Santa Catalina de Suecia
Religiosa
Santa Catalina de Suecia, nacida en el año 1331, es recordada con profunda veneración como una figura preclara de la vida consagrada del siglo XIV. Su existencia estuvo marcada por una singular docilidad a la gracia divina, que la llevó a transitar desde la discrezione de la vida conyugal vivida en absoluta pureza hasta la entrega total en la vida monástica. Es recordada especialmente por su fidelidad filial y por su papel fundamental en la consolidación de la obra espiritual de su madre, santa Brígida.
A lo largo de su camino terrenal, Catalina unió la contemplación con la acción caritativa, convirtiéndose en un faro de santidad para el norte de Europa y para toda la Iglesia. Su memoria litúrgica se celebra el 24 de marzo, día en que fue llamada a la presencia del Altísimo en el monasterio de Vadstena, dejando tras de sí un testimonio imperecedero de abnegación, oración continua y obediencia a los designios divinos.