19 de mayo
Sant' Yves (Ivo) Hélory de Kermartin
Sacerdote en Bretaña
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
Orígenes y formación de un alma justa
El nombre Yves es de origen celtica y significa madera de tasso, el árbol sagrado de los celtas. Este nombre tuvo un desarrollo particular en Francia y se extendió también en Italia en las versiones Ivo, Ivone e Ivonne. Yves Hélory de Kermartin vio la luz el 17 de octubre de 1235 en el castillo de Le Minihy presso Tréguier, seno de una familia de modesto gentilhombre. Fue educado con esmero y piedad por su madre hasta cumplir los catorce años, momento en el cual emprendió viaje hacia París acompañado por su precettore Giovanni di Kerhoz, quien posteriormente se convertiría en su fiel discípulo. Durante diez años profundizó en la teología y otras disciplinas en la prestigiosa escuela de san Bonaventura, trasladándose después a Orleans para perfeccionar sus conocimientos en el ámbito del derecho. A lo largo de estos años de estudio en París y Orleans, se consolidó como un joven serio, dulce, caritativo y profundamente inclinado hacia la piedad y la pureza.
El ministerio sacerdotal y la justicia de los pobres
A la edad de veintisiete años, ingresó al servicio del arcidiacono de Rennes desempeñándose como oficial de justicia eclesiástica, cargo que poco después le reclamó su propio obispo. A pesar de que san Yves se consideraba profundamente indegno para tan alta dignidad, el obispo decidió consagrarlo sacerdote. En el tribunal eclesiástico se transformó rápidamente en el refugio seguro y en el abogado defensor de todas las causas de los pobres e infelices. Fue precisamente en este contexto donde instituyó por primera vez el patrocinio gratuito, observando la justicia sin hacer ninguna distinción de personas, favoreciendo siempre la concordia y protegiendo con celo las causas de los orfani, las vedoves y los indigentes por amor de Cristo. El martirologio recuerda a sant’Ivo como sacerdote en un castillo vecino a Tréguier, en la Bretaña francesa, destacando que su castillo se convirtió permanentemente en un hospicio para los mendigos y los pobres de toda la región.
Renuncia y celo pastoral
Movido por un intenso fervore de santidad, san Yves intensificó su labor de predicación de la palabra divina, llegando la tradición a relatar que un viernes santo llegó a predicar hasta siete veces en un mismo día. Decidió renunciar a su elegante veste de oficial giudiziario para vestir únicamente un camice de estopa y una sencilla túnica de campesinos, llegando a regalar a los más necesitados su única sotana disponible. Su ascesis personal lo llevó a dormir directamente sobre la paja y la nuda tierra, mientras acogía generosamente a los bisognosi en su hogar. Su obispo le encomendó la cura pastoral de la parroquia de Tredez, y más adelante, en el año 1292, asumió la atención espiritual de la parroquia de Louannec, logrando sacarla de sus míseras condiciones espirituales. Jamás descuidó la predicación en otras comunidades parroquiales, a las cuales se trasladaba siempre a pie llevando consigo únicamente la Sagrada Biblia y el Breviario. Finalmente, en el año 1298, optó por retirarse a la tranquilidad de su castillo de Kermartin.
Tránsito terrenal y culto imperecedero
La muerte le sobrevino en el más grande squallore el 19 de mayo de 1303 en el castillo de Kermartin. A causa de la inmensa fama de santidad que le rodeaba, la multitud congregada se disputó los pedazos de sus humildes vestimentas para convertirlas en sagradas reliquias. Inmediatamente después de su fallecimiento, el pueblo, el clero, las autoridades locales, los duchi Giovanni III y Carlo di Montfort, así como el rey de Francia Filippo di Valois, reclamaron con insistencia su canonización. Gracias a la rapidez de la procedura, fue declarado santo el 19 mayo de 1347 por papa Clemente VI. Tras su muerte, no existió en toda la Bretaña una figura religiosa que alcanzara mayor popularidad. La tradición refiere que gozó de un culto extraordinario desde el primer momento, difundido singularmente por los marineros bretones en cada lugar de sbarco, extendiendo su devoción incluso hasta el territorio de Canadá. En el arte se le representa habitualmente vistiendo la toga de abogado, adoptando una actitud de firme defensa en favor de los pobres y las viudas implorantes frente a los ricos padrones, más que con los hábitos sacerdotales. Cada 19 de mayo se conmemora su memoria litúrgica y se celebra la solemne procesión del gran perdono de san Yves, un largo recorrido que acompaña la reliquia del capo del santo desde la cattedrale de Tréguier hasta Le Minihy, con la participación de cardenales, obispos, magistrados, abogados y una inmensa multitud de fieles que entonan fervorosos himnos en idioma bretón dedicados a su santo patrono.
Su vida y ministerio
La vida de Sant' Ivo estuvo marcada por una búsqueda constante de la verdad y el auxilio a los desamparados. Tras completar sus estudios en París y Orleans, comenzó su ministerio desempeñando cargos de responsabilidad como oficial de justicia en Rennes y Tréguier. En estos lugares, su labor trascendió la mera administración legal, transformándose en una misión de misericordia. Fue un defensor incansable de quienes carecían de medios, estableciendo un sistema de patrocinio gratuito que buscaba dar voz a los oprimidos y consuelo a los afligidos.
Más allá de su labor jurídica, su vocación sacerdotal se manifestó plenamente en el cuidado pastoral de las parroquias de Tredez y Louannec. En estas comunidades, Sant' Ivo compartió la vida cotidiana de sus fieles, guiándolos con el ejemplo y la cercanía. En la etapa final de su vida, decidió retirarse al castillo de Kermartin, donde abrazó una forma de vida austera y humilde, desprendiéndose de las riquezas terrenales para entregarse por completo a la oración y al despojo de sí mismo. Su coherencia entre la fe y las obras le valió ser canonizado por el Papa Clemente VI en el año mil trescientos cuarenta y siete, consolidándose como un modelo de santidad que supo integrar la rectitud de la ley con la ternura del Evangelio.
Su memoria y culto
La figura de Sant' Ivo perdura con gran fuerza en la memoria de la Iglesia, especialmente en la región de Bretaña. Es reconocido universalmente como el santo patrono de los abogados, notarios y jueces, quienes ven en él un referente de ética profesional y compromiso con la justicia social. Su intercesión es invocada por aquellos que buscan que el derecho sea siempre un instrumento de paz y equidad.
Su fiesta se celebra cada diecinueve de mayo, fecha en la que la devoción popular se manifiesta a través de la solemne procesión del gran perdón de Sant' Ivo. Esta celebración es un momento de gracia para la diócesis de Tréguier y para todos los fieles que acuden a honrar su memoria, recordando que, a través de la caridad, es posible transformar las estructuras del mundo en lugares más humanos y cercanos al Reino de Dios.
Preguntas frecuentes
Cuándo se festeja san Yves?
Se festejas el 19 de mayo con la tradicional procesión del gran perdono de san Yves que recorre desde la catedral de Tréguier hasta Le Minihy.
De qué es patrono san Yves?
Es patrono de los abogados, notarios, jueces, de la ciudad y antigua diócesis de Tréguier, de Saint-Brieuc y de la región de Bretaña.
En un castillo cerca de Tréguier en la Bretaña en Francia, san Ivo, sacerdote, que observó la justicia sin distinción de personas, favoreció la concordia, defendió las causas de los huérfanos, de las viudas y de los pobres por amor de Cristo y acogió en su casa a los necesitados. — Martirologio Romano