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10 de septiembre

Beato Oglerio

Abad de Lucedio

Actualizado el 18 de septiembre de 2026

Orígenes y vocación

Trino Vercellese es considerada desde antiguo una tierra bendecida, de la cual son un vanto la Beata Maddalena Panattieri, la Beata Arcangela Girlani y el Beato Oglerio. En este lugar nació Oglerio alrededor del año 1136, probablemente en el seno de una familia benestante. Tradicionalmente se indica su casa natal en el pueblo, una edificación cuya fachada conserva tres templos o escudos del siglo octavo y un fresco que representa a los tres beatos locales. Cerca de allí se encontraba la célebre Abadía de Santa María de Lucedio, un importante monasterio cisterciense fundado en el año 1123 como filiación directa del Monasterio de La Fertè. Este complejo monástico surgía en una vasta pianura boscosa y desempeñaba el crucial papel económico de gestionar y recuperar terrenos que habían quedado en el abandono.

En el año 1248, el joven Oglerio tuvo la oportunidad de asistir al paso solenne de Saint Bernard de Clairvaux, quien viajaba acompañado por catorce cardenales y por el Papa Beato Eugenio tercero, pontífice de orden cisterciense. El cortejo se dirigía desde Asti hacia Vercelli para la solemne consagración de la basílica de Santa María Maggiore. El profundo carisma de Saint Bernard hizo brenda en el corazón de Oglerio, quien por entonces era probablemente estudiante en Lucedio. Tras tres años de aquella providencial visita, habiendo tomado los hábitos en el año 1153, vistió el candido saio cisterciense y consagró su vida al Señor. Saint Bernard de Clairvaux sería posteriormente canonizado en el año 1174, fecha en la cual la abadía de Lucedio se encontraba en su máximo esplendor espiritual y material.

Formación y misiones de paz

Oglerio alternó de manera ejemplar el estudio con el trabajo manual según las prescripciones de la Regla Benedictina. Tras recibir la ordenación sacerdotal en el año 1161, intensificó sus mortificaciones corporales mediante rigurosas penitencias y ayunos, sin que ello mermara jamás la proverbial mansedumbre que lo distinguió durante toda su existencia. Aproximadamente una década después de 1174 fue elegido como abad Pietro secondo, de quien Oglerio se convirtió en el más fiel colaborador y en su brazo derecho, acompañándolo asiduamente en misiones de carácter eclesiástico y civil. Por encargo directo del Papa Celestino tercero, ambos religiosos lograron ripianar las complejas controversias surgidas entre el Vescovo de Tortona y los Caballeros Templarios. Asimismo, por mandato del Papa Inocencio tercero, en el año 1200 asumieron la delicada tarea de pacificar las ciudades de Parma y Piacenza, logrando restablecer la concordia civil. Su celo reformador se extendió también al importante Monasterio de Bobbio, y junto al Vescovo de Vercelli contribuyeron decisivamente a la reforma de la congregación de los Humiliati de Vercelli. En el año 1202, Pietro secondo y Oglerio intervinieron con éxito para solucionar las discordias entre los monjes y los canónigos de San Ambrosio de Milán, mientras que al año siguiente, en el año 1203, resolvieron los desacuerdos entre el Vescovo de Genova y el Capítulo de su catedral. Su prestigio internacional los llevó incluso a consumar una compleja misión diplomática en Armenia.

En el plano local, el año 1202 los vio predicar en Trino la cuarta Cruzada, expedición en la cual participó como capitán Bonifacio del Monferrato, quien más tarde sería investido con el título de Rey de Tesalia. Aquella cruzada acabó sufriendo un desvío debido a los intereses políticos de los venecianos, pese al firme disenso del pontífice. Tras la elevación del abad Pietro secondo como Vescovo de Ivrea y posteriormente como Patriarca de Antioquía, Oglerio asumió el cargo de undécimo abad de Lucedio. En el año 1205, la comunidad monástica contaba ya con cincuenta monjes dedicados a la alabanza divina. Su amor por su tierra natal se manifestó en numerosas ocasiones en las que actuó como mediador en los conflictos entre el Vescovo y el Municipio de Vercelli por la soberanía de Trino, localidad que logró adquirir una notable autonomía en el año 1210. En aquel contexto, el Emperador Otto quarto concedió al monasterio numerosos privilegios y posesiones territoriales en beneficio de toda la comarca, permitiendo que los monjes abrieran sus graneros para socorrer generosamente a los necesitados durante los periodos de carestía.

Obra pastoral y diplomacia eclesiástica

La fama de prudencia y sabiduría del abad Oglerio trascendió los muros del cenobio, llevándolo a cumplir múltiples misiones diplomáticas de alta responsabilidad. Por encargo del marqués Guglielmo il Buono, viajó como embajador ante el Emperador Corrado y ante el Rey de Francia Louis septième. En el año 1212, el Papa Inocencio tercero lo nombró árbitro oficial para resolver una disputa entre los canónigos de Casale y los de Paciliano. Al año siguiente, en el año 1213, recibió el delicado encargo pontificio de restaurar los legítimos derechos de los cistercienses sobre el cenobio de Chortaiton, situado en las cercanías de Tesalónica y que había sido devastado por los sarracenos. A petición del Vescovo de Novara, Gerardo, el abad Oglerio se ocupó también de reformar un monasterio femenino, al tiempo que continuaba mediando en los litigios entre su abadía y el municipio de Vercelli. Más allá de sus encargos públicos, Oglerio sobresalió fundamentalmente como un excelente padre espiritual, que guio a sus frailes por el camino de la perfección evangélica en unos años en los que la Iglesia combatía con firmeza la herejía albigense.

Los escritos del Beato Oglerio poseen un valor literario inestimable. Se trata de obras de carácter discorsivo, concebidas para la edificación espiritual y no primariamente destinadas a la imprenta. Entre ellas han llegado hasta nosotros el Tractatus in laudibus Sanctae Dei Genitricis y la Expositio super Evangelium in Coena Domini. El primero, dirigido de manera particular a las almas consagradas, exalta las glorias de la Virgen María a través de las páginas del Evangelio, defendiendo con audacia teológica la inmunidad de María respecto al pecado original desde el instante mismo de su concepción, anticipando de este modo el dogma de la Inmaculada Concepción. Por su parte, la Expositio super Evangelium in Coena Domini contiene trece profundas homilías centradas en la Eