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18 de agosto

Sant' Agapito

Mártir

Actualizado el 18 de septiembre de 2026

Orígenes y conversión en Roma

Sant'Agapito nació en Praeneste durante la segunda mitad del tercer siglo de la era cristiana. Su familia pertenecía a un alto rango social y era originaria de esa misma localidad del Lacio. En su juventud, el muchacho fue encaminado por sus allegados hacia el estudio del derecho romano. Para cumplir con esta importante formación jurídica, Sant'Agapito debió trasladarse desde su ciudad natal hasta la capital del imperio. En Roma, mientras profundizaba en las leyes civiles, tuvo la oportunidad de conocer los primeros fundamentos de la vida de Jesucristo. Su guía en este camino fue un maestro y precettore de fe cristiana llamado Porfirio. Bajo su sabia enseñanza, Sant'Agapito se convirtió de manera inmediata a la religión cristiana, abrazando con fervor los valores del Evangelio. Como adepto y seguidor de esta nueva fe, el joven no tardó en caer víctima de las crecientes tensiones y medidas de control dirigidas contra las primeras comunidades cristianas.

El juicio ante el emperador Aureliano

Tras ser arrestado por causa de su fe, Sant'Agapito fue conducido a la presencia del emperador Aureliano, quien gobernó el imperio romano entre los años 270 y 275 de la era cristiana. En aquel período, el emperador buscaba frenar la crisis socioeconómica que afectaba a Roma mediante el rilanzamiento del culto tradicional a los dioses romanos. Aureliano impulsó con gran fuerza la difusión oficial del culto al Sol Invictus, una política destinada a reanimar la religiosidad pagana que se sentía amenazada por los cultos orientales de carácter espiritual y personal. Como parte de esta estrategia orientada a la unidad religiosa y política, el emperador fomentó la supresión y el obstáculo del nuevo culto cristiano, especialmente entre los jóvenes. No obstante, los historiadores señalan que las acciones imperiales contra los cristianos no constituían una persecución generalizada a gran escala, sino que formaban parte de las actividades cotidianas de la policía urbana contra las religiones ajenas al panteón oficial. Durante el interrogatorio, el emperador Aureliano exhortó al joven a renunciar a la cristiandad y le pidió que celebrara un sacrificio a los dioses como prueba visible de su arrepentimiento y renacimiento pagano. Sant'Agapito opuso un fermo y valiente rechazo a las exigencias del soberano.

Los primeros tormentos y el milagro del fuego

Ante la negativa del joven, el emperador Aureliano ordenó que fuera castigado con severidad. El prefecto de Roma, Flavio Antioco o Antiochiano, recibió la encomienda directa de supervisar los suplicios y la ejecución de la sentencia de muerte. Las penas impuestas a Sant'Agapito aumentaron su crueldad de manera progresiva conforme el mártir demostraba su constancia. En un primer intento por doblegar su voluntad, los carceleros lo dejaron sin alimento ni agua durante varios días, combinando las privaciones con lisonjas y amenazas que resultaron infructuosas. Al fracasar esta vía de persuasión, las autoridades decidieron rociarle un vaso de brasa ardiente directamente sobre el cuerpo. Lejos de ceder ante el suplicio, Sant'Agapito no emitió gritos ni se contorsiono a causa del dolor al contemplar las ascuas. Con una voz clara y serena, el joven dio gracias a Dios por concederle el honor de poner a prueba su fidelidad. El prefecto, irritado profundamente por esta actitud, ordenó que el muchacho fuera golpeado de nuevo con dureza. Los verdugos terminaron por detener los golpes únicamente porque quedaron totalmente abrumados por el cansancio físico. Acto seguido, se dictaminó que fuera atado a un árbol de cabeza hacia abajo y expuesto de manera directa a las llamas intensas de un focolare. Transcurridos cinco días de este tormento extremo, los verdugos creían con certeza que el joven había fallecido debido a sus patimientos. Sin embargo, al acudir al lugar, el prefecto encontró a Sant'Agapito completamente slegato, gozando de buena salud, con las heridas milagrosamente sanadas y cubierto por una vestidura de albura candida. La tradición piadosa relata que un ángel había sido enviado por Dios para liberarlo de todos sus sufrimientos y aflicciones.

El traslado a Praeneste y el juicio en el anfiteatro

Lejos de ceder en su empeño por doblegar al confesor, la autoridad imperial decidió infligirle un nuevo tormento consistente en arrojar agua hirviendo sobre su cuerpo. Durante estos episodios, el carcelero encargado de vigilar a Sant'Agapito, un hombre llamado Anastasio, contempló de cerca sus actos de profunda fe y decidió convertirse al cristianismo. Ante la inquebrantable resistencia del prisionero, el emperador ordenó que Sant'Agapito fuera devuelto a su ciudad natal, Praeneste. Dicha localidad destacaba por albergar uno de los santuarios paganos más grandes de la antigüedad, dedicado a la Dea Fortuna Primigenia. Es muy probable que este traslado tuviera la intención de hacerle cambiar de opinión al confrontarlo visualmente con el imponente poder religioso de aquel centro pagano. No obstante, una vez en su tierra, Sant'Agapito volvió a negarse de forma rotunda a rendir culto a las divinidades del panteón romano. Por esta razón, los magistrados decretaron que fuera conducido al anfiteatro de Praeneste para ser entregado como alimento a los leones en el transcurso de los juegos públicos celebrados a mediados del mes de agosto. Las feroces bestias, guiadas por una intervención divina, se abstuvieron de sbranarlo y se limitaron respetuosamente a lambirle los pies. Al comprobar que las fieras no cumplían con el cometido mortal, los funcionarios imperiales decidieron buscar una ejecución definitiva y decretaron su sentencia capital. El mártir fue conducido a un paraje específico que las fuentes antiguas identifican con las expresiones latinas ubi sunt duae viae o ubi sunt duae columnae. En aquel lugar, Sant'Agapito fue decapitado el día 18 de agosto, cumpliéndose así su sacrificio terrenal. La muerte de sant'Agapito ha quedado registrada en los anales eclesiásticos como acaecida en Palestrina el 18 de agosto del año 274.

