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4 de febrero

Santi Filea y Filoromo

Mártires

Actualizado el 18 de septiembre de 2026

La conversión y el ministerio episcopal

En su juventud y adultez previa a la fe, San Filea se había granjeado una notable reputación en su patria por las funciones públicas desempeñadas y por los relevantes servidos prestados. Tal como señala el célebre historiador Eusebio de Cesarea, el futuro santo era ampliamente reconocido por sus vastas cogniciones filosóficas y por su versatilidad en el cultivo de las disciplinas profane. En una etapa posterior de su vida, abrazó con sinceridad el cristianismo y, con el tiempo, fue elegido para el ministerio episcopal como obispo de Thmuis, una comunidad situada en la región de la Tebaide, en Egipto. Su autoridad moral y su profundo saber cultural no tardaron en manifestarse en su servicio a los fieles, guiándolos con sabiduría en tiempos difíciles para la Iglesia.

La persecución y el testimonio desde la prisión

Alrededor del año 303, con el inicio de la violenta persecución promovida por el emperador Diocleziano, San Filea fue arrestado y confinado en una celda oscura. Poco antes de consumarse su muerte, el pastor dirigió desde la prisión una elocuente carta destinada a sostener la fe de sus fieles. En aquel escrito, describió con detalle las crueles pruebas sufridas por los mártires y ensalzó su irreprensible firmeza frente a las amenazas de los guardianes. El texto relata cómo aquellos hombres y mujeres soportaron pacientemente penas y tormentos reiterados, sin doblegarse jamás ante el miedo o la coacción impuesta por el poder imperial.

El proceso y el diálogo con el prefecto Culciano

Los acontecimientos de aquel juicio y los momentos conclusivos de la vida del santo quedaron consignados en los Acta de su martirio, redactados en lengua griega aproximadamente quince años después de su fallecimiento y de los cuales se conservan preciosos fragmentos. Durante el interrogatorio, el prefecto Culciano quedó profundamente impresionado al contemplar el elevado rango social y la considerable riqueza que poseía el acusado, llegando a afirmar que el obispo disponía de bienes suficientes para mantener a casi toda la provincia. En el transcurso de la audiencia, en la que se encontraban presentes los familiares del santo, el prefecto preguntó directamente a Filea si Jesucristo era Dios. El obispo respondió de manera afirmativa, declarando con firmeza que Cristo demostró su poderío divino devolviendo la vista a los ciegos, el oído a los sordos, resucitando a los muertos, restituyendo la palabra a los mudos, curando numerosas enfermedades y obrando muchos otros prodigios memorables.

Conociendo bien su anterior trayectoria como hombre de letras, el prefecto le planteó una cuestión adicional, inquiriendo si Jesús superaba en sabiduría incluso al célebre filósofo Platón, aludiendo implícitamente a las enseñanzas de San Pablo. Sin vacilar, el obispo replicó con prontitud que Cristo era infinitamente más sabio no solo que Platón, sino que cualquier otro filósofo de la historia humana. En aquel trance doloroso, el hermano de Filea intervino intentando por todos los medios salvarle la vida; sin embargo, el santo negó categóricamente cualquier complicidad en la iniciativa de su congiunto, rogando expresamente al juez que no tomara en cuenta las acciones de aquel familiar afligido. Antes bien, en un acto de suprema gratitud espiritual, el obispo agradeció al rey y al juez por haberle permitido llegar a creer firmemente en Jesucristo.

El martirio junto a Filoromo

El Martirologio sitúa geográficamente la pasión de estos santos mártires en la ciudad de Alejandría d'Egitto, bajo el azote de la persecución decretada por el emperador Diocleziano. San Filea no afrontó su suplicio solitario, sino que paticipó del martirio junto a varios obispos de Egipto, entre los cuales el historiador Eusebio enumera expresamente a Esichio, Pacomio y Teodoro. Con ellos perecieron además innumerables hombres de gran relieve, cuya memoria continúa celebrándose con devoción en las comunidades cristianas de aquellas contradas. Según relata una antigua tradición transmitida en un documento latino, el trágico desenlace se cumplió mediante la decapitación.

En aquellas horas decisivas, numerosos parientes y amigos acudieron para intentar persuadir tanto a Filea como a Filoromo de que renunciaran a su fe para preservar la vida terrena. Entre quienes les acompañaron en el testimonio destacó un oficial romano de nombre Filoromo, quien había declarado abiertamente su apoyo al obispo durante el transcurso del proceso. Desoyendo los ruegos mundanos que pretendían apartarles del camino del sacrificio, ambos testigos pusieron valientemente el cuello bajo la espada, logrando de este modo alcanzar la palma de la victoria de manos del Señor en el año 306.

Preguntas frecuentes

Cuando se festeggia Santi Filea y Filoromo?

La memoria litúrgica de los santos mártires Filea y Filoromo se celebra el cuatro febrero.

En Alejandría de Egipto, pasión de los santos mártires Filea, obispo, y Filoromo, tribuno militar, que, durante la persecución del emperador Diocleciano, no persuadidos por parientes y amigos a salvarse la vida, ofreciendo el cuello a la decapitación, ganaron ambos la palma del Señor. — Martirologio Romano