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13 de noviembre

San Nicolás I

Papa

Actualizado el 18 de septiembre de 2026

La juventud y los primeros pasos en la corte pontificia

San Nicolás I nació en la ciudad de Roma en los primeros veinte años del siglo IX, específicamente entre los años 819 y 822. Su padre se llamaba Teodoro y quiso para su hijo una educación muy colta, mostrando una marcada predilección por las letras y las humanidades. Gracias a esta sólida formación cultural, el joven Niccolò fue introducido muy pronto en la corte pontificia. Su dedicación y talento le permitieron obtener la profunda estima de los papas que se sucedieron en aquellos años. Fue ordenado suddiacono por papa Sergio II, cuyo pontificado se desarrolló desde el año 844 hasta el año 847. Más adelante, gozó de la total confianza del papa Benedetto III, quien lo consideraba más que un pariente y lo consultaba de manera constante en cada una de las cuestiones importantes para la Iglesia. Tras el fallecimiento de Benedetto III el 7 de abril del año 858, Niccolò fue elegido para sucederle con el favor unánime de todos los sectores de la sociedad romana. Su consagración solemne como sumo pontífice tuvo lugar el 24 de abril del año 858.

El pontificado y la defensa de la disciplina occidental

Desde el inicio de su ministerio, San Nicolás I desarrolló una intensa actividad apostólica sostenida por una personalidad plena de fe y totalmente consagrada al prestigio de la Iglesia Universal, situándose por encima de las divisiones partidarias. Al principio de su gobierno fue bien acogido tanto por los ciudadanos romanos como por el emperador Lodovico II, quien le reservó siempre gran honor y respeto. Su pontificado se caracterizó por la firme afirmación de la superioridad de la Iglesia en las materias religiosas, de manera especial en lo tocante a la elección y deposición de los cargos episcopales, recomendando firmemente que los consagrados no se intrometiesen en el gobierno de las cosas de este mundo. En el año 861 intervino de manera directa contra el arzobispo Giovanni VIII de Ravenna, a quien prohibió apropiarse de los bienes pertenecientes a la Iglesia y acusó de ejercer violencia contra los obispos de las diócesis suffraganes que se mantuvieron fieles a Roma, llegando a comunicarle la severa sentencia de excomunión para obligarle a volver a la obediencia debida al papa romano. Asimismo, el pontífice asumió un papel protagonista y de árbitro en la delicada disputa matrimonial protagonizada por Lotario II, rey de Lorena. Dicho monarca había repudiado a su legítima esposa, la reina Teutberga, encerrándola en un monasterio para poder convivir libremente con su amante Valdrada. Lotario II recurrió a calumnias, amenazas y torturas para forzar a los obispos locales a aceptar el divorcio. Cediendo a esta violencia, los obispos de Lorena aprobaron en el Sinodo de Aquisgrana del año 862 una presunta confesión de infidelidad extorsionada a Teutberga. Ante esta injusticia, la reina depuesta presentó un formal appello al papa, y San Nicolás I intervino con firmeza contra los prelados consenzientes. La firmeza del papa desencadenó la desubordinación, las sanciones y las ritorcisiones por parte de dos obispos rebeldes, Guntero de Colonia y Teutgardo de Treviri, quienes decidieron apelar al emperador Lodovico II, hermano del rey Lotario. Decidido a actuar con las armas, el emperador acudió a Roma al principio del año 864. Los soldados imperiales invadieron la ciudad leonina, llegando a dispersar las procesiones religiosas que se celebraban en las calles, lo que obligó al pontífice a abandonar el palacio de Letrán para refugiarse en la basílica de San Pedro. No obstante la presión armada, el emperador terminó por ceder ante los decretos emanados por el pontífice y obligó a los dos arzobispos rebeldes a aceptar la legítima sentencia papal. En todo Occidente, San Nicolás I combatió sin tregua para consolidar el primado indiscutible del papa frente a reyes y metropolitas.

Las controversias con Oriente y la cuestión de Fozio

En el ámbito oriental, San Nicolás I luchó con igual determinación contra las indebidas pretensiones de las autoridades políticas y eclesiásticas de Constantinopoli. El epicentro de este complejo conflicto oriental giró en torno a la figura de Fozio. Este personaje, que ya se desempeñaba como jefe de cancillería del joven emperador Michele III, era un hombre dotado de una vasta erudición pero también impulsado por una ambición desmedida. Previamente, en el año 858, el primer ministro Bardas había depuesto al patriarca sant'Ignazio y, para sustituirlo, elevó a Fozio al patriarcado de Constantinopoli a pesar de tratarse de un laico, haciéndole recibir todos los Órdenes sagrados en el breve lapso de tan solo seis días. Esta irregular elección dio origen de inmediato a dos facciones profundamente enfrentadas en el seno de la Iglesia oriental. Con el fin de solucionar el cisma, el emperador invitó al papa a arbitrar la compleja controversia a través de un concilio que se celebró en el mes de abril del año 861. Sin embargo, las decisiones adoptadas no hicieron sino abrir un largo periodo de disputas, destituciones de cargos y un progresivo deterioro en las relaciones diplomáticas entre el emperador bizantino y el pontífice romano. La situación llegó a un extremo grave cuando Fozio se atrevió a erigirse en juez del propio papa, llegando a acusarle formalmente de herejía. Las tensiones remitieron únicamente tras la muerte violenta de Bardas y del emperador Michele III, circunstancias que propiciaron la deposición de Fozio y el restablecimiento del legítimo patriarca Ignazio en su sede. Tras dirigir la grey de Cristo durante aproximadamente diez años, San Nicolás I entregó su alma al Creador el 13 de noviembre del año 867. Su cuerpo fue sepultado con devoción en el atrio de la basílica de San Pedro, justo frente a las puertas del templo sagrado.

Preguntas frecuentes

Cuándo se festeja San Nicolás I?

Su memoria litúrgica se celebra el 13 de noviembre, fecha establecida definitivamente en el año 1883.

Dónde se encuentra la memoria de San Nicolás I en el Martirologio?

El Martirologio Romano lo recuerda en Roma junto a la basílica de San Pedro como el pontífice que se comprometió a fortalecer la autoridad del Romano Pontífice.

En Roma, junto a San Pedro, san Nicolás I, papa, que se esforzó con vigor apostólico para fortalecer la autoridad del Romano Pontífice en toda la Iglesia de Dios. — Martirologio Romano