San Marcelo I
Papa
San Marcelo I, quien guió a la Iglesia de Roma como papa durante el siglo IV, es recordado como un firme custodio de la disciplina eclesial y de la integridad de la fe. Tras la muerte de su predecesor, el papa Marcelino, asumió el pastoreo de una comunidad cristiana profundamente herida por las persecuciones, donde se hacía necesario sanar las almas sin descuidar la justicia del Evangelio.
Su figura destaca en la historia de la salvación por su prudencia y fortaleza al sostener la necesidad de la conversión sincera. Al exigir que aquellos que habían claudicado en su fe realizaran un camino de penitencia antes de ser readmitidos en la comunión, Marcelo testimonió que la misericordia divina se acoge con un corazón verdaderamente contrito. Este celo por la verdad le costaría finalmente el destierro y la vida.