3 de agosto
Sante Licinia, Leoncia, Ampelia y Flavia
Vírgenes de Vercelli
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
El cenobio yusebiano y la regla de las monjas
La historia de las santas Licinia, Leoncia, Ampelia y Flavia se entrelaza con la obra fundacional de sant'Eusebio, quien murió el primero de agosto del año 371. El santo pastor fundó un celebre cenobio que formó a muchos santos obispos para las diócesis de la región de Italia Settentrionale. Junto a esta obra, sant'Eusebio fundó un monasterio femenino en Vercelli y lo confió a su hermana sant'Eusebia, quien se convirtió en la primera superiora de aquella comunidad naciente. El monasterio femenino sorse presso la iglesia cattedrale de Vercelli, estableciendo un vínculo indisoluble entre la vida claustral y el servicio litúrgico de la sede episcopal. Sant'Eusebio y su hermana dettarono las normas de vida ascetica para las monjas que ingresaban en el cenobio. Las religiosas practicaban rigurosos digiunos y vivían en una condición de estricta pobreza evangélica. Se raccoglievano más veces al día y también durante la noche para cantar en coro las alabanzas divinas, manteniendo viva la oración sin interrupción. Las monjas observaban escrupulosamente la clausura y ocupaban las horas libres en el trabajo manual para el sostenimiento del monasterio y para el decoro del culto. En efecto, se dedicaban al servicio de la cattedrale, cuidando con esmero las sagradas suppellettili y los paramentos litúrgicos necesarios para las celebraciones. All'interno de la basilica cattedrale existía un matroneo situado sobre las naves laterales y en el vestibolo del templo. Desde aquel espacio elevado, las monjas asistían a los sagrados ritos y se asociaban con el corazón y la voz a las oraciones de todo el pueblo fiel. La memoria de aquella comunidad conserva también los nombres de otras monjas, como Zenobia y Costanza, cuyos testimonios han llegado hasta el presente mediante las antiguas inscripciones descubiertas sobre sus sepulcros.
El carme acrostico y el testimonio de las hermanas
Licinia, Leoncia, Ampelia y Flavia vivieron durante la segunda mitad del siglo quinto, un dato cronológico que se calcula a partir de la generación de su sobrina Taurina. Los nombres clásicos romanos que llevaban las santas indican un periodo histórico anterior a las graves invasiones barbaricas que alteraron la región. Las cuatro hermanas recibieron el velo monacale sobre sus cabezas de manos del obispo celebrante, consagrándose para siempre al Señor. El carme elogia con profunda emoción la piedad y la fe de los padres, quienes decidieron donar sus hijas al monasterio eusebiano. Entre los versos destaca la mención especial a la madre María, que dio a luz a las hijas y las acompañó personalmente al templo para la solemne consagración. El poema loda las virtudes de las cuatro hermanas, comparándolas explícitamente con las vírgenes prudentes de la parábola evangélica que aguardan con las lámparas encendidas la llegada del Sposo celestial. Una inscripción metrica y acrostica ornaba antiguamente el sepulcro de las cuatro vírgenes, exsaltando con noble poesía todas sus virtudes cristianas. El valioso marmo que contenía dicha inscripción lamentablemente ha resultado smarrito en época reciente. Sin embargo, los treinta versos que componían el carme habían sido trascritos con anterioridad, constituyendo hoy la única y fundamental fuente de noticias históricas sobre las santas. El carme fue compuesto probablemente por el obispo san Flaviano, un ilustre alunno del cenobio eusebiano que destacó también como poeta y que murió en el año 542. La sobrina de las cuatro santas, llamada Taurina, que era también monaja y posiblemente superiora de la comunidad, quiso colocar aquel carme sobre el sepulcro común. El texto es un hermoso acrostico en el cual las primeras letras de los treinta versos forman exactamente los nombres de las cuatro hermanas. Tras su tránsito terrenal, los cuerpos de las cuatro hermanas fueron sepultados juntos, y hoy en día sus sagradas reliquias se encuentran en la cattedrale de Vercelli. Además, una parte de las reliquias se conserva con devoción en la Chiesa de la Casa Madre de la Congregazione de las Suore Figlie de Sant'Eusebio, instituto fundado en Vercelli el 29 de marzo de 1899 por monseñor Dario Bognetti y sor Eusebia Arrigoni.
La vida consagrada
En el siglo quinto, la ciudad de Vercelli fue testigo de una forma de vida ejemplar llevada a cabo por Licinia, Leoncia, Ampelia y Flavia. Estas mujeres optaron por seguir el camino de la perfección evangélica ingresando en el monasterio femenino que había sido fundado por el obispo San Eusebio. Este lugar, situado junto a la catedral, se convirtió en el escenario donde desarrollaron su camino espiritual, marcado por el silencio y la dedicación total al Señor.
Su estilo de vida se caracterizó por una práctica rigurosa del ascetismo, fundamentada en el ayuno frecuente, la vivencia radical de la pobreza y el retiro que ofrece la clausura. Estas cuatro vírgenes entendieron que la cercanía con Dios requería una renuncia sincera a las distracciones del mundo, centrando su mirada en la contemplación de los misterios divinos. Su entrega no fue un acto aislado, sino una perseverancia diaria, sostenida por la vida en comunidad y el apoyo mutuo en el servicio a la Iglesia local.
La memoria de su paso por la tierra ha sido conservada con especial cuidado por la tradición eclesiástica de Vercelli. Un testimonio histórico de gran valor es el carme acrostico atribuido al obispo Flaviano, quien dedicó versos a estas santas mujeres, reconociendo la virtud de su conducta. Este documento literario nos permite entrever la estima que su comunidad les profesaba, considerándolas piedras vivas de la Iglesia. Su unión se manifestó incluso en la muerte, pues fueron depositadas juntas en un único sepulcro dentro de la catedral, sellando así el vínculo de caridad que las unió durante su vida terrenal.
El culto y la memoria
El culto a las santas Licinia, Leoncia, Ampelia y Flavia se mantiene vivo gracias a la tradición eusebiana, que reconoce en ellas un modelo de vida cristiana auténtica. Su conmemoración, fijada el tres de agosto según el Calendario Eusebiano, es un momento privilegiado para recordar el patrimonio espiritual de la diócesis de Vercelli.
La importancia de estas vírgenes reside en la constancia de su testimonio, que ha sido transmitido de generación en generación. Al ser veneradas de manera conjunta, la Iglesia destaca la importancia de la vida comunitaria como un camino seguro hacia la santidad. Los fieles que acuden a su intercesión encuentran en ellas la inspiración para vivir la propia vocación con sobriedad, humildad y una fe inquebrantable en la presencia de Dios en la vida cotidiana.
Preguntas frecuentes
Cuando se festeggia santas Licinia, Leoncia, Ampelia y Flavia?
La memoria litúrgica de las santas Licinia, Leoncia, Ampelia y Flavia se celebra el 3 de agosto según el Calendario Eusebiano.
Donde se encuentran las reliquias de las santas?
Las reliquias de las cuatro santas hermanas se custodían principalmente en la cattedrale de Vercelli y una parte en la Chiesa de la Casa Madre de las Suore Figlie de Sant'Eusebio.