27 de julio
Beati Evangelista y Peregrino
Agustinos
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
Orígenes y vocación agustiniana
Existen dos beatos de nombre Evangelista y Pellegrino de Verona, cuya existencia se sitúa en el decimotercer siglo. Según la tradición recogida por los cronistas, la nacimiento de los beatos aconteció entre el año 1226 y el año 1259, mientras la ciudad de Verona se encontraba fuertemente tiranizada por Ezzelino da Romano. Desde sus primeros años, ambos mostraron una inclinación natural hacia la piedad y el recogimiento. Apenas se conocieron, Evangelista y Pellegrino strinsero una profunda amistad y comenzaron a frecuentar con gran provecho el mismo maestro, así como la devota iglesia agostiniana de Santa Maria di Montorio, situada a unos siete kilómetros de la ciudad. Una noche, en un sueño revelador, la Virgen María presentó a los dos jóvenes la característica cintura de los agostinianos y los invitó a abrazar dicha Orden religiosa. Acogidos sin ninguna dificultad, los dos novicios superaron las tentaciones del mundo y del demonio por medio de duras penitencias, prefiriendo orar de rodillas y a la intemperie incluso durante la rigurosa estación invernal. Cuestionado por el motivo de tales prácticas, el prior escuchó de sus labios que eran atraídos por la frecuente visión de la misma Virgen que ya se les había aparecido en sueños.
Vida monástica, milagros y tránsito
Las extraordinarias gracias de oración que recibían los dos monjes venían siempre acompañadas por el don de los milagros, facultad que atraía a muchedumbres de personas necesitadas en torno a ellos. A pesar de haber recibido el sacerdocio, los beatos conservaban una profunda humildad y deseaban desempeñar los servicios más sencillos del monasterio, aquellos que habitualmente se reservaban para los frailes laicos. El curso de su vida terrena cambió cuando un ángel advirtió a Evangelista de su próxima muerte, un anuncio que le causó sufrimiento únicamente por la idea de tener que separarse de su amado compañero Pellegrino. Efectivamente, Evangelista fue colto de muerte repentina en el coro, precisamente durante el rezo de las divinas officiaturas. No mucho tiempo después de su fallecimiento, Evangelista se apareció a Pellegrino para anunciarle que él también terminaría muy pronto su peregrinaje terreno.
Cuestiones historiográficas e identidad
La labor de reconstruir históricamente estas vidas resulta compleja, ya que la attendibilidad de tales noticias biográficas es sumamente incierta. La biografía más antigua de los dos beatos fue escrita por F. Pona, una obra que resulta posterior en cerca de cuatro siglos a los hechos narrados y de la cual han bebido todos los autores sucesivos. F. Pona se basó también en cuanto había escrito en el año 1576 R. Bagata, quien a su vez se fundaba en la Tabula Sanctorum Ecclesiae Veronensis del año 1518 y en una obra sobre las antigüedades veronesas publicada en el año 1477 por F. Coma. Curiosamente, R. Bagata indicaba como compañero de Pellegrino a un cierto Alberto en lugar de Evangelista, un beato Alberto que no debe ser confundido con el beato Albertino de Verona, que también era agustiniano. Los Bollandisti rechazan en bloque las noticias biográficas tradicionales y sugieren que Pona pudo haber colorizado con fantasía y reminiscencias clásicas las vagas tradiciones populares, llegando a identificar la figura de Evangelista con la de Alberto. No obstante, el propio Bagata había leído una antigua inscripción en el altar de los dos beatos dentro de la iglesia de Sant'Eufemia que mencionaba explícitamente a Evangelista y Pellegrino. Dicha inscripción era quizás posterior al Catalogo dei Santi e Beati dell'Ordine Agostiniano, anexo a las Constituciones de la Orden promulgadas en el año 1543 por el cardenal Gerolamo Seripando. Este catálogo del año 1543 menciona de forma explícita a ambos beatos veroneses y representa la más antigua y firme constancia del uso del nombre Evangelista en lugar de Alberto.
Traslados de las reliquias y culto oficial
Los cuerpos de los beatos agostinianos reposan en la iglesia de Sant'Eufemia a Verona, a donde los restos fueron transportados en el año 1262. Según la versión de Pona, en aquel año 1262 los agostinianos se trasladaron desde Santa Maria di Montorio hacia el interior de la ciudad, mientras que el historiador Biancolini afirmaba que los religiosos provenían más bien del convento de Sant'Agostino di Batiorco, situado cerca de Montorio. En un principio, los sagrados restos fueron colocados de manera devota bajo el altar de sant'Anna. Con el paso del tiempo, en el año 1637 se llevó a cabo una solemne ricognizione de los restos y, tras dicha verificación, las reliquias fueron trasladadas al altar de sant'Agostino. Permanecieron allí custodiadas hasta el turbulento año 1796, fecha en que la iglesia de Sant'Eufemia fue requisita por las tropas francesas y convertida provisionalmente en un hospital militar. Terminada aquella emergencia, las reliquias hicieron su solemne retorno a Sant'Eufemia en el año 1807, siendo depositadas entonces en la capilla de los Ángeles. Un nuevo cambio litúrgico tuvo lugar el 20 de marzo del año 1836, cuando los restos pasaron definitivamente bajo la mensa del altar mayor del templo. Finalmente, el 17 de noviembre del año 1837, el papa Gregorio XVI reconoció de forma oficial y definitiva el título de beatos para Evangelista y Pellegrino, y en aquella misma ocasión jubilar fueron solemnemente proclamados protetores de la nobleza veronese. La Iglesia veronese conmemora litúrgicamente a los dos beatos el día 27 julio, mientras que antes de la correspondiente reforma del Proprio diocesano eran recordados el 20 de marzo con rito doble y propias lecciones.
La vida monástica
La trayectoria de Evangelista y Peregrino se sitúa en el siglo trece, en el contexto de la ciudad de Verona. Desde sus inicios, ambos hombres se sintieron llamados a una existencia consagrada, alejándose de las distracciones del mundo para buscar la cercanía de Dios. El punto de inflexión en sus vidas ocurrió tras experimentar una visión de la Virgen María, suceso que los impulsó a solicitar su ingreso en el Orden de San Agustín. Tras ser admitidos, desarrollaron su camino espiritual en el monasterio de Santa Maria di Montorio.
Dentro de los muros del convento, vivieron con una austeridad ejemplar, centrando sus días en el oficio divino y en la práctica de la caridad. Su vida fue un reflejo de la sencillez evangélica, pues recibieron el sacerdocio mientras cultivaban una profunda humildad, evitando cualquier reconocimiento externo. Durante su tiempo como religiosos, fueron un pilar de equilibrio y oración para sus hermanos de comunidad. Tras su fallecimiento, su legado de santidad continuó siendo venerado por los fieles. En el año mil doscientos sesenta y dos, sus restos mortales fueron trasladados solemnemente a la iglesia de Sant'Eufemia de Verona, lugar donde se consolidó la devoción popular hacia su memoria a lo largo de los siglos.
El culto y la memoria
El reconocimiento oficial de la santidad de estos dos monjes se concretó siglos después de su partida. El papa Gregorio XVI, mediante un decreto emitido el diecisiete de noviembre de mil ochocientos treinta y siete, confirmó el culto que durante generaciones se les había tributado. Este acto permitió que la figura de los beatos Evangelista y Peregrino fuera elevada a los altares, siendo reconocidos oficialmente como patronos de la nobleza veronesa.
Aunque en un principio su festividad se celebraba el veinte de marzo, la Iglesia veronesa estableció posteriormente el veintisiete de julio como la fecha litúrgica para conmemorar su tránsito hacia el cielo. Esta jornada es una invitación para los fieles a reflexionar sobre la vida de estos dos hombres que, renunciando a todo, encontraron la verdadera riqueza en la contemplación y el servicio al Señor.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se festejan los beatos Evangelista y Pellegrino?
La Iglesia veronese los commemora actualmente el 27 de julio, aunque con anterioridad a la reforma litúrgica eran festejados el 20 de marzo.
¿De qué son patronos los beatos Evangelista y Pellegrino?
Fueron proclamados protectores y patronos de la nobleza veronese en el año de su reconocimiento oficial.