30 de septiembre
Santa Sofía (Sonia)
Mártir
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
Las fuentes antiguas y el traslado de las reliquias
La noticia más antigua sobre la existencia y la veneración de las santas se remonta a la fin del siglo sexto. El presbitero Giovanni fue el autor de esta primera noticia, habiendo recogido los aceites sobre los sepulcros de los mártires romanos al tiempo de san Gregorio Magno, entre los años 590 y 604. El presbitero Giovanni refiere contradictoriamente que las santas eran veneradas sobre la via Aurelia con nombres griegos y sobre la via Appia con nombres latinos, y la conocimiento y la citación de las santas con nombres griegos o latinos se alternaron en los siglos sucesivos. En el año 760, al tiempo de papa Paolo I, los cuerpos de las santas mártires sepultadas sobre la via Aurelia fueron transferidos en la iglesia de San Silvestro en Campo Marzio. Posteriormente, los nombres de las santas fueron inseridos al primero de agosto en el Martirologio de Usuardo. En el siglo dieciséis, en el año 1500, el cardenal Baronio inserió los nombres en el Martirologio Romano dividiéndolos, poniendo las tres hijas al primero de agosto y la madre al treinta de septiembre.
El arte y la difusión del culto
Las santas han tenido un espacio importante en el arte tanto en Oriente como en Occidente, en particular santa Sofía, cuyo nombre deriva del griego Sophia y significa Sapienza Divina. El nombre Sofía se difundió en Occidente, y en Rusia y Bulgaria el nombre Sofía tomó la forma de Sonia, difundida después en el resto de Europa. En Oriente se intitularon a santa Sofía las más bellas y grandes iglesias, entre las cuales aquellas de Constantinopla, Salonicco y de la Bulgaria. La dedicación de estas grandes iglesias bizantinas era dirigida no tanto a la figura de la santa cuanto a la Sapienza Divina por ella impersonada. El culto de la madre y de las hijas simbólicas Fede, Speranza y Carità ha sobrevivido en lugares marcados por eventos históricos como Constantinopla, Kiev, Novograd y Salonicco. A Constantinopla, Kiev, Novograd y Salonicco son aún visibles grandes iglesias con mosaicos, tronos, coronas y cetros de oro templados de gemas. En Occidente santa Sofía se trasformó en la iconografía en una piadosa matrona que protege las hijas bajo el manto, de modo similar a la Madonna de la Misericordia. En las representaciones occidentales las jóvenes mártires tienen en mano el instrumento de su martirio, como el horno y la clava, mientras la santa Fede es representada con las manos juntas en oración.
Su testimonio de fe
La vida de Santa Sofía se inscribe en la historia de la Iglesia como un testimonio silencioso y valiente. Durante el siglo sexto, su nombre quedó ligado a la ciudad de Roma, lugar donde enfrentó el martirio bajo el gobierno del emperador Traiano. Este acto de entrega radical la sitúa entre aquellos que supieron sostener su fe por encima de cualquier adversidad terrenal. Aunque la historia no conserva detalles sobre su nacimiento, su paso por el mundo dejó una huella imborrable en la comunidad cristiana.
La devoción hacia ella se vio fortalecida siglos después, cuando en el año setecientos sesenta se procedió a la solemne traslación de sus restos hacia la iglesia de San Silvestro en Campo Marzio. Este acontecimiento permitió que su memoria fuera preservada con mayor cuidado y veneración. Posteriormente, hacia el siglo dieciséis, el cardenal César Baronio realizó una labor fundamental al incluir formalmente a Santa Sofía en el Martirologio Romano. Este gesto aseguró que su nombre no se perdiera en el olvido, permitiendo que las generaciones venideras pudieran honrar su sacrificio y recordar los lugares sagrados asociados a su historia, como las vías Aurelia y Appia, testigos mudos de la tradición que rodea su figura. Su vida nos recuerda que la fidelidad a Dios es un compromiso que perdura más allá de las circunstancias del momento histórico.
Memoria y culto
El culto a Santa Sofía se manifiesta en la serenidad de la oración y en el reconocimiento de su lugar en la historia de la santidad. La Iglesia mantiene viva su memoria cada treinta de septiembre, día en que se celebra su fiesta con espíritu de sobria gratitud. Es importante señalar que, dentro de la tradición, existe una distinción en el calendario litúrgico, pues mientras la madre es conmemorada en esta fecha, sus hijas son recordadas el primero de agosto.
La presencia de sus reliquias en la iglesia de San Silvestro en Campo Marzio constituye un punto de referencia para quienes buscan acercarse a su intercesión. La inclusión de su nombre en el Martirologio Romano por parte de César Baronio no fue solo un acto administrativo, sino una confirmación de su relevancia para la vida de los creyentes. Al honrar a Santa Sofía, la comunidad celebra la fortaleza de quienes, a lo largo de los siglos, han sido capaces de permanecer firmes en la verdad, ofreciendo un ejemplo de vida que nos invita a profundizar en nuestra propia vocación cristiana con humildad y esperanza.
Preguntas frecuentes
Cuando se festeja Santa Sofía?
Santa Sofía se celebra el 30 de septiembre, mientras que sus tres hijas se conmemoran el 1 de agosto según el Martirologio Romano.