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27 de julio

San Pantaleón

Médico y mártir

San Pantaleón

Actualizado el 18 de septiembre de 2026

Orígenes y formación en Nicomedia

San Pantaleón nació en Nicomedia en Bitinia, en el seno de una familia dividida por la fe. Su madre, Eubule, le impartió una educación cristiana inicial y es recordada con devoción en el Sinassario Constantinopolitano al treinta de marzo, aunque el joven no estaba todavía bautizado durante aquellos años de enseñanza materna. Tras el fallecimiento o en ausencia de una guía cristiana continua en el hogar, su padre pagano lo confió al gran médico Eufrosino para que aprendiera el arte de curar. Con disciplina y talento, Pantaleone asimiló los conocimientos médicos tan perfectamente que llegó a merecer la sincera admiración y el afecto personal del emperador Maximiano.

En aquel tiempo de persecuciones, el joven médico conoció al presbítero Ermolao, quien vivía oculto por temor a las autoridades imperiales. Gracias al ejemplo y a la sólida doctrina de Ermolao, el futuro mártir se aproximó progresivamente a la fe cristiana. El anciano sacerdote convenció paso a paso a Pantaleone de abandonar las prácticas de la medicina tradicional vinculada a Asclepio, garantizándole en cambio la capacidad sobrenatural de curar cualquier dolencia invocando únicamente el nombre de Cristo. La confirmación de esta promesa ocurrió cuando Pantaleone presenció la resurrección de un niño que había fallecido a causa de la mordedura de una vipera. Tras ser testigo de este prodigio en el nombre de Cristo, el joven solicitó y recibió el bautismo.

El ejercicio de la caridad y la denuncia

Al fallecer su padre pagano, San Pantaleón heredó un cuantioso patrimonio que decidió repartir íntegramente entre sus propios servidores y los pobres de la región. De este modo, se consagró por completo a ser el médico de todos, ejerciendo su profesión de forma totalmente gratuita. Esta conducta generosa y desinteresada pronto despertó la envidia y el profundo resentimiento de sus colegas de profesión. Al verse desplazados por la caridad del santo, los médicos decidieron denunciarlo ante el emperador Maximiano por profesar la fe cristiana.

Para sostener la acusación, las autoridades convocaron a un hombre ciego que se había dirigido a Pantaleone tras haber consumido todas sus posesiones económicas con otros médicos sin obtener mejoría alguna. Durante el juicio ante el emperador, el ciego guarido dio un testimonio elocuente. Elogió la gratuidad y la rapidez con la que había recuperado la vista, al tiempo que denunció la incapacidad y la marcada venalidad de los demás facultativos. Aquel hombre hizo una firme apología de Cristo frente a la figura de Asclepio, un acto de valentía que le valió ganar la corona del martirio.

Pruebas, prodigios y martirio

Ante la firmeza del joven, el emperador intentó inicialmente disuadirlo de preferir a Cristo antes que a Asclepio mediante el uso de lisonjas y dulces reprimendas. Al comprobar que sus palabras no surtían efecto, Pantaleone propuso un desafío público u ordalia entre los sacerdotes paganos y él mismo para sanar a un paralitico que fue convocado expresamente para la ocasión. Los sacerdotes paganos se esforzaron inútilmente invocando a sus divinidades, entre ellas a Asclepio, a Galeno y a Hipócrates, sin conseguir ningún resultado. Por el contrario, tras pronunciar una severa diatriba contra la idolatría, Pantaleone sanó al paralitico invocando el nombre de Cristo. Este portentoso milagro provocó la conversión de numerosas personas que presenciaban el hecho, aunque los sacerdotes y el emperador mostraron una gran ostinación en su incredulidad.

A las lisonjas sucedieron entonces los tormentos. El emperador ordenó someter al santo a una larga serie de suplicios crueles, que incluyeron el raschiamento de su cuerpo con uñas de hierro y quemaduras en los flancos con antorchas encendidas. Asimismo, fue expuesto al anegamiento, arrojado a las fieras y sometido al suplicio de la rueda. Cada uno de estos intentos de tormento resultó completamente ineficaz, lo que provocó una creciente ira en el tirano, quien terminó por acusar a San Pantaleón de practicar la magia. En un momento de vulnerabilidad propiciado por la astucia del emperador, Pantaleone mencionó ingenuamente el nombre del anciano Ermolao y de otros dos cristianos. Con diligencia propia, el joven fue a buscar personalmente a Ermolao y a sus compañeros para conducirlos ante la presencia del soberano, quien ordenó la ejecución inmediata de los tres.

