23 de septiembre
San Zacarías
Padre de Juan el Bautista
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
Orígenes y vida sacerdotal
Zacarías residía en la ciudad sacerdotal de Ain Karem, ubicada a siete kilómetros al oeste de Jerusalén, en las montañas de Giuda. Ambe parejas, tanto él como su esposa santa Elisabetta, descendían de familias sacerdotales y pertenecían al tiempo histórico de Erode il Grande. Zacarías formaba parte de la octava clase sacerdotal, la de Abia, la cual constituía uno de los veinticuatro turnos instituidos por David para regular el servicio semanal en el santuario. Ambos cónyuges eran considerados justos, es decir, pios y santos, y observaban de manera irreprensible la ley de Dios. Sin embargo, la pareja no tenía hijos y padecía la esterilidad, encontrándose además en edad avanzada, por lo cual Zacarías rezaba ardientemente para obtener la gracia de un descendiente.
La providencia divina respondió a sus súplicas cuando Zacarías fue designado a sorteo para ofrecer el incenso en el Santo, sobre el altar del incenso, un honor tan singular que podía concederse a un sacerdote una sola vez en su vida. Mientras el pueblo oraba en los atrios del templo durante este rito, el ángel Gabriel se le apareció a la derecha del altar para anunciarle que Dios le concedería un hijo de Elisabetta. El ángel indicó que el niño debería llamarse Giovanni, que tendría la misión de preparar el camino al Messia, que no bebería bebidas alcohólicas, que sería motivo de alegría para muchos y que sería grande delante de Dios.
La prueba del mutismo y el nacimiento
Ante el anuncio celestial, Zacarías stentò a credere alle parole dell'angelo e chiese un segno che ne comprovasse la verità. Para responder, el ángel presentó sus credenciales destacando su dignidad de asistente ante Dios y de embajador, y le predisse que permanecería mudo hasta el nacimiento del hijo como castigo y señal requerida por su incredulidad inicial. Inmediatamente Zacarías quedó mudo, y el pueblo comprendió que había tenido una visión en el Santo. Terminada su semana de turno, Zacarías regresó a Ain Karem, y poco después Elisabetta concibió, manteniéndose oculta en el silencio durante cinco meses, compresa del milagro.
Dios hizo notar el prodigio a la Santa Vergine, parienta de Elisabetta, por medio del mismo ángel Gabriel. La Vergine se recò a Nazareth da Elisabetta nel quinto mese di gravidanza e vi rimase fino alla nascita del figlio. Nel ottavo giorno, durante la circoncisione, i parenti proposero di imporre al bambino il nome di Zacarías. Elisabetta oppose il nome Giovanni e Zacarías confermò scrivendo il nome su di una tavoletta. Immediatamente Zacarías cessò di essere muto e forse anche sordo, ricuperando la parola per lodare il Signore.
El cantico Benedictus y la profecía
Zacarías fu ripieno di Spirito Santo e cantò il cantico Benedictus, mediante il quale si esalta la misericordia di Dio nel visitare e redimere il suo popolo per mezzo di un discendente della casa di David. Nel medesimo cantico si richiamano le profezie e il giuramento fatto ad Abramo riguardo alla salvezza eterna. Rivolgendosi direttamente al bambino, Zacarías predisse che sarebbe stato profeta dell'Altissimo, incaricato di preparare la via al Signore per illuminare le tenebre e guidare i passi dell'umanità verso la salvezza. Zacarías predisse così il prossimo avvento di Cristo che verrà dall'alto come sole che sorge per redimere gli uomini.
La figura de Zacarías en el relato de Lucas presenta la sombra de la incredulidad inicial al anuncio celeste, si bien la solicitud de un segno non può essere condannata, poiché episodi simili riguardarono figure insigni come Abramo, Gedeone, Ezechia, Mosè e Acaz. Zacarías no dudaba de que Dios pudiera escuchar su oración, sino quizás de la realidad misma de la visión angelica. La teología posterior lo canoniza implícitamente como hombre justo, escrupuloso, observante de la ley y sacerdote ejemplar, dotado además del espíritu de profezia para ser digno padre del Precursore.
