13 de julio
San Serapión de Alejandría
Mártir
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
Contexto histórico y persecuciones
El segundo siglo de historia del cristianismo se había cerrado con una breve paréntesis de tranquilidad tras varias persecuciones sangrientas. Fino a aquel momento los cristianos venían perseguitados soltanto se denunciati come tali. All'inizio del tercer siglo el emperador Settimio Severo, inicialmente tolerante, dio inicio a un ataque directo al proselitismo. Settimio Severo decretó la prohibición del bautismo. El decreto de prohibición del bautismo sirvió a disorganizar celebres escuelas de catequesis como aquella de Alejandría de Egipto.
La revuelta en Alejandría y el martirio
A causa de las provocaciones de un charlatán alejandrino, definido maligno adivino y mal poeta, hubo una revuelta contra los cristianos en Alejandría de Egipto. La revuelta y las persecuciones en Alejandría son atestiguadas por una carta del obispo Dionisio dirigida a Fabio, obispo de Antioquía. La carta del obispo Dionisio es referida por el histórico Eusebio de Cesarea hablando de los motes anticristianos del 248 en Egipto. Muchos cristianos fueron flagelados y lapidados durante esta revuelta. La virgen Apolonia sufrió inhumanas sevicias y fue quemada viva. Serapione fue prelevado en su casa por los perseguidores, que le hicieron sufrir duros tormentos. A Serapione fueron rotas todas las junturas de los miembros. Serapione fue echado de la habitación alta con la cabeza al revés. Según el Martirologio, san Serapione mártir obtuvo la corona del martirio sobre la hoguera en Alejandría de Egipto bajo el emperador Settimio Severo y el gobernador Aquila.
El culto y los testimonios históricos
El culto de san Serapione fue desconocido en Oriente y floreció en Occidente. El culto en Occidente nació cuando Floro introdujo en su Martirologio todos los mártires de Alejandría basándose en la Historia Eclesiástica de Eusebio. El Baronio insertó el elogio del mártir alejandrino Serapione en el Martirologio Romano a la fecha del 13 de julio. El mártir Serapione ya era recordado en el Martirologio Geronimiano y en los Sinaxarios bizantinos. El mártir del 13 de julio corresponde probablemente al mismo mártir recordado en la carta del obispo alejandrino.
Otros santos con el mismo nombre
Existe otro santo conocido con el nombre de Serapione, un monje egipcio vivido en el cuarto siglo. El monje egipcio fue dicho el Sindonita porque su único guardarropa para toda la vida fue un solo manto llamado síndone. El monje mereció el título de impasible por la total dominación sobre sí mismo y el absoluto desapego de cada cosa. El monje se vendió como esclavo a una familia de comediantes para instruirla en la fe cristiana. El monje Serapione es recordado el 21 de marzo junto al homónimo san Serapione obispo de Thmuis.
El testimonio del martirio
San Serapión de Alejandría vivió y murió en el siglo tercero, en una época marcada por profundas tensiones sociales y religiosas en Egipto. Su vida llegó a su fin en el año doscientos cuarenta y ocho, en la misma ciudad de Alejandría que lo vio nacer. El contexto de su muerte estuvo profundamente ligado a una violenta revuelta anticristiana, un suceso que puso a prueba la fe de la comunidad local y que requirió de sus miembros una valentía extraordinaria para no renunciar a sus creencias ante la presión del entorno.
Durante este periodo de persecución, San Serapión fue sometido a tormentos de gran dureza, los cuales buscaban doblegar su voluntad a través del sufrimiento físico. Los relatos de su martirio describen con sobriedad cómo padeció la rotura de sus articulaciones, un método de tortura diseñado para causar un dolor insoportable y forzar una apostasía que nunca llegó a producirse. Lejos de ceder ante la crueldad de sus ejecutores, el santo mantuvo su firmeza hasta el último instante. El acto final de este testimonio de fe ocurrió cuando fue arrojado desde una habitación elevada, cayendo de cabeza hacia el suelo. Este gesto de entrega total selló su vida terrenal, convirtiéndolo en una figura preclara de la Iglesia antigua. Su muerte es un recordatorio solemne de que la fe, cuando es vivida con autenticidad, se convierte en un refugio inexpugnable frente a la violencia. La historia de San Serapión, despojada de adornos innecesarios, nos presenta la realidad cruda de un hombre que prefirió perder la vida antes que negar la luz que guiaba su conciencia, dejando una huella imborrable en la historia de la cristiandad primitiva.
La memoria litúrgica
La veneración a San Serapión de Alejandría se encuentra inscrita en el Martirologio Romano, el cual dedica un espacio específico para su conmemoración anual. Esta inclusión oficial confirma la importancia de su figura dentro de la tradición eclesial, asegurando que su nombre no se pierda con el paso de los siglos. La Iglesia, con sobriedad litúrgica, invita a los fieles a hacer memoria de su sacrificio en el día señalado, reconociendo en él a uno de los muchos hermanos que, a lo largo de la historia, han dado el paso definitivo hacia el encuentro con el Señor.
Al celebrar su fiesta, los creyentes se unen en una oración que busca renovar el espíritu y fortalecer la esperanza. No se trata de una celebración que busque la exaltación personal, sino de un acto de gratitud por el don de la perseverancia. La memoria de San Serapión nos ayuda a comprender que el martirio es, ante todo, un acto de amor supremo. En el silencio de la oración, su ejemplo nos invita a vivir cada día con la misma rectitud, recordando que el testimonio de vida es la forma más elocuente de proclamar la fe en medio de un mundo que a menudo olvida los valores del Evangelio.
Preguntas frecuentes
Cuándo se festeja San Serapión de Alejandría?
San Serapión de Alejandría se celebra el 13 de julio según el Martirologio Romano establecido por Baronio, mientras que otro homónimo monje y obispo se recuerda el 21 de marzo.
De qué es patrono San Serapión de Alejandría?
Las fuentes históricas proporcionadas no mencionan ningún patronato específico para este santo.
En Alejandría de Egipto, san Serapión, mártir, que bajo el emperador Septimio Severo y el gobernador Aquila obtuvo sobre la hoguera la corona del martirio. — Martirologio Romano