16 de enero
Santa Priscila de Roma
Matrona
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
La tradición y los orígenes en Roma
El Martirologio Romano recuerda a santa Priscila al dieciséis de enero según la tradición agiográfica, una fecha que también coincide con la festividad tradicional de la sepultura del papa Marcello en el mismo lugar. La tradición popular y piadosa quiere que santa Priscilla haya sido esposa de Manlio Acilio Glabrione y madre del senatore Pudente, vinculando así su linaje con la alta sociedad de la capital imperial. Asimismo, la tradición sostiene que Priscilla habría tenido el honor de hospedar a san Pedro en su propia villa situada en Roma. Esta villa romana se encontraba emplazada en las inmediaciones del cimitero de Priscilla, ubicado sobre la via Salaria. El nombre y la fecha de memoria de santa Priscilla aparecen registrados en manoscritos tardíos del Martirologio Geronimiano, a través del cual estos datos consuetudinarios confluyeron finalmente en el Martirologio Romano. Sin embargo, la precisa identificación histórica de santa Priscilla resulta problemática debido a una notable contaminación entre leyendas romanas y datos de carácter arqueológico y epigráfico.
El cemeterio situado sobre la via Salaria constituyó un relevante lugar de deposición para numerosos mártires y papas del cuarto siglo, entre los cuales destacan Marcellino, Marcello, Silvestro y Liberio. Tanto la Depositio episcoporum como el Liber pontificalis atestiguan de manera fehaciente los diversos seppellimenti realizados en aquel cemetario sobre la vía Salaria. El posterior estatus de santidad atribuido a la eponima fondatrice deriva verosímilmente de la gran importancia que adquirió dicho cemetario en la cristiandad primitiva. La fundadora Priscilla era quizás miembro perteneciente a la ilustre gens Acylia. Una antigua epigrafía descubierta en el ipogeo de los Acilii Glabrioni recuerda de hecho a una Priscilla de rango senatorial, la cual era hermana de Manius Acilius Vero. Por el contrario, algún estudioso prefiere retener la hipótesis de que la fundadora Priscilla fuera una liberta.
Los títulos basilicales y las sovrapposiciones hagiográficas
Los antiguos eponimos de los tituli basilicales romanos se convirtieron con frecuencia en objeto de especial culto y de compleja elaboración hagiográfica por parte de las comunidades locales. Tales eponimos de los tituli solían ser considerados santos protectores locales o bien terminaban por ser identificados directamente con mártires forestieros. Un caso similar y evidente de este fenómeno es el que corresponde a sant'Anastasia. Otro caso significativo dentro de esta misma dinámica es el de la mártir Prisca, quien era venerada en Roma durante el séptimo siglo y conmemorada específicamente el dieciocho de enero. La mencionada mártir Prisca fue sepultada precisamente en el mismo cemetario sobre la via Salaria, según lo atestiguan los itinerarios coevi de la época. Dicha mártir Prisca era probablemente la fundadora originaria de un titulus situado sobre el Aventino. El titulus ubicado en el Aventino se encuentra mencionado en una epigrafía del quinto siglo y también en las actas del sinodo celebrado en el año cuatrocientos noventa y nueve. En el posterior sinodo del año quinientos noventa y cinco, la iglesia del Aventino pasa a ser llamada con el nombre de titulus sanctee Priscae. Durante el octavo siglo, la fundadora de dicha iglesia terminó por ser identificada erróneamente con la Prisca o Priscilla que fuera esposa de Aquila, la cual es mencionada expresamente por san Pablo y en los Hechos de los Apóstoles.
San Pablo menciona con afecto a Aquila y Priscilla en su Carta a los Romanos y asimismo en la Primera Carta a los Corintios. Por su parte, los Hechos de los Apóstoles mencionan a Aquila y Priscilla en los capítulos dieciocho, versos dos y dieciocho. El Liber pontificalis menciona el titulus denominado Aquile et Prisce poniéndolo en estrecha relación con las veneradas memorias apostólicas. La marcada cercanía de las fechas de conmemoración litúrgica entre el dieciséis y el dieciocho de enero depone claramente a favor de una confusión histórica originada entre las dos santas. La gran somiglianza entre los nombres y la ubicación común en el cemetario sobre la via Salaria favorecieron notablemente la sovrapposición entre santa Priscilla y la mártir Prisca. Tradiciones de época más tardía terminaron por atribuir a ambas santas la idéntica identidad de haber sido las hospitalarias de san Pablo en la ciudad de Corinto. Priscilla y Aquila estuvieron muy activas junto al marido en la obra de la primera catequesis cristiana. Aquila y Prisca llegaron a Roma como consecuencia directa del decreto de expulsión de los Giudei que fuera promulgado en el año cuarent9 por el emperador Claudio. En la ciudad de Corinto, capital de la provincia de Acaya, los fieles cónyuges ofrecieron una generosa hospitalidad al apóstol Pablo. Posteriormente, Aquila y Prisca se pusieron en viaje acompañando a Pablo y terminaron por establecerse en la ciudad de Efeso. Al tiempo de la redacción de la Carta a los Romanos en el año cincuenta y ocho, la pareja de esposos se encontraba nuevamente viviendo en Roma. El Apóstol dirigió entonces a Aquila y Priscilla un muy afectuoso y grato saludo en las páginas de la Carta a los Romanos. La Segunda Carta a Timoteo refiere con posterioridad el nuevo retorno de la pareja a la ciudad de Efeso. El Sinassario Costantinopolitano atribuye a los dos cónyuges la alta dignidad de apóstoles y mártires bajo la fecha del trece de febrero. El antiguo atributo de apóstoles y mártires carece por completo de fundamento histórico y representa únicamente una amplificación literaria de las palabras escritas por san Pablo. La genuina origen romana de la pareja y la grafía de clara raíz griega del nombre Aquila remiten de nuevo a la gens Acylia. La presencia epigráfica documentada de una Priscilla y de una martire Prisca en el cemetario sobre la via Salaria provocó una considerable confusión tanto de personajes como de épocas.
Leyendas piadosas y memoria del culto
La antigua leyenda que vincula firmemente a Priscilla con la intensa actividad del apóstol Pedro en Roma deriva asimismo de la clara contaminación con el ciclo hagiográfico de las santas Pudenziana y Prassede. Las santas Pudenziana y Prassede eran conocidas en la tradición como hijas del senatore Pudente y sobrinas de una Priscilla. Las figuras de Pudenziana, Prassede, Pudente y Priscilla resultan estar todas ellas sepultadas tradicionalmente dentro del cemetario situado en la via Salaria. Una matrona romana que llevaba el nombre de Priscilla comparece además en la obra titulada Vita di san Marcello, la cual fue escrita por Anastasio Bibliotecario a lo largo del noveno siglo. En el contexto de la Vita di san Marcello, el pontífice se dirige directamente a Priscilla con el fin de solicitar su valiosa colaboración para la construcción de un cemetario que llevaría su propio nombre. La noticia referida acerca del papa Marcello y Priscilla es considerada por los historiadores como fruto exclusivo de la fantasía del agiógrafo. El dieciséis de enero, que constituye la solemne ricorrenza litúrgica de santa Priscilla, es también la fecha tradicionalmente asignada a la depositio del papa Marcello en el cemetario de la via Salaria. El estrecho legajo histórico existente entre el cemetario de Priscilla y la notable multiplicación de las leyendas agiográficas se vio fuertemente incrementado por la gran fama espiritual de los ilustres personajes que allí fueron depositados.
Una vida entregada al Evangelio
La trayectoria de Santa Priscila de Roma refleja la fidelidad de los primeros discípulos que, a pesar de las adversidades políticas de su tiempo, supieron mantener firme su vocación cristiana. Su historia comienza en Roma, su ciudad natal, donde vivió hasta que las tensiones sociales y el edicto de Claudio en el año cuarenta y nueve forzaron su salida. Lejos de ser un contratiempo, este destierro se transformó en un camino de misión.
En Corinto, Priscila tuvo el privilegio de acoger en su hogar al apóstol san Pablo, brindándole el refugio y el sustento necesarios para su labor apostólica. Esta relación de amistad y servicio espiritual trascendió la geografía, pues posteriormente viajó junto al apóstol hacia Efeso, consolidando una estrecha colaboración en la propagación de la palabra de Dios. Su figura destaca por ser una presencia activa y determinante en las primeras comunidades, demostrando que el apostolado no era exclusivo de una jerarquía, sino una tarea compartida por todos los bautizados.
El reconocimiento oficial de su labor se encuentra en la Sagrada Escritura, específicamente en la carta que san Pablo dirigió a los romanos en el año cincuenta y ocho. En este texto, el apóstol la menciona con estima, reconociendo su valiosa contribución a la causa de Cristo. La vida de Priscila es, por tanto, un testimonio de cómo la fe puede transformar una existencia ordinaria en una misión extraordinaria de acogida y servicio, dejando una huella indeleble en la historia de la cristiandad.
Su memoria en la Iglesia
El culto a Santa Priscila está íntimamente vinculado a la memoria histórica de la Iglesia en Roma. Su nombre ha quedado perpetuado en el famoso cementerio que lleva su nombre, un lugar de gran relevancia arqueológica y espiritual. La festividad de la santa, que se conmemora cada dieciséis de enero, guarda una relación especial con la fecha de la depositio del Papa Marcelo, cuyos restos descansaron en el cementerio de Priscila.
Esta vinculación litúrgica subraya la importancia que tuvo su legado para las generaciones posteriores, convirtiendo su sepultura en un punto de referencia para los fieles que buscaban la intercesión de los antiguos testigos de la fe. Aunque no se conocen detalles precisos sobre el año de su nacimiento o de su muerte, la Iglesia celebra su ejemplo de vida, invitando a los creyentes a reflexionar sobre la importancia de la hospitalidad y el compromiso con la misión evangelizadora. Santa Priscila sigue siendo, a través de los siglos, un puente de unión entre la fe apostólica y el presente de la Iglesia, recordándonos que cada acto de servicio realizado por amor a Dios es un paso firme hacia la santidad.
Preguntas frecuentes
Cuándo se festejva Santa Priscila de Roma?
La festividad litúrgica de Santa Priscila de Roma se celebra tradicionalmente el dieciséis de enero, según las fuentes del Martirologio Romano.