Tradiciones sobre su final y posteridad
Dopo questi avvenimenti Zacarías non compare più nel Nuovo Testamento, ma la sua memoria vive nella tradizione apocrifa e negli scritti dei padri. Algunos autores lo identifican con Zacarías hijo de Barachia, asesinado entre el templo y el altar. Según Origene, algunos sostenían que fue asesinado por los judíos por defender el derecho de la Vergine a habitar con las vírgenes en el atrio del templo. Por su parte, según el Protoevangelio de Santiago, habría sido asesinado por los sicarios de Herodes durante la matanza de los inocentes. La vida de este santo padre ha generado asimismo una rica reflexión litúrgica y teológica sobre su papel junto a santa Elisabetta, con quien comparte celebraciones conjuntas donde ella acoge a María y la saluda llena de Espíritu Santo como bendita entre las mujeres.
A pesar de las hipótesis que algunos estudiosos formulan sobre la naturaleza midrashica del relato de Luca, tal propuesta no está probada. La autoría de la primera parte de los estudios históricos sobre este santo corresponde a Bonaventura Mariani. La memoria de su justa existencia ha trascendido los textos bíblicos para arraigarse profundamente en la devoción universal de la Iglesia, manifestada a través de los siglos en múltiples formas de culto y conmemoraciones litúrgicas en diversas regiones de la cristiandad.
Culto, reliquias y festividades
San Zaccaria è considerato santo secondo le Scritture e commemorato il 5 novembre nel Martirologio Romano, seguendo la tradizione di Floro. Tuttavia, le tradizioni liturgiche variano: Beda pone la commemorazione al 6 settembre, mentre i Greci lo ricordano il 5 settembre. L'invenzione delle reliquie di Zacarías se celebra l'11 febbraio, ricordando che tali spoglie furono portate a Costantinopoli nel 415, sebbene non si sappia con precisione da quale luogo originario. Il 28 ottobre si commemora la dedicazione della basilica di San Zaccaria a Costantinopoli.
A Roma, il santo è onorato sempre il 6 novembre, specialmente nella basilica Lateranense, dove si custodisce una reliquia insigne del suo capo. Vi è inoltre una commemorazione liturgica congiunta dei santi Zacarías ed Elisabetta, genitori di san Giovanni Battista. Estas diversas fechas demuestran la profunda veneración que las comunidades cristianas de Oriente y Occidente han tributado a lo largo de los siglos a este sacerdote del Antiguo Testamento que presenció el umbral de la nueva alianza.
Iconografia y representaciones artísticas
Nelle rappresentazioni più antiche, Zacarías es talvolta confuso con il profeta omonimo, come accade nei mosaici della Cappella Palatina di Palermo. Sin embargo, en su personalidad de padre del Battista, Zacarías viene raffigurato con las vestes y los contrassegni sacerdotali. Gli attributi dati a Zacarías como padre del Battista sono l'incensiere e un cartiglio o una tavoletta recante il nome di Giovanni. Esistono numerose rappresentazioni della figura venerabile e imponente del santo, tra le quali spiccano la statua della cattedrale di Meissen del XIII secolo, le statue della chiesa dedicata a San Zaccaria in Venezia del XIV secolo e un dipinto del Ribera del XVII secolo conservato al Museo di Rouen.
