Sant' Ezequiel
Profeta
Actualizado el 21 de julio de 2026
Su vida y misión
Ezequiel fue deportado a Babilonia por el rey Nabucodonosor en el año quinientos noventa y siete antes de Cristo. Este acontecimiento marcó un giro decisivo en su existencia, apartándolo de su tierra natal y de sus funciones sacerdotales en Jerusalén. Sin embargo, lejos de silenciar su vocación, el exilio se convirtió en el escenario donde Dios le llamó a ejercer su ministerio profético. En la comunidad de los desterrados, el profeta asumió la difícil tarea de ser la voz de Dios para un pueblo que experimentaba la desolación y el desarraigo.
Su actividad profética se concentró en la región de Tell-Abib, donde se encontraba con los exiliados. Con una claridad inquebrantable, Ezequiel denunció las infidelidades que condujeron a la tragedia nacional y predijo con exactitud la caída de Jerusalén y la ruina del Templo. Sus palabras, a menudo acompañadas de acciones simbólicas, buscaban despertar la conciencia de sus hermanos, invitándoles a reconocer la justicia de Dios y a mantener viva la llama de la fe en un entorno hostil. Su vida concluyó en Babilonia, habiendo cumplido con la misión de ser un centinela vigilante para la casa de Israel, asegurándose de que la palabra del Señor no fuera olvidada ni siquiera en el exilio más profundo.
El culto y la memoria
La figura de Ezequiel sigue siendo un faro de espiritualidad para la Iglesia, que encuentra en su mensaje una fuente constante de aliento y esperanza. Su memoria litúrgica es un momento para reflexionar sobre la capacidad de Dios para obrar maravillas incluso en las situaciones de mayor sequedad espiritual. El Martirologio Romano le dedica una conmemoración especial el diez de abril, mientras que otras tradiciones sitúan su recuerdo en el día veintitrés de julio.
El legado de este profeta trasciende los siglos, recordándonos que la restauración del espíritu es una obra divina que se manifiesta cuando el hombre se abre de nuevo a la escucha de la palabra. Su visión de las ossas secas es un icono universal de la resurrección y de la renovación interior. Al venerar al profeta Ezequiel, la comunidad cristiana reafirma su confianza en la promesa de Dios, quien no abandona a su pueblo en el destierro, sino que lo acompaña con su aliento vivificante, preparando el camino hacia un futuro de paz y comunión restaurada.
Preguntas frecuentes
Cuando se celebra la memoria de Sant'Ezequiel?
El profeta es conmemorado el diez de abril según el Martirologio Romano, aunque también se registra su recuerdo el veintitrés de julio.
Conmemoración de san Ezequiel, profeta, hijo del sacerdote Buzí, que, en tiempo del destierro en tierra de Caldea, fue honrado con la visión de la gloria del Señor y, puesto como centinela sobre la casa de Israel, reprendió la infidelidad del pueblo elegido, prediciendo la destrucción ya próxima de la ciudad santa de Jerusalén y la deportación del pueblo; presente él mismo en medio de los prisioneros, mantuvo viva su esperanza, profetizando que sus huesos enjutos resucitarían a nueva vida. — Martirologio Romano