7 de febrero
San Máximo de Nola
Obispo
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
La vida y la persecución
San Máximo fue obispo de Nola probablemente hacia la mitad del siglo tercero. Siendo asiduo y avanzado en los años, y no pudiendo soportar la segunda persecución contra los cristianos, el prelado buscó esparcir y refugiar sus pasos en los bosques para salvaguardar su ministerio. Ridotto a los extremos por el hambre y el frío durante su ocultamiento en la naturaleza, Máximo fue hallado, recogido y socorrido generosamente por san Felice prete. La piadosa tradición refiere que san Felice habría rifocillado a Máximo con el succo de una uva milagrosa que encontró en aquel paraje desolado. Posteriormente, san Felice confió al anciano obispo a los cuidados constantes de una pia donna para asegurar su supervivencia. A la muerte de san Máximo, san Felice habría recusado la sucesión en el episcopado que le correspondía, prefiriendo la humildad del servicio sacerdotal.
Las fuentes antiguas
El recuerdo de san Máximo está estrictamente ligado al de san Felice prete, quien a su vez es ampliamente celebrado por san Paolino en sus clásicos Carmina natalicia. San Paolino recuerda específicamente a san Máximo en los carmi cuarto y quinto de su obra poética, piezas literarias que fueron compuestas con exactitud en los años 398 y 399. Además de la poesía paoliniana, san Gregorio de Tours hace mención de san Máximo en su obra titulada De gloria Martyrum, y el venerable Beda hace mención de él en su Vita sancti Felicis. Tanto el testimonio de san Gregorio de Tours como el de Beda dependen directamente de las fuentes escritas por san Paolino. Cabe destacar también que san Máximo es conocido en algún martirologio bajo el nombre alternativo de Massimiano.
Tradiciones y traslados de las reliquias
Existe una narración de carácter más marcadamente legendario que refiere un preteso pellegrinaje del papa san Damaso a la ciudad de Nola. Dicho presunto pellegrinaje habría ocurrido con el fin de sciogliere un voto realizado sobre la tumba de san Máximo, ya que el papa san Damaso habría experimentado la poderosa protección del santo en ocasión de una enfermedad y contra sus propios detratores. El episodio del viaje papal estaría supuestamente attestato por el carme damasiano en honor de san Felice. El estudioso De Rossi refiere dicho carme damasiano a la basílica nolana, mientras que el erudito Silvagni lo refiere a la basílica romana en Pincis. Asimismo, la tradición manuscrita de los antiguos códices ha transformado el nombre de Felix presente en la inscripción damasiana en la palabra Magne, y se considera que el término Magne estaría en lugar de Maxime. Siglos más tarde, alrededor del año 715, el cuerpo de san Máximo habría sido trafugado hacia la ciudad de Benevento por iniciativa del obispo de Nola llamado Leone III. El furtivo trafugamento del cuerpo se cumplió con el propósito fundamental de salvarlo de las continuas y violentas scorrerie armadas perpetradas por el príncipe Romualdo segundo. En tiempos posteriores, el venerado cuerpo de san Máximo fue confiado por el rey Guglielmo primero en custodia segura a los monjes de la abadía de Montevergine.
La difusión del culto en Benevento y Salerno
La ciudad de Benevento poseía una iglesia dedicada expresamente a san Máximo en la zona conocida como Porta Aurea, y la misma comunidad beneventana celebraba anualmente la memoria litúrgica del santo el día 8 de febrero. Por otro lado, el diligente bollandista G. Henskens identifica al santo con el homónimo que es festejado explícitamente por un Breviario salernitano redactado por el obispo Romualdo Varca. El mencionado obispo Romualdo Varca resse la diócesis de Salerno durante el período comprendido entre 1153 y 1182. La ciudad de Salerno tuvo en su territorio una iglesia y un monasterio que incluían un hospital anexo, los cuales estaban debidamente intitulados a un san Máximo confesor. Dicho monasterio salernitano fue fundado originariamente en el año 865 y posteriormente fue unido de manera formal a la poderosa abadía de Cava. Los historiadores suponen con fundamento que el culto devoto a san Máximo de Nola pasó desde Benevento hasta Salerno a través de las íntimas interferencias de carácter político y cultural que existían entre ambas ciudades medievales. Como prueba de esta cercanía, también el doble monasterio masculino y femenino dedicado a santa Sofia debió trasladarse a Salerno viniendo directamente desde Benevento.
Su vida y ministerio
San Máximo ejerció su ministerio episcopal durante el siglo tercero, siendo reconocido como el primer obispo documentado de la Iglesia de Nola. Su trayectoria estuvo definida por una profunda entrega a su grey, enfrentando los desafíos de una época marcada por la persecución contra los cristianos. Ante la hostilidad reinante, el obispo se vio obligado a buscar refugio en los bosques, donde, a pesar de las privaciones y el aislamiento, mantuvo la custodia de su comunidad y la fidelidad a su vocación sagrada.
Uno de los episodios más conmovedores de su existencia es el encuentro con San Félix de Nola. En la etapa final de su vida, cuando la fragilidad de la ancianidad comenzaba a hacer mella en sus fuerzas, San Máximo recibió la caritativa asistencia de San Félix. Este gesto de fraternidad y cuidado mutuo entre pastores constituye una lección imperecedera de caridad cristiana. Tras su fallecimiento en Nola, sus restos mortales fueron objeto de especial veneración, aunque las circunstancias históricas obligaron a trasladarlos para asegurar su protección. En el año setecientos quince, el cuerpo fue llevado a Benevento para resguardarlo ante las continuas incursiones y saqueos que amenazaban la región. Posteriormente, las reliquias fueron confiadas por el rey Guillermo primero a los monjes de Montevergine, quienes se encargaron de custodiar con esmero los restos de quien fuera el primer pastor de la comunidad nolana, asegurando que su memoria fuera preservada para las generaciones venideras.
El culto y la veneración
El culto a San Máximo de Nola se ha mantenido vivo a través de los siglos, reflejando el afecto y la gratitud de los fieles hacia su primer obispo. Su presencia en la historia de la Iglesia local de Nola, así como en las tierras de Benevento y Salerno, es un testimonio de la continuidad de la fe. La devoción hacia él no solo celebra su labor apostólica, sino que también honra la valentía con la que enfrentó la persecución y la humildad con la que aceptó el socorro de sus hermanos en la fe durante sus años de declive físico.
La liturgia le dedica momentos específicos para su conmemoración, permitiendo que la comunidad cristiana eleve sus oraciones y renueve su compromiso de vida. Actualmente, la Iglesia nolana celebra su fiesta el día siete de febrero, mientras que el Martirologio Romano lo recuerda el día quince de enero. Estas fechas son una invitación a contemplar el ejemplo de un hombre que, habiendo servido a la Iglesia en tiempos difíciles, permanece como un intercesor cercano ante Dios. La custodia de sus reliquias por parte de los monjes de Montevergine reafirma la importancia de mantener viva la memoria de aquellos que, con su ejemplo, cimentaron la vida espiritual de nuestras comunidades.
Preguntas frecuentes
Cuando se festeggia San Máximo de Nola?
El Martirologio Romano fija la conmemoración el 15 de enero, la Iglesia nolana celebra al santo el 7 de febrero y la comunidad de Benevento lo recuerda el 8 de febrero.
De cosa es patrono San Máximo de Nola?
Los datos biográficos e históricos disponibles no mencionan patronazgos específicos asociados a este santo.
En Nola, en Campania, san Máximo, obispo, que en tiempo de persecución rigió la Iglesia de esta ciudad y después de una larga vida murió en paz. — Martirologio Romano