Le immagini in cui Zacarías compare collegato agli episodi relativi alla nascita del Battista sono particolarmente frequenti. Zacarías compare come personaggio secondario nella scena della Visitazione ed è presente nelle sculture della cattedra di avorio di Massimiano a Ravenna, insieme a san Giuseppe nell'incontro fra Maria ed Elisabetta. Si trova anche raffigurato in una miniatura del XV secolo del Breviario Grimani della Biblioteca Marciana di Venezia, in un libro d'ore di Etienne Chevalier en Chantilly, y en un cuadro de Rubens conservado en la Galleria Borghese de Roma. Su figura adquiere mayor relieve en el tema del nacimiento del Precursore, apareciendo barbuto y paludato en vestes solemnes en el ciclo de frescos del siglo XI en la iglesia de San Pietro a Tuscania, en los frescos de Lorenzo y Jacopo Salimbeni en Urbino, en los bajorrelieves de Notre-Dame de Clermont-Ferrand, en el fresco de Giotto en Santa Croce, en la formilla de las puertas de bronce de Andrea Pisano en el Baptisterio de Florencia, en el fresco del Ghirlandaio en Santa Maria Novella y en la pintura de Andrea del Sarto en el Chiostro degli Scalzi de Florencia. Vanno segnalate in particolare le scene relative alla leggenda propria del santo e in special modo al martirio, di cui una delle rappresentazioni più antiche si trova nella miniatura del Menologio di Basilio II dell'XI secolo. La sezione iconografica di questi studi fu curata da Caterina Colafranceschi.
Su ministerio y el anuncio en el Templo
San Zacarías ejerció su ministerio sacerdotal con integridad en el contexto del primer siglo. Mientras cumplía sus funciones litúrgicas en el Templo de Jerusalén, fue testigo de una revelación celestial que cambiaría el curso de su existencia y la de su familia. En aquel lugar sagrado, recibió el anuncio del ángel sobre el nacimiento de un hijo, un acontecimiento que parecía imposible debido a la avanzada edad de su esposa. Ante la magnitud de esta noticia, la duda se apoderó de su corazón, lo que resultó en una prueba de silencio impuesta por la voluntad divina.
Durante el tiempo que duró su mudez, San Zacarías permaneció en una profunda introspección, habitando en la localidad de Ain Karem. Esta etapa de silencio no fue una ausencia, sino una preparación necesaria para la misión que estaba por comenzar. La espera silenciosa fue el crisol donde su fe fue probada y fortalecida. Solo cuando llegó el momento señalado para el nacimiento de su hijo, el sacerdote pudo romper aquel mutismo impuesto. Al tomar una pequeña tablilla y escribir con firmeza el nombre de Juan, su voz retornó inmediatamente, permitiéndole alabar a Dios con renovado entusiasmo. Fue en ese preciso instante cuando pronunció el cántico conocido como el Benedictus, una oración que resuena hasta nuestros días como un himno de gratitud y reconocimiento por el cumplimiento de las promesas antiguas, marcando el inicio del tiempo de la salvación para su pueblo.
Memoria y devoción
La figura de San Zacarías es venerada con gran respeto en diversas tradiciones cristianas, manteniendo viva la memoria de su papel como padre del precursor. Su legado no se limita a su labor sacerdotal, sino que se extiende a su capacidad de reconocer la mano de Dios incluso después de haber dudado. Esta humanidad, tan cercana a la nuestra, hace que su intercesión sea buscada por muchos fieles que atraviesan momentos de silencio o incertidumbre en sus propias vidas.
En el Martirologio Romano, su memoria se celebra el día veintitrés de septiembre, aunque otras tradiciones, como la de la Iglesia Griega, lo conmemoran en fechas distintas, específicamente el cinco de septiembre, mientras que otras fuentes litúrgicas sitúan su recuerdo el cinco de noviembre. Estas diversas fechas reflejan la importancia de su figura a través de los siglos y en diferentes geografías, reafirmando que su testimonio de fe es un patrimonio compartido por todo el pueblo creyente. Su vida nos enseña que, ante la duda, la oración y la fidelidad son el camino para recuperar la voz y proclamar la gloria de Dios.
Preguntas frecuentes
Quando si festeggia San Zacarías?
El Martirologio Romano lo conmemora el 5 de noviembre, aunque otras tradiciones litúrgicas lo recuerdan en septiembre o febrero.
Conmemoración de los santos Zacarías e Isabel, padres de san Juan Bautista, Precursor del Señor. Isabel, acogiendo en su casa a María, su pariente, llena de Espíritu Santo, saludó a la Madre del Señor bendita entre las mujeres; Zacarías, sacerdote, lleno de espíritu profético, al nacimiento del hijo, alabó a Dios redentor y predijo el próximo advenimiento de Cristo, que vendrá de lo alto como sol que nace. — Martirologio Romano