Llegado el momento de su propia sentencia de muerte, San Pantaleón fue atado a un árbol. Durante la ejecución, la punta de la espada del verdugo se ripiegó con la flexibilidad de la cera, y los mismos carnefici, conmovidos, pidieron perdón al santo. En ese instante, una voz celestial resonó desde lo alto cambiando el nombre del joven de Pantaleon a Pantaleémon, motivado por el hecho de que tendría compasión de muchos. Aquel nombre significaba que sería puerto seguro para los saffoltati por la tempestad, refugio de los afligidos, protector de los oprimidos, médico bondadoso de los enfermos y implacable perseguidor de los demonios. El propio Pantaleone animó a los verdugos a cumplir su labor siguiendo el modelo de otras pasiones de los mártires antiguos. De su herida brotó milagrosamente sangre mezclada con leche, mientras el árbol al que estaba atado se cargaba de frutos de manera imprevista. La muerte de san Pantaleón ocurrió alrededor del año 305 en su tierra natal, Nicomedia en Bitinia, sellando su testimonio supremo por la fe.

Tradición agiográfica y expansión del culto

La crítica agiográfica moderna ha reconocido el carácter enteramente fabuloso de la Passio de Pantaleone, considerándola un relato ricamente infestado de elementos maravillosos, prodigiosos y motivos recurrentes en la literatura hagiográfica de la época tardía o artificial. Dicho texto tiende a dibujar el perfil sobrehumano de un mártir intrepido y de un santo taumaturgo que dispensa de forma gratuita tanto la salvación física como la espiritual. Resultan evidentes los profundos puntos de contacto con las vidas y pasiones de otros santos médicos anargiri, especialmente con Cosme y Damián, destacando entre ellos la oposición frontal entre la medicina pagana venal y el evergetismo cristiano, así como el motivo recurrente de la envidia profesional por parte de los colegas. Toda esta literatura tenía como finalidad primordial edificar, infundir consuelo y fortalecer la confianza en los fieles mediante la poderosa intercesión de los santos sanadores.

El culto a Pantaleone adquirió una enorme popularidad, la cual quedó atestiguada por una Passio que nos ha llegado a través de numerosas redacciones en lenguas tan diversas como el griego, el armenio, el georgiano, el copto y el árabe. Comparado a menudo con figuras tan célebres como Cosme, Damián, Ciro o Juan, el santo comparte múltiples rasgos legendarios estereotipados propios de los intercesores médicos. Su memoria litúrgica o dies natalis está fijada predominantemente el 27 de julio, aunque presenta ligeras oscilaciones según las regiones. El Martirologio Geronimiano recuerda a Pantaleonis en Nicomedia el 28 de julio, fecha en la que los martirologios históricos medievales —como los de Adón, Usuardo o el Anónimo Lionese— ofrecen una breve síntesis derivada de la Passio latina, recordando además a san Ermolao y a sus compañeros el 27 de julio. Por su parte, el Sinassario de la Iglesia Constantinopolitana sitúa la memoria de San Pantaleón el 27 de julio, al igual que los martirologios siriacos y el Martirologio de Rabban Sliba del siglo XIII, el cual menciona al santo el 27 de Tamouz y también los días 1 y 15 de Tisrin I. Existen además otras fechas significativas en calendarios antiguos, como el Calendario latino de los Sinaíes, procedente probablemente de África y datado entre los siglos VIII y IX, que lo recuerda el 25 de febrero, fecha que quizás conmemora alguna fundación o traslación y que puede relacionarse con el Calendario Marmoreo Napolitano del siglo IX y con el calendario mozárabe. Por último, la diócesis de Crema, en la provincia de Cremona, celebra al santo de manera especial el 10 de junio, conmemorando el día en que la ciudad fue librada de una epidemia de peste por su intercesión milagrosa.

Preguntas frecuentes

Cuándo se festeja San Pantaleón?

Se celebra principalmente el 27 de julio, aunque en algunas tradiciones litúrgicas y regionales la fecha puede variar al 28 de julio o conmemorarse en días distintos según los antiguos calendarios.

De qué es patrono San Pantaleón?

San Pantaleón es invocado y venerado tradicionalmente como patrono de los médicos.

En Nicomedia en Bitinia, en la actual Turquía, san Pantaleón, mártir, venerado en Oriente por haber ejercido su profesión de médico sin pedir a cambio ninguna compensación. — Martirologio Romano