San Máximo de Nola

Obispo

Actualizado el 21 de julio de 2026

San Máximo de Nola

Su vida y ministerio

San Máximo ejerció su ministerio episcopal durante el siglo tercero, siendo reconocido como el primer obispo documentado de la Iglesia de Nola. Su trayectoria estuvo definida por una profunda entrega a su grey, enfrentando los desafíos de una época marcada por la persecución contra los cristianos. Ante la hostilidad reinante, el obispo se vio obligado a buscar refugio en los bosques, donde, a pesar de las privaciones y el aislamiento, mantuvo la custodia de su comunidad y la fidelidad a su vocación sagrada.

Uno de los episodios más conmovedores de su existencia es el encuentro con San Félix de Nola. En la etapa final de su vida, cuando la fragilidad de la ancianidad comenzaba a hacer mella en sus fuerzas, San Máximo recibió la caritativa asistencia de San Félix. Este gesto de fraternidad y cuidado mutuo entre pastores constituye una lección imperecedera de caridad cristiana. Tras su fallecimiento en Nola, sus restos mortales fueron objeto de especial veneración, aunque las circunstancias históricas obligaron a trasladarlos para asegurar su protección. En el año setecientos quince, el cuerpo fue llevado a Benevento para resguardarlo ante las continuas incursiones y saqueos que amenazaban la región. Posteriormente, las reliquias fueron confiadas por el rey Guillermo primero a los monjes de Montevergine, quienes se encargaron de custodiar con esmero los restos de quien fuera el primer pastor de la comunidad nolana, asegurando que su memoria fuera preservada para las generaciones venideras.

El culto y la veneración

El culto a San Máximo de Nola se ha mantenido vivo a través de los siglos, reflejando el afecto y la gratitud de los fieles hacia su primer obispo. Su presencia en la historia de la Iglesia local de Nola, así como en las tierras de Benevento y Salerno, es un testimonio de la continuidad de la fe. La devoción hacia él no solo celebra su labor apostólica, sino que también honra la valentía con la que enfrentó la persecución y la humildad con la que aceptó el socorro de sus hermanos en la fe durante sus años de declive físico.

La liturgia le dedica momentos específicos para su conmemoración, permitiendo que la comunidad cristiana eleve sus oraciones y renueve su compromiso de vida. Actualmente, la Iglesia nolana celebra su fiesta el día siete de febrero, mientras que el Martirologio Romano lo recuerda el día quince de enero. Estas fechas son una invitación a contemplar el ejemplo de un hombre que, habiendo servido a la Iglesia en tiempos difíciles, permanece como un intercesor cercano ante Dios. La custodia de sus reliquias por parte de los monjes de Montevergine reafirma la importancia de mantener viva la memoria de aquellos que, con su ejemplo, cimentaron la vida espiritual de nuestras comunidades.

Preguntas frecuentes

Cuando se celebra la fiesta de San Máximo de Nola?

La Iglesia nolana conmemora a San Máximo el siete de febrero, mientras que el Martirologio Romano lo celebra el quince de enero.

En Nola, en Campania, san Máximo, obispo, que en tiempo de persecución rigió la Iglesia de esta ciudad y después de una larga vida murió en paz. — Martirologio Romano