Sepultura, fuentes agiográficas y memoria histórica

Durante las sombras de la noche posterior a su ejecución, el cuerpo sin vida del santo fue trasladado con sigilo hacia un campo campestre por un grupo de fieles seguidores de Cristo. Los restos mortales recibieron cristiana sepultura en el interior de un sarcófago de piedra. Alrededor de este sagrado sepulcro, la primera comunidad cristiana de Praeneste reconoció y expresó con fervor su propia identidad y espiritualidad comunitaria. La historia detallada sobre la vida de Sant'Agapito prenestino no se redactó de inmediato, sino que fue elaborada y puesta por escrito por primera vez alrededor del año mil de nuestra era, aunque algunos estudiosos sugieren que pudo redactarse ya durante el siglo IX. Este proceso de redacción literaria tuvo lugar probablemente entre los muros de un monasterio situado en la Europa central. Los monjes autores compusieron el relato partiendo de informaciones históricas sumamente escasas y en buena parte olvidadas por el paso del tiempo. Por esta razón, gran parte del relato agiográfico posee un carácter de fantasia narrativa, cuyo propósito principal era difundir la inspiradora experiencia de fe propia de los mártires de la antigüedad tardía. A lo largo de los siglos se han conservado tres versiones principales de la passio que narran la existencia del santo. La primera versión tradicional que se conoce es la denominada passio Mombriziana, la cual se remonta al siglo IX de la era cristiana. Las otras dos versiones del texto hagiográfico se encuentran recopiladas en la célebre edición seicentesca de los Acta Sanctorum, obra de los bolandistas. El Martirologio Romano atestigua con claridad el martirio de sant'Agapito en Palestrina, dentro de la región del Lacio.

El culto milenario y la devoción en Isernia

La figura del mártir es objeto de profunda veneración desde hace muchos siglos en una localidad situada en la provincia italiana de Isernia, la cual adoptó el nombre del santo en su honor. El origen de este culto local se remonta probablemente a la época de las dominaciones longobarda y normanda en el territorio italiano. En sus inicios, las celebraciones litúrgicas y devocionales en honor al santo se desarrollaban en el ámbito de la antigua y hoy destruida Abbazia di Sant'Agapito in Valle. Dicha abadía se encontraba emplazada geográficamente entre la ciudad de Isernia y la actual zona de Sant'Agapito Scalo. En el interior de la iglesia parroquial de esta comunidad se conserva y venera un devoto busto ligneo datado en el siglo XVI o en un periodo muy cercano a este. Las oraciones litúrgicas de la Iglesia recuerdan con devoción el día del martirio y la muerte terrenal del santo, destacando cómo su tránsito estuvo orientado de forma constante hacia la morada eterna en el cielo. Asimismo, la oración colecta de la liturgia menciona de forma explícita la palma del martirio que fue generosamente concedida al santo por su fidelidad a Dios.

El vínculo con Austria y la llegada de las reliquias

Un capítulo destacado en la historia de la devoción al mártir se relaciona con la conservación y el traslado de sus sagradas reliquias. En tiempos pasados, parte de los restos del santo fueron donados por el emperador Arnolfo de Carinzia a la célebre Abadía Benedictina de Kremsmunsten, situada en Austria. Dichas reliquias han permanecido custodiadas en este monasterio austriaco a lo largo de los siglos. En el mes de septiembre del año 2011, las reliquias fueron trasladadas excepcionalmente a la localidad italiana de Sant'Agapito para una breve visita pastoral, acontecimiento que se vivió en medio de un inmenso y jubiloso trionfo di popolo. Años más tarde, el 30 de enero de 2014, el abad y toda la comunidad monástica de Kremsmunsten decidieron donar una insigne reliquia a la parroquia italiana, respondiendo favorablemente a la sentida petición presentada por el párroco canónico, don Luigi Russo. La sagrada reliquia donada en aquella ocasión consiste concretamente en un hueso metacarpiano del mártir. El 28 de marzo de ese mismo año, una delegación oficial de la abadía austriaca, encabezada por el abad Ambros Ebhart, junto con una representación del municipio liderada por el burgomaestre, transportó solemnemente la reliquia hasta el pueblo italiano. El valioso vestigio fue colocado con devoción en el interior de un artístico reliquiarion antropomorfo diseñado con la forma de un brazo benedicente. Esta obra de arte sacro fue realizada por las manos del maestro Domenico Sepe. Desde el mismo día de su solemne colocación en el templo, la reliquia es venerada de forma constante por los fieles en la iglesia parroquial.

Preguntas frecuentes

Cuándo se festeja Sant'Agapito?

Sant'Agapito se celebra litúrgicamente el 18 de agosto, día en que se conmemora su martirio.

De qué es patrono Sant'Agapito?

Las fuentes históricas y los hechos proporcionados no mencionan ningún patronato específico asignado a Sant'Agapito.

En Palestrina en Lazio, San Agapito, mártir. — Martirologio Romano