Santa Catalina Labouré
Virgen
Actualizado el 21 de julio de 2026
Una vida de servicio
Catalina Labouré nació en mil ochocientos seis en la localidad de Fain-les-Moutiers. Desde muy joven, sintió el llamado a la vida consagrada, que cristalizó el veintiuno de abril de mil ochocientos treinta al entrar en la congregación de las Hijas de la Caridad. Su vocación no estuvo marcada por grandes eventos públicos, sino por la fidelidad constante a las tareas encomendadas por la obediencia y el amor al prójimo.
Durante su estancia en París, fue testigo de eventos extraordinarios en la capilla de la calle del Bac. Allí, la Virgen María se le manifestó, confiándole la tarea de difundir una medalla que simbolizara la protección materna y la intercesión divina. Catalina aceptó este encargo con la discreción que definió todo su caminar, evitando cualquier protagonismo personal. Tras este acontecimiento, su vida transcurrió en el anonimato del servicio, dedicando cuarenta y seis años de su existencia a la atención de los enfermos y necesitados en el hospicio de Enghien. En ese entorno, Catalina vivió su fe con sobriedad y rectitud, convirtiéndose en un ejemplo de cómo la santidad puede florecer en las labores más humildes y cotidianas. Su fallecimiento en París, en mil ochocientos setenta y seis, cerró una trayectoria de entrega silenciosa que fue reconocida oficialmente por la Iglesia años más tarde, cuando el Papa Pío Duodécimo la elevó a los altares en mil novecientos cuarenta y siete.
El legado de la Medalla
El culto a Santa Catalina Labouré está indisolublemente unido a la difusión de la Medalla Milagrosa. Este objeto de piedad, cuya acuñación fue solicitada por la misma Santa bajo mandato mariano, se ha convertido en un instrumento de fe para la cristiandad. La devoción asociada a ella no busca el prodigio externo, sino la renovación interior y la confianza absoluta en la intercesión de la Madre de Dios ante las dificultades de la vida.
La memoria de Santa Catalina nos invita a contemplar la importancia de la escucha atenta y la docilidad a los designios de Dios. Aunque la Iglesia celebra su memoria el treinta y uno de diciembre, es importante destacar que en el seno de las Familias Vicenzianas su fiesta se conmemora el veintiocho de noviembre. Su figura permanece como un faro de humildad, recordándonos que el servicio a los desvalidos y la oración constante son los pilares sobre los cuales se construye una vida verdaderamente cristiana.
Preguntas frecuentes
Cuando se festeja Santa Catalina Labouré?
Su fiesta se celebra el treinta y uno de diciembre, aunque en las Familias Vicenzianas se conmemora el veintiocho de noviembre.
De qué es patrona Santa Catalina Labouré?
Es patrona de la Medalla Milagrosa.
En París, en Francia, santa Catalina Labouré, virgen de las Hijas de la Caridad, que veneró de modo especial a la Madre de Dios Inmaculada y resplandeció por sencillez, caridad y paciencia. — Martirologio Romano