11 de enero
San Tomás de Cori (Francesco Antonio Placidi)
Sacerdote de los Hermanos Menores
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
La juventud y el camino hacia el sacerdocio
El santo nació en Cori, en la provincia de Latina, el cuatro de junio de 1655, y al momento del bautismo recibió el nombre de Francesco Antonio Placidi. A la temprana edad de catorce años, la dolorosa pérdida de ambos padres lo dejó orfandad, obligándole a hacerse cargo de la gestión de la familia cuando todavía era un muchacho. Con perseverancia y sentido del deber, a los veintidós años logró sistemar a sus dos hermanas de manera decorosa. El siete de febrero de 1677, dio un paso decisivo al hacer su ingreso en el Orden de los Frati Minori Francescani, situándose en el convento de la Santísima Trinidad ubicado en Orvieto. Al entrar entre los franciscanos, cambió su nombre de pila por el de fra Tommaso. Durante su formación, fue fiel estudiante del noto Lorenzo Cozza por un periodo de cinco años. En el año 1683, recibió la ordenación sacerdotal en Velletri, ocasión en la cual se le concedió asimismo la licencia de predicador. Fin del tiempo del noviziato representó un modelo constante de perfección cristiana y religiosa, de modo que sus propios confraternidades, incluidos los más ancianos, lo consideraban un ejemplo luminoso a seguir.
El ministerio apostólico y las virtudes evangélicas
San Tomás desarrolló su ministerio apostólico en la diócesis de Subiaco y en las diócesis limitrofe. La eficacia extraordinaria de su apostolato a favor de las poblaciones locales le valió el apelativo de apóstol del Sublacense. Se distinguió notablemente como maestro de santidad y experto director espiritual, dedicando largas horas al sacramento de la reconciliación; de hecho, fue visto en repetidas ocasiones permanecer dentro del confesional desde la mañana hasta la noche, ayunando sin descanso. Los textos de sus eficaces predicaciones quedaron recogidos en el interior de un volumen manoscrito. Su asistencia espiritual era sumamente solicitada al pie de la cama de los enfermos y poseía el singular don de devolver la paz entre las personas envueltas en conflictos, además de esforzarse constantemente por la reforma de los públicos costumos. El Summario de los procesos para su causa de beatificación testimonia la presencia en él de numerosas virtudes, entre las cuales resalta la pobreza, puesto que rechazaba de forma sistemática aceptar ofertas en dinero destinadas a la celebración de la Santa Messa. Dio pruebas constantes de una profunda humildad, llegando incluso a permitir que los confraternidades lo pisotearan a la entrada del refectorio, y manifestó una paciencia inquebrantable al soportar continuas tentaciones espirituales y sufrir con resignación cristiana durante cuarenta años a causa de una penosa llaga en la pierna.
Vida mística y carismas sobrenaturales
La vida interior del santo estuvo impregnada de una intensa gracia divina que se manifestaba en numerosos dones extraordinarios. Alcanzaba un grado tan elevado de absorción en la oración que llegaba a parecer extático e inmóvil como una estatua. Fue sujeto a frecuentes éxtasis y recibió diversas apariciones de Jesús Niño durante la celebración de la Santa Messa. Asimismo, la tradición piadosa relata que experimentó apariciones de Jesús, de la Santísima Virgen María y de san Francesco. A estos favores celestiales se unió el don de los milagros, entre los que se recuerdan la multiplicación prodigiosa de los alimentos y diferentes sanaciones concedidas a los necesitados.
La fundación de los retiros y la posteridad
La fama histórica y espiritual del santo se vincula principalmente a la institución de los Retiros en el seno del Orden Franciscano, inspirándose en el ejemplo del beato Bonaventura da Barcellona. Fundó el retiro de San Francesco en Civitella, actualmente conocido como Bellegra, y el retiro de San Francesco situado en Palombara Sabina. San Tomás redactó las Constituciones del Ritiro, cuyo texto autografo se conserva celosamente en Bellegra. Dichas Constituciones establecían normas rigurosas orientadas a favorecer la meditación profunda y la vida religiosa estricta. El Capítulo General de Murcia celebrado en el año 1756 decretó la extensión de estas mismas normas a todos los retiros franciscanos. Numerosos confraternidades de gran estima, entre los que destaca san Teofilo da Corte, pasaron periodos de retiro en la comunidad de Bellegra, la cual se transformó en un centro floreciente de formación para aquellos que aspiraban a la santidad. La causa de su beatificación fue formalmente iniciada el quince de julio de 1737 gracias a la iniciativa impulsada conjuntamente por las diócesis de Subiaco, Velletri y Sabina. Fue proclamado beato por papa Pio VI el tres de septiembre de 1786 y, finalmente, elevado a los altares como santo por papa Giovanni Paolo II el veintiuno de noviembre de 1999. El Martirologio lo sitúa en Bellegra, en la región del Lazio, bajo el nombre de san Tommaso Placidi da Cori, definiéndolo como sacerdote de los Hermanos Menores, de vida austera, insigne en la prédica y célebre fundador de ermitas.
Su vida y vocación
Francesco Antonio Placidi nació en Cori en el año 1655, en el seno de una familia que marcaría sus primeros pasos hacia el servicio a Dios. Atraído por la espiritualidad de la Orden de los Hermanos Menores, ingresó en la misma en el año 1677, dando inicio a un camino de profunda entrega personal. Tras años de formación y discernimiento, recibió la ordenación sacerdotal en Velletri en el año 1683, marcando el comienzo de su ministerio activo. Durante los siglos diecisiete y dieciocho, desarrolló una labor incansable que lo llevó a residir y trabajar en lugares significativos como Orvieto, Subiaco y otras localidades de la región.
Su mayor contribución a la vida religiosa fue la fundación de los retiros francescanos en Bellegra y Palombara Sabina. Estos espacios fueron concebidos como oasis de oración y austeridad, destinados a fortalecer la vida interior de los frailes. Consciente de la necesidad de una estructura sólida que preservara este carisma, redactó las Constituciones del Ritiro para la Orden Franciscana. Estos textos no solo reflejaban su propia experiencia espiritual, sino que ofrecían una guía práctica y clara para quienes deseaban profundizar en la vida de retiro. Su fallecimiento en Bellegra en el año 1729 cerró una trayectoria marcada por la sencillez y el rigor evangélico, dejando una huella imborrable en la historia de la orden. La Iglesia reconoció su ejemplaridad al ser canonizado por el Papa Juan Pablo II en 1999, elevándolo a los altares como un intercesor para todos los fieles.
Memoria y culto
El culto a San Tomás de Cori se manifiesta principalmente a través de su memoria litúrgica, la cual se celebra cada año el día 11 de enero. Esta fecha es una oportunidad para que la comunidad cristiana recuerde su ejemplo de vida, centrada en la fidelidad a la vocación sacerdotal y en el valor del silencio contemplativo.
La canonización realizada por el Papa Juan Pablo II en 1999 reafirmó la importancia de su figura dentro de la tradición franciscana. A través de la oración y la reflexión sobre su obra, los devotos encuentran en él un guía que invita a la moderación y al encuentro personal con Dios. Su memoria no es solo un acto de veneración histórica, sino una invitación constante a vivir con sobriedad y entrega, valores que él mismo encarnó durante su paso por la tierra y que hoy resuenan con fuerza en el corazón de los fieles.
Preguntas frecuentes
Quando se festeggia San Tomás de Cori?
Se celebra el once de enero de cada año.
¿De qué es patrono San Tomás de Cori?
Los registros históricos y los hechos biográficos no mencionan ningún patronato específico atribuido a este santo.
En Bellegra en el Lacio, san Tomás (Francesco Antonio) Placidi de Cori, sacerdote de la Orden de los Hermanos Menores, insigne por la austeridad de vida y por la predicación e ilustre fundador de eremitas. — Martirologio Romano