28 de septiembre
Santi Alfeo, Zósimo y compañeros
Mártires
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
L'inizio della persecuzione e il martirio di Marco
Le vicende hanno inizio al tempo dell'imperatore Diocleziano, tra il duecento ottantaquattro e il trecentocinque, quando Marco, un vecchio pastore cristiano, pascolava il suo gregge in piena solitudine sulle montagne della Pisidia. Marco fu sorpreso da alcuni cacciatori che lo accusarono di essere cristiano e lo fecero arrestare da Magno, prefetto di Antiochia di Pisidia. Chiuso in carcere, il vecchio pastore operò la conversione dei trenta soldati che sorvegliavano le prigioni, i quali furono successivamente decapitati tutti quanti a Nicea. Sottoposto a tortura, Marco resisteva a ogni tormento con incrollabile fortezza, al punto che i carnefici decisero di approntare nuovi strumenti di tortura avendo esaurito i mezzi a loro disposizione.
La conversione dei fratelli fabbri e il compimento del sacrificio
La costruzione dei nuovi strumenti fu affidata a tre fratelli di nome Alfeo, Zósimo e Alessandro, che lavoravano come fabbri nel villaggio di Cauti. I tre fratelli non riuscirono però a portare a termine il lavoro commissionato, poiché durante l'opera s'infiacchivano loro le braccia ed era impossibile lavorare il ferro, il quale, una volta scaldato, si liquefaceva istantaneamente. Colpiti da questo grande prodigio, Alfeo, Zósimo e Alessandro si convertirono al cristianesimo e furono subito arrestati. Il ventuno settembre Marco subì il martirio a Claudiopoli, mentre i tre fratelli subirono il martirio il ventiocto settembre a Caliti, località menzionata dal Martirologio anche con il nome di Chiliadu in Pisidia.
Nuove conversioni e la diffusione del culto
Altri prodigi accaddero dopo la morte di Marco, spingendo Nicone, Neone, Eliodoro e molti fanciulli, vecchi e vergini alla conversione alla fede cristiana. Tutti questi nuovi convertiti furono in seguito uccisi a Filomelio in Pisidia il tredici luglio di un anno successivo. La tradizione riferisce che i martiri erano profondamente venerati a Costantinopoli nel loro martyrion situato presso la chiesa di San Cipriano nel quartiere di Salomone. A testimonianza di questa antica devozione esiste anche un'orazione in onore dei martiri scritta da Eustazio di Salonicco, morto nell'anno mille centonovantotto.
La vida y el testimonio
La historia de estos mártires tiene sus raíces en las regiones de Pisidia y Cauti, bajo el imperio de las persecuciones que marcaron el tránsito entre el siglo tercero y el siglo cuarto. El inicio de este camino de fe se encuentra en la figura de Marco, un pastor cristiano cuya detención en Pisidia desencadenó una serie de conversiones sorprendentes. Al observar con atención la entereza de Marco y los prodigios que acompañaban su testimonio, un grupo de treinta soldados encargados de su custodia abrazó la fe cristiana. Entre ellos destacaron Alfeo, Zósimo y Alejandro, quienes no solo fueron testigos de la fe de Marco, sino que se convirtieron en defensores de la misma hasta su propia ejecución en Caliti.
A esta comunidad de fe se unieron otros hombres, originarios de Cauti, cuyo oficio como trabajadores del metal los llevó a enfrentarse directamente con la brutalidad de las torturas. Encargados inicialmente de construir instrumentos de tormento, fueron profundamente transformados al presenciar prodigios inexplicables relacionados con el hierro. Esta experiencia sobrenatural los condujo a renunciar a su tarea, declarando su fe en Cristo. Tras ser arrestados por su negativa a cumplir con los mandatos imperiales, enfrentaron el martirio con valentía, siendo finalmente decapitados en Caliti. La vida de estos santos es un relato de encuentros inesperados con la verdad, donde la crueldad de la persecución fue vencida por la luz de la conversión y la entrega total a Dios, sellando un pacto de hermandad en el sacrificio que ha perdurado en la memoria de la Iglesia a través de los siglos.
El culto y la memoria
La Iglesia rinde homenaje a los santos Alfeo, Zósimo y sus compañeros reconociendo en ellos la semilla del Evangelio que fructificó en tierras de Pisidia y Caliti. Su memoria litúrgica, fijada en el día veintiocho de septiembre según el Martirologio Romano, sirve como un recordatorio anual de la fidelidad cristiana. Este culto no es simplemente un acto de evocación histórica, sino una invitación a reconocer la presencia de Dios en la vida de personas comunes que, ante la injusticia, eligieron el camino de la paz y la verdad.
A lo largo de los siglos, la figura de estos mártires ha sido venerada por los fieles, quienes encuentran en su historia un modelo de valentía y coherencia. Su sacrificio, ocurrido en el año trescientos cinco, se integra en el gran coro de los mártires de la antigüedad, recordándonos que el testimonio cristiano no se limita a las palabras, sino que se manifiesta con la entrega íntegra del ser. Al celebrar su fiesta, los fieles se unen en oración, agradeciendo a Dios por el ejemplo de estos hombres que, habiendo dejado atrás su vida anterior, se convirtieron en testigos inquebrantables de la luz de Cristo en un mundo marcado por la sombra de la persecución.
Preguntas frecuentes
Quando si festeggiano i santi Alfeo, Zósimo e compagni?
La festa dei martiri di Caliti si celebra il ventotto settembre, data in cui sono ricordati sia dal Martirologio Romano sia dai sinassari greci.
En Chiliadu en Pisidia, en la actual Turquía, santos hermanos Alfeo, Alejandro y Zósimo, mártires. — Martirologio Romano