16 de septiembre
San Rómulo
Diácono venerado en Atripalda
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
El tiempo y el ministerio del joven diacono
San Rómulo y san Sabino vivieron entre el quinto y el sexto siglo, mientras los ostrogodos imperviaban sobre toda Italia. San Rómulo se destacaba por su delicada belleza y por una innata inclinación a la piedad desde fanciullo, demostrando ser además un sincero cultore de los martires. Ejerció el papel de diacono y de atento custode del Specus Martyrum, donde fue sepultado san Sabino después de su muerte. San Rómulo era administrador de su vescovo y se encontraba profundamente ligado a él. El joven diacono conservaba en un ampolla un liquido llamado manna que stillava de la tumba del obispo. Dicha manna operaba prodigios y curaciones, rindiendo fértil la campaña irpina. La existencia de san Rómulo se truncó cuando murió a causa del dolor por la desaparición de Sabino. Las fuentes señalan que, si hubiera vivido más tiempo, le habría sucedido a san Sabino en la cátedra episcopal de Abellinum, la cual sorgeva a las puertas de la actual Atripalda.
El testimonio arqueologico y el hallazgo del sepulcro
Existe una clara testimonio del culto tributado en Atripalda al santo diacono Romolo, llamado también Romolino. Esta valiosa información proviene del sacerdote y profesor de arqueología cristiana de Nápoles Gennaro Aspreno Galante, quien vivió entre 1843 y 1923. Gennaro Aspreno Galante compuso dieciséis elegías en lengua latina en honor de san Paulino de Nola, nacido en 353 y fallecido en 431. El Galante escribía un elegía cada año en el día de la fiesta de san Paulino el veintidós de junio, conocido como el Natale del santo. Aquellas dieciséis elegías escritas en dieciséis años se llaman Natales en recuerdo de los Carmina Natalicia escritos por san Paulino. En el octavo y noveno Natale escritos en 1890 y 1891, el Galante ipotiza una conversación con el santo patrono de Nola. En dichos escritos, el Galante describe el culto de la ciudad de Atripalda, de la cual era ciudadano honorario, dedicado a san Rómulo, diacono del obispo san Sabino, patrono principal. El Galante, en calidad de valente arqueólogo, conocía bien el Specus Martyrum donde ambedue vivían y donde san Rómulo fue sepultado cerca de la tumba del obispo, en la antigua ciudad romana de Abellinum. Dicho Specus es ahora un hipogeo en la iglesia de Sant'Ippolito en Atripalda y constituye uno de los más insignes monumentos de arqueología cristiana de la Irpinia. La elegía prosigue con el relato de la exploración del sepulcro efectuada por el Galante y por el barón Francesco de Donato en 1888. El barón Francesco de Donato fue munífico benefactor de la restauración de dicho monumento.
La ceremonia, las reliquias y la tradicion festiva
Durante el evento de exploración y valorización del monumento, se describe una multitud exultante y una ceremonia religiosa presidida por el obispo de Avellino, quien ofrece las reliquias del santo diacono a la veneración de los fieles. En el transcurso de dicha ceremonia aconteció el prodigio de un agua que brotaba de las cimientos bajo el altar. Tras este suceso, se procedió a la deposición de las reliquias en una urna de bronce y a la construcción de una capilla para acogerlas adecuadamente. El erudito Galante, dialogando hipotéticamente con san Paulino, lo invita a participar en los festejos populares y en la celebración litúrgica por la conmemoración de la traslación de las reliquias acaecida en 1612. La ricorrenza de la traslación de las reliquias se celebra puntualmente el dieciséis de septiembre. En esa jornada festiva se describe la solemne procesión en la que la estatua de san Rómulo es llevada en andas con la ampolla de la manna en la mano. La procesión se desarrolla entre disparos de fuegos artificiales, campanas que suenan con alegría y flores que se esparcen desde los balcones y por todas las calles. Para confirmar la antigüedad de estos hechos, la inscripción sepulcral sobre la tumba de san Rómulo es unánimemente juzgada del sexto siglo. Dicha inscripción relata que san Rómulo, diacono y administrador de su obispo, había muerto después de Sabino y había sido asociado a él en aquella tierra bendecita. Actualmente sigue siendo grande la veneración para los dos santos tanto en Atripalda como en Avellino, honrándolos con dos fiestas principales: el nueve de febrero, día de la muerte de san Sabino, y el dieciséis de septiembre, en memoria de la traslación de las reliquias efectuada en el año 1612.
La vida de servicio
En el transcurso del siglo sexto, en la región de Abellinum, San Rómulo desarrolló su vocación como diácono. Su ministerio se distinguió por una dedicación absoluta al servicio del obispo Sabino, una figura fundamental en su camino de fe. Como custodio del Specus Martyrum, Rómulo asumió la responsabilidad de velar por aquel espacio sagrado, asegurando que el culto a los mártires se mantuviera con el debido respeto y recogimiento. Entre sus tareas, destaca el cuidado de una ampolla que contenía una manna prodigiosa, la cual emanaba de la tumba de su obispo, signo de la presencia y la bendición divina que acompañaba su labor diaria.
La relación entre el diácono y el obispo trascendió la mera jerarquía eclesiástica, convirtiéndose en una comunión de almas unidas por la oración y el deber. Cuando el obispo Sabino falleció, San Rómulo experimentó un pesar tan profundo que su propia vida se extinguió poco tiempo después, incapaz de soportar la ausencia de su guía y compañero. Sus restos mortales fueron depositados, conforme a su deseo, junto a la tumba de aquel a quien sirvió en vida. Este acto final de cercanía física y espiritual en el Specus Martyrum subraya la integridad de un hombre que hizo de la fidelidad a su pastor el centro de su existencia terrenal, dejando un testimonio de humildad que ha perdurado a través de los siglos.
El culto y la memoria
La veneración a San Rómulo ha estado estrechamente ligada a la historia de la ciudad de Atripalda. A lo largo del tiempo, la memoria de este diácono ha sido custodiada con esmero por los fieles, quienes reconocen en él un modelo de entrega y servicio silencioso. Un hito significativo en la historia de su culto ocurrió en el año mil seiscientos doce, cuando sus reliquias fueron objeto de una solemne traslación, permitiendo que su presencia fuera honrada con mayor fervor por toda la comunidad.
Desde aquel momento, la fecha de esta traslación se convirtió en el punto de referencia para su celebración litúrgica. Cada dieciséis de septiembre, los devotos de Atripalda se reúnen para conmemorar la vida de quien, con sencillez, fue capaz de custodiar los misterios de la fe. Esta memoria anual no solo celebra un acontecimiento histórico, sino que renueva el compromiso de los fieles de mantener viva la llama de la caridad y la dedicación que caracterizaron a San Rómulo durante su ministerio diaconal.
Preguntas frecuentes
Cuando se festeggia San Rómulo?
San Rómulo se celebra el nueve de febrero y el dieciséis de septiembre, fecha esta última que conmemora la traslación de sus reliquias.
De cosa es patrono San Rómulo?
San Rómulo es patrono de la ciudad de Atripalda.