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21 de febrero

San Pipino el Viejo (o de Landen)

Actualizado el 18 de septiembre de 2026

Orígenes familiares y el contexto histórico

San Pipino de Landen es conocido también con el apelativo de el Viejo para distinguirlo de otras figuras posteriores de la historia franca. Pipino de Landen no debe ser confundido con Pipino de Héristal, maestro de palazzo y padre de Carlo Martello. Asimismo, Pipino de Landen no debe ser confundido con Pipino el Breve, hijo de Carlo Martello y primer rey francés de la dinastía carolingia. Cronológicamente, Pipino de Landen es más antiguo tanto que Pipino de Héristal como que Pipino el Breve. Nació en el transcurso del siglo séptimo, concretamente en el año 575, en la localidad de Landen. Era hijo del príncipe Carlomanno y de la princesa Ermengarda. La esposa de Pipino se llamaba Itta, con nombre italianizado en Ida, y era hermana del arzobispo de Trèves, san Modoaldo. Ida visse santamente la realidad matrimonial junto a su esposo, y tras la muerte de Pipino se prodigó en toda sorta de buone opere. Posteriormente, Ida recibió el velo de benedettina del monastero de Nivelles y trascurrió el resto de sus días en aquel monastero ofreciendo un ejemplo eminente de perfección y virtud. A la muerte de Ida, el cuerpo de Pipino fue ricongiunto al suyo en el monastero fundado por ambos. Ida es venerada legítimamente como santa el ocho de mayo. Pipino e Ida son considerados los indiscutibles capostipiti de la dinastía de los Pipinidi. La gloriosa dinastía de los Pipinidi fue luego llamada carolingia en honor a Carlo Magno, consolidando un linaje de profunda fe y gobierno.

El servicio al reino y la alta administración

El rey Clotario segundo le confió a Pipino la máxima carica del estado de maestro de palazzo, revestida además con la dignidad de duca di Brabante. Clotario segundo le concesumió su plena confidencia y un poder immenso, reservado únicamente a los grandes ministros de la corona. En el ejercicio de sus funciones, Pipino se distinguió notablemente por su fidelidad inquebrantable al rey y por el sincero amor hacia el pueblo. Sostuvo con constancia los justos intereses tanto del soberano como de los ciudadanos, sin temor de ledere los derechos reales a favor de la comunidad. Se adoperó con empeño para evitar que los derechos legítimos del rey fueran utilizados como un pretexto inicuo para oprimir y schiacciare al pueblo llano. Prefirió siempre la voluntad divina a la voluntad humana, rechazando por completo favorecer a los poderosos a expensas de los más débiles. Cumplía con rigor el mandato de restituir al pueblo lo que le pertenecía por rigurosa justicia y a César aquello que pertenecía legítimamente a César. Para garantizar la rectitud de sus actos, asoció al poder a Sant'Arnoldo, obispo de Metz y su consuocero. Pipino no compiva ninguna acción relevante sin consultar previamente a Sant'Arnoldo, de quien estimaba profundamente la virtud y las extraordinarias capacidades de gobierno. El matrimonio de la hija de Pipino, Begga, con el hijo del obispo sant'Arnoldo fue donado por el propio sant'Arnoldo para el bien de Francia y el firme apoyo de su monarquía. A la muerte de Arnoldo, le sucedió en la administración de los asuntos públicos San Cuniberto, arzobispo de Colonia. De este modo, Pipino escogió siempre a hombres excelentes e incorruptibles como consejeros para cada una de sus acciones, demostrando su ardiente celo por la justicia.

La tutela del joven rey Dagoberto y las pruebas del reino

El rey Clotario asoció al poder a su hijo primogénito Dagoberto, nombrándolo rey de Austrasia. En el año 622, Clotario escogió a Pipino para que guiara íntegramente al joven neosovrano Dagoberto. Pipino educó con esmero a Dagoberto para que aprendiera a temere Dio y a amar la justicia por encima de todo. Le recordaba frecuentemente a Dagoberto las palabras evangélicas acerca de la grandeza del trono de un rey que ejerce la equidad y socorre a los pobres. Gracias a la prudencia y sabiduría de Pipino, Dagoberto primero gobernó con gran éxito incluso después de haber heredado los demás estados de su padre. El valor militar y la sagacidad política de Pipino reprimieron con eficacia la facción del hermano Cariberto y de otros nobles dissidentes que amenazaban la estabilidad del reino. Dagoberto respetó los derechos propios, ganándose el afecto y el corazón del pueblo gracias a la libertad, la justicia y la dulzura inspiradas por su mentor. El reinado de Dagoberto constituyó uno de los períodos más ilustres de la época gracias a la sabia guía del maestro Pipino. Sin embargo, con el paso del tiempo, Dagoberto cayó en la voluptuosidad y utilizó métodos injustos para financiar gastos superfluos y desmedidos. Pipino quedó profundamente dolido por la conducta del rey y lo reprobó con severidad por su manifiesta ingratitud hacia Dios. Dagoberto reaccionó negativamente ante las amonestaciones y llegó a meditar la muerte de Pipino, instigado también por cortesanos envidiosos de la probada virtud del santo. No obstante, la intervención providencial de Dios libró a Pipino de aquel grave peligro de muerte. Al reflexionar sobre los hechos, Dagoberto comprendió la absoluta justicia de las observaciones de Pipino y reanudó las muestras de gran veneración hacia su antiguo tutor.

