27 de julio
Santa Natalia y compañeros
Mártires en Córdoba
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
El contexto y la vida en Córdoba
Santa Natalia vivió su existencia en la ciudad de Córdoba, enmarcada en el contexto histórico de la ocupación musulmana y del califfato ommiade activo desde el año 756 hasta el año 1091. Conocida originariamente como Sabigoto, contrajo matrimonio con Aurelio, un joven dotado de una sólida formación cristiana. Aurelio había nacido de madre cristiana y padre maomettano y, al haber quedado huérfano en su juventud, recibió una atenta educación por parte de una tía cristiana. La pareja compartía su fe y la practicaba de forma reservada para evitar la persecución de los musulmanes en aquellos difíciles tiempos.
En su vida cotidiana, los esposos tuvieron la ocasión de presenciar las ofensas y los insultos que los maomettani infligían al cristiano Giovanni. Quedaron profundamente edificados por la serenidad con la que aquel hombre afrontaba las injurias, lo cual despertó en ellos el anhelo de sufrir también el martirio por Cristo. Este sagrado deseo se vio notablemente fortalecido cuando visitaron en la cárcel a los futuros mártires Giovanni, Eulogio, Flora y María, compartiendo con ellos momentos de oración y de testimonio.
La preparación al martirio y los compañeros
Los esposos enfrentaban un grave impedimento humano para cumplir su ardiente propósito, constituido por sus dos pequeñas hijas de cinco y ocho años de edad. Según las disposiciones vigentes de las autoridades árabes, si las niñas hubieran quedado huérfanas y solas, habrían sido educadas como musulmanes al igual que sus parientes. Para resolver esta dolorosa circunstancia, los cónyuges decidieron llevar a las niñas al monasterio Tabanense, confiándolas bajo la cuidadosa tutela de Isabella, quien era la viuda del martire Geremia. Asimismo, dejaron a las niñas dinero suficiente para asegurar su digno mantenimiento en la institución monástica.
En aquel camino de fe y entrega, otra pareja de cristianos formada por Felice y Liliosa compartía los mismos ideales evangélicos. Felice y Liliosa eran hijos de padres moros de raza pero cristianos por convicción religiosa. A este grupo se unió providencialmente el diacono Giorgio, un monaco procedente del monasterio de San Saba de Jerusalén que había llegado a España con el fin de recoger limosnas para su comunidad. Al presentarse ante Sabigoto, la mujer le manifestó que lo estaba esperando, pues había tenido una visión en la que se le prometía la compañía de un monaco para el martirio. Giorgio, al escucharla, sintió también el fuerte impulso de entregar su vida por Cristo.
El testimonio supremo y la memoria
Los cinco compañeros tomaron una valiente decisión y se pusieron de acuerdo para que las dos mujeres se presentaran en la mezquita a viso descubierto, declarándose públicamente como cristianas. Como consecuencia de este acto de valor, todos fueron arrestados de inmediato por las autoridades. Las dos parejas españolas formadas por Natalia y Aurelio, junto con Liliosa y Felice, fueron condenadas a pena de muerte. En un principio, el diacono Giorgio fue eximido de la condena debido a su condición de extranjero, pero al no ser ese su deseo, comenzó a proferir palabras contra Maometto para manifestar su fe compartida, por lo que fue decapitado junto a los demás.
El martirio tuvo lugar el veintisiete de julio del año ochocientos cincuenta y dos en la ciudad de Córdoba. Tras el trágico suceso, los fieles cristianos lograron recuperar los sagrados cuerpos y los sepultaron en varios monasterios e iglesias de forma separada y distante. Natalia, que llevaba el nombre de Sabigoto, fue enterrada en la iglesia de los Santos Fausto, Gennaro y Marziale, que posteriormente recibió el nombre de San Pedro. Años más tarde, el destacado historiador y agiografo Usuardo, durante su viaje a España realizado en el año ochocientos cincuenta y efisto, tomó consigo los cuerpos de los santos Aurelio y Giorgio para trasladarlos al monasterio parisino de Saint-Germain-des-Prés.
La vita
Santa Natalia nacque a Cordova nel corso del nono secolo. La sua esistenza fu segnata da una scelta profonda di fede vissuta in un contesto sociale che imponeva grandi restrizioni ai cristiani. Sposata con Aurelio, Natalia scelse di mantenere viva la propria spiritualità in modo riservato, vivendo il proprio matrimonio e la propria vita domestica come un santuario intimo di preghiera e di dedizione al Signore. La loro unione fu un cammino di condivisione profonda, volto a preservare la verità del messaggio cristiano nonostante le difficoltà dell'epoca.
La preoccupazione per il futuro delle proprie figlie spinse Natalia e suo marito a compiere un gesto di grande sacrificio e fiducia. Per proteggere le proprie figlie e garantire loro un ambiente sicuro dove poter crescere nella fede, le affidarono al Monastero Tabanense. Questo atto di abbandono alla provvidenza divina dimostra la sollecitudine di una madre che pone il bene spirituale dei figli al di sopra di ogni affetto terreno. Successivamente, spinta da una chiara vocazione al martirio, Santa Natalia decise di manifestare pubblicamente la propria fede. Si recò a viso scoperto in una moschea a Cordova per professare apertamente la propria appartenenza a Cristo. Questo atto di coraggio inequivocabile portò al suo arresto immediato. Condannata a morte per decapitazione, Natalia affrontò il supplizio con la dignità di chi ha già consacrato la propria esistenza al Signore, coronando il suo cammino terreno nell'anno ottocentocinquantadue.
Il culto
La memoria di Santa Natalia è indissolubilmente legata a quella dei suoi compagni di martirio, con i quali condivise la testimonianza suprema a Cordova. La Chiesa celebra la sua ricorrenza il ventisette luglio, giorno in cui si fa memoria liturgica di Natalia, Aurelio, Felice, Liliosa e Giorgio. Questa celebrazione comunitaria sottolinea la natura corale della testimonianza cristiana, che non è mai un fatto isolato ma un cammino condiviso nella fede e nel sacrificio.
Il culto di Santa Natalia invita i fedeli a meditare sulla perseveranza e sulla capacità di professare la propria identità cristiana anche nelle situazioni più critiche. La sua figura, venerata con sobrietà e devozione, continua a interpellare il cuore dei fedeli, ricordando che la testimonianza della verità richiede spesso il coraggio di esporsi, ma garantisce una pace profonda che il mondo non può comprendere né togliere. La sua memoria liturgica resta un richiamo costante all'unità e alla fedeltà verso il Signore, vissute con la stessa intensità con cui la santa seppe affrontare il suo ultimo giorno a Cordova.
Preguntas frecuentes
Cuándo se celebra Santa Natalia y compañeros?
Se celebra el veintisiete de julio, día en el cual sufrieron el martirio en Córdoba en el año ochocientos cincuenta y dos.
En Córdoba, en Andalucía, en España, santos mártires Jorge, diácono y monje sirio, Aurelio y Sabigoto (Natalia), cónyuges, y Félix y Liliosa, igualmente cónyuges, que durante la persecución de los Moros, movidos por el deseo de testimoniar la fe en Cristo, arrojados en la cárcel no cesaron nunca de alabar a Cristo y murieron, finalmente, decapitados. — Martirologio Romano