16 de enero
San Marcelo I
Papa
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
La identidad y el pontificado
La figura histórica de san Marcelo constituye un problema complejo debido a la disparidad de los documentos antiguos. Ante esta situación, estudiosos como Theodor Mommsen y otros investigadores han planteado que Marcelo no habría sido un verdadero pontefice, sino un simple sacerdote romano. Según esta perspectiva analítica, es posible que Marcelo haya funcionado como reggente de la Iglesia durante algún tiempo tras la muerte de papa Marcellino en el año 304. No obstante, el pontificado de san Marcelo I queda bien attestato por las fuentes antiguas una vez superados aquellos años oscuros marcados por la violencia imperial.
El rigor pastoral y los lapsi
Las fuentes documentales subrayan especialmente el comportamiento asumido por Marcelo en el periodo posterior a la persecución en relación con los lapsi. Estos eran los cristianos que, vencidos por el miedo, habían caído o resbalado hasta el punto de renegar de su fe. En lugares como África, muchas personas exigían la exclusión perpetua y sin excepciones de los lapsi de la comunidad eclesial. Frente a esta postura radical, san Marcelo adoptó una actitud menos severa, permitiendo acoger a los lapsi únicamente después de que hubiesen cumplido un determinado periodo de penitenza.
El testimonio de papa Damaso y las persecuciones
Para comprender la dureza de aquel tiempo, resulta fundamental el elogio de Marcelo dettato por papa Damaso I, cuyo pontificado se desarrolló entre los años 366 y 384. Papa Damaso atestigua que Marcelo manifestó con claridad a los lapsi la rigurosa obligación de espirar su delito mediante lágrimas de sincera penitenza. Como consecuencia de estas exigencias espirituales, los lapsi consideraron a Marcelo como un terrible enemigo. Las fuentes señalan que el santo fue deportado debido a la acción de alguien que, incluso durante un tiempo de paz, renegó de Cristo, convirtiéndose así en víctima de la crueldad de un tiranno según el testimonio damasiano.
Exilio, muerte y sepultura
Respecto al final de su vida terrena, el Martirologio Romano afirma que Marcelo fue perseguido y obligado a desempeñar las labores de stalliere en las caballerías de la posta imperial. Por su parte, el Liber pontificalis sostiene que el pontífice fue enviado directamente en esilio. Sin embargo, los historiadores señalan que estas narraciones sobre la deportación como mozo de cuadra o sobre el destierro no son consideradas totalmente attendibili. Lo históricamente establecido es que su muerte ocurrió el dieciséis de enero de 309. Posteriormente, san Marcelo I fue piadosamente sepultado en el cimitero de Balbina, situado a lo largo de la via Ardeatina en Roma. Conviene mencionar además que en el Martirologio figura la deposición en Roma, dentro del cimitero de Priscilla sobre la via Salaria Nuova, de san Marcellino I papa, a quien san Damaso atestigua como un auténtico pastor fieramente combatido por los apostati que rechazaban la penitenza establecida por él, sufriendo también el exilio y la expulsión de su patria antes de morir.
El pastoreo y la prueba
En el siglo IV, tras el fallecimiento del papa Marcelino, Marcelo asumió la cátedra de Pedro en Roma. La comunidad cristiana se encontraba en un momento de gran delicadeza pastoral, dividida y debilitada tras los tiempos de persecución. Muchos fieles, conocidos como lapsi, habían flaqueado en su fe ante las amenazas y deseaban regresar al seno de la Iglesia. Con sabiduría y templanza, el nuevo pontífice dispuso que era necesario un periodo de penitencia para su reconciliación y plena riamisión.
Esta justa exigencia no fue bien recibida por todos. Un grupo de apóstatas, contrarios a someterse a cualquier obra de penitencia, se opuso abiertamente a las disposiciones del obispo de Roma. La tensión creció hasta el punto de que el papa Marcelo fue denunciado ante las autoridades civiles. Como consecuencia de su firmeza evangélica y de la hostilidad de sus detractores, el santo pontífice fue condenado al exilio, donde entregó su vida permaneciendo fiel a su sagrado deber. Tras su muerte, sus restos fueron trasladados a Roma y recibieron sepultura en el cimitero de Balbina o de Priscilla.
Preguntas frecuentes
Cuándo se festeja san Marcelo I?
La Iglesia católica conmemora a san Marcelo I el 16 de enero, siguiendo las indicaciones del Martirologio Romano.
En Roma, en el cementerio de Priscila, en la vía Salaria Nuova, deposición de san Marcelino I, papa, que, como atesta san Dámaso, verdadero pastor, fieramente hostigado por los apóstatas que rechazaban la penitencia por él establecida y deshonrosamente denunciado ante el tirano, murió exiliado, expulsado de la patria. — Martirologio Romano