El gobierno de Austrasia y el legado familiar

Como testimonio elocuente de su renovada estima, Dagoberto confió a Pipino la custodia y educación de su hijo Sigeberto. En el año 633, el joven Sigeberto fue enviado a regnare en Austrasia bajo la inmediata y firme tutela de Pipino. Sigeberto ejerció como rey únicamente de nombre, mientras que el gobierno efectivo de la Austrasia fue gestionado íntegramente por Pipino. Bajo la prudente dirección de Pipino, la región de Austrasia fue liberada de las graves incursiones de los bárbaros, los cuales fueron repelidos con firmeza y confinados de manera definitiva en sus propios territorios. A la muerte del rey Dagoberto primero, el fiel Pipino habría deseado colocar a Sigeberto segundo al frente de todos los dominios paternos. Sin embargo, el difunto rey Dagoberto había obligado previamente a Sigeberto a conformarse exclusivamente con el territorio de Austrasia, dejando el reino de Francia en manos de su segundo hijo, Clodoveo. La familia de Pipino sobresalió singularmente por ser un hogar de grandes santos y santas que marcaron el rumbo de la cristiandad. El primogénito de Pipino fue Grimoldo, quien le sucedió en sus altas responsabilidades. Pipino e Ida tuvieron asimismo dos hijas mujeres. La primogénita fue la célebre y venerada santa Geltrude. Siendo aún muy joven, Geltrude declaró solemnemente ante la corte franca su firme propósito de elegir la vida religiosa, prefiriendo la absoluta obediencia al Creador antes que la autoridad y los proyectos del rey. El rey Dagoberto había estado sopesando la posibilidad de concertar un matrimonio terrenal para Geltrude, pero ella optó por ingresar en el monasterio de Nivelles. Debido a sus excepcionales cualidades espirituales, Geltrude fue elegida como la primera abadesa de Nivelles a la temprana edad de veinte años. Santa Geltrude sobresalió eminentemente en santidad y es considerada con razón uno de los más bellos faros de la cristiandad. La hermana de Geltrude fue santa Begga, quien constituyó la raíz fecunda de donde nació la segunda dinastía de los reyes de Francia.

Transitus al cielo y memoria litúrgica

La vida entera del duque Pipino estuvo impregnada de una auténtica santidad. Gozó de una reputación totalmente sin mancha, destacando siempre por una sabiduría proverbial y una conducta intachable y admirable. Pipino fue justamente considerado por sus contemporáneos como un incansable protector de las leyes, el firme sostén de los débiles, un acérrimo enemigo de las divisiones internas, el ornamento más noble de la corte, un modelo indiscutible para los grandes, la guía providencial de los reyes y el auténtico padre de la patria. El santo duque Pipino entregó su alma al Creador y falleció el veintiuno de febrero del año 640. Su tránsito ocurrió en el ámbito de su castillo solariego situado en Landen, en la región de Brabante. La trágica noticia de la muerte de Pipino hizo precipitar a toda la región de Austrasia en una profunda y sincera aflicción. El pueblo de Austrasia lloró la pérdida de Pipino como si se hubiera tratado de uno de sus mejores y más amados reyes. Su cuerpo fue sepultado inicialmente en el mismo lugar de su deceso y trasladado con posterioridad al monasterio de Nivelles. Es de destacar que Pipino no fue monarca consagrado, ni sacerdote, ni obispo, sino que vivió su vocación cristiana siendo un sencillo laico. San Pipino de Landen dejó una estela luminosa de santidad tal que fue reconocido de inmediato por los fieles como un verdadero santo. Su memoria litúrgica se celebra anualmente el día veintiuno de febrero, fecha que marca su dichoso nacimiento al cielo y su eterna intercesión ante el trono divino.

Preguntas frecuentes

Cuándo se festeg橡胶 San Pipino el Viejo?

San Pipino el Viejo se celebra el 21 de febrero, que marca el aniversario de su nacimiento al cielo.

De qué es patrono San Pipino el Viejo?

Los datos biográficos disponibles no mencionan ningún patronazgo específico atribuido a San Pipino el Viejo.