San Silvestre I
Papa
San Silvestre I, que rigió los destinos de la Iglesia en el siglo IV, permanece en la memoria de los fieles como el pontífice que custodió la fe en una época de profunda transformación. Nacido en Roma, fue llamado a suceder al papa Milcíades en el año 314, iniciando un largo y fecundo ministerio en el que la Iglesia pasó de la clandestinidad de las persecuciones a una era de paz y libertad pública.
Su pontificado, que se extendió por veintiún años hasta su fallecimiento en el año 335, coincidió con momentos fundacionales para la cristiandad. Es recordado especialmente por su discreta pero firme presencia durante el célebre Concilio de Nicea y por recibir la donación del palacio del Laterano, hitos que consolidaron la estructura y la doctrina de la Iglesia universal.