29 de mayo
Santi Cono (Cuono) y Conello
Mártires en Iconio
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
Orígenes y vida monástica en Iconio
La historia de los santos protectores de Acerra se encuentra documentada en valiosos manuscritos que datan del siglo quinto. Originalmente, los santos son recordados con los nombres de San Conone y Conello. Conone era un ingeniero hidráulico de agiate condiciones económicas que vivía en la ciudad de Iconio, situada en Isauria, una pequeña región de la Asia Menor. En aquella zona el cristianismo se había difundido de manera extraordinaria debido a la predicación de San Pablo, por lo que la gran mayoría de los habitantes compartían la fe cristiana. Conone estaba casado con una mujer cuyo nombre no ha quedado registrado en la historia y, tras la muerte prematura de su esposa, el ingeniero quedó viudo. Tras esta dolorosa pérdida, Conone tomó la firme decisión de vivir como monaco. En el área oriental del Imperio Romano, abrazar la vida monástica significaba llevar una existencia solitaria. Los monaci gozaban de una gran consideración social y con frecuencia intervenían para proteger a las comunidades frente a las exacciones de impuestos injustos y las violencias ejercidas por los poderosos. Su hijo Conello decidió seguir los pasos del padre en todas sus determinaciones, abrazando también la vida monástica. Conello desempeñaba el servicio de diacono en la comunidad cristiana de Iconio y era descrito como un joven muy comprometido que gozaba de la estima general de sus conciudadanos.
El proceso, el martirio y la llegada del culto a Acerra
El prefetto Domiziano decidió ensañarse contra Conone y Conello con el propósito evidente de mostrar la fuerza implacable del emperador. Contra padre e hijo se celebró un proceso formal a causa del llamado milagro del agua, que consistía en realidad en una valiosa obra de bonificación realizada en tierras pantanosas. A aquel proceso inusto le siguieron diversas formas de tortura y crueles supplizi infligidos a Conone y Conello. Con valor y entereza, ambos afrontaron la muerte para dar testimonio de su fe cristiana el veintinueve de mayo del año 275 en Asia Menor. El culto dedicado a los Santos Cuono e Figlio ya era una realidad viva en Acerra antes del año 1079. La tradición señala que el culto y las sagradas reliquias llegaron probablemente a la localidad gracias a fieles que huían de la persecución de los iconoclastas o bien por medio de peregrinos que regresaban de la Tierra Santa, en un contexto histórico marcado por un edicto del emperador de oriente que prohibía tajantemente el possesso y la adoración de las imágenes y las reliquias. En aquella época, el territorio acerrano era una zona predominantemente pantanosa que necesitaba urgentemente ser saneada. La obra de bonificación conocida como el milagro del agua, operada en su tiempo por San Conone, impulsó a la comunidad de Acerra a acogerlo con gran fervor y a elegirlo como patrono de la ciudad. A los santos patronos se dedicó un templo donde hoy se custodian estatuas que los representan con la piel oscura, un rasgo que tal vez simbolice el martirio sufrido mediante la graticola y el humo. En la iglesia catedral se ofrecen a la veneración de los fieles las reliquias de los santos, concretamente el ulna de un brazo de San Cuono. Aquellas sagradas reliquias fueron entregadas a Acerra mediante una solemne ceremonia religiosa celebrada en el año 1688, y la entrega fue efectuada por el obispo monseñor De Angelis, quien las había recibido directamente desde Roma.
Protección histórica y prodigios en la comunidad
La veneración a los santos se vive como un culto de carácter profundamente colectivo, ya que son los patronos de la ciudad y los ciudadanos de Acerra se han dirigido a ellos de manera constante para recibir gracias colectivas y ayuda en los momentos de necesidad de la comunidad. Un acontecimiento notable tuvo lugar en el año 1806, cuando un general francés entró en Acerra y se hospedó en el palacio exbaronal de la señora Caterina Ungaretti, esposa del caballero Francesco Spinelli. Al entrar en la iglesia de los santos patronos y contemplar las estatuas, el oficial francés palideció de repente y exclamó con asombro que eran ellos. El general relató a los presentes que se había encontrado con los dos santos al entrar en la ciudad por la localidad de Gaudello. Según su testimonio, el santo presente en el Gaudello le había ordenado de forma terminante que no hiciera ningún daño a los acerranos porque aquella población le pertenecía. Como consecuencia directa de aquel advertimiento sobrenatural, el general decidió partir de inmediato. Años más tarde, el veinticinco de abril de 1872, el Vesuvio arrojó una inmensa nube negra que comenzó a expandirse de manera amenazante sobre toda la llanura acerrana. Ante el grave peligro, el pueblo acudió a la intercesión de los santos llevando la estatua y las reliquias en solemne procesión en contra de la nube del Vesuvio. Transcurridos pocos minutos, se levantó de improviso un viento providencial que alejó la nube y logró despejar por completo el cielo de Acerra.
Su vida y servicio
Los santos Cono y Conello desarrollaron su existencia en Iconio, en la región de Isauria, en el transcurso del siglo tercero. Como monjes, dedicaron sus días a la oración y al servicio, demostrando que la vida contemplativa encuentra su plenitud en el amor activo hacia los demás. San Cono, en particular, se destacó por promover importantes obras de bonificación hidráulica en Isauria, una labor que buscaba mejorar las condiciones de vida de la comunidad y transformar el paisaje para el bienestar de todos los habitantes.
Sin embargo, esta dedicación al bien común no estuvo exenta de pruebas. La naturaleza de su servicio y su testimonio de fe les condujeron a enfrentar un proceso judicial. Lejos de renunciar a sus convicciones, los santos mantuvieron su integridad a pesar de las presiones externas. Este camino de fidelidad desembocó en el año doscientos setenta y cinco, cuando ambos sufrieron diversas torturas y el martirio el día veintinueve de mayo. Su entrega final es el acto supremo que sella una trayectoria de coherencia, humildad y servicio desinteresado, convirtiéndolos en ejemplos perdurables de fortaleza cristiana para las generaciones posteriores.
El culto y la memoria
La memoria litúrgica de los santos Cono y Conello se celebra el día veintinueve de mayo, fecha en la que la Iglesia conmemora su tránsito al cielo. A través de los siglos, su figura ha sido acogida con veneración, trascendiendo las fronteras de su lugar de nacimiento. Su culto es especialmente significativo en la ciudad de Acerra, donde son invocados como protectores y modelos de vida cristiana.
La devoción hacia ellos no solo recuerda el sufrimiento padecido por su fe, sino que invita a los fieles a reflexionar sobre la importancia de la construcción de un mundo más justo y humano. La vida de estos santos, marcada por el trabajo y la oración, sigue inspirando a quienes buscan en su intercesión el consuelo y la guía necesaria para afrontar las propias pruebas cotidianas con la misma serenidad y esperanza que ellos demostraron ante la adversidad.
Preguntas frecuentes
Cuándo se festejan los Santos Cono y Conello?
La festividad litúrgica de los santos mártires Cono y Conello se celebra el 29 de mayo.
De qué lugar son patronos los Santos Cono y Conello?
Los santos Cono y Conello son patronos de la ciudad italiana de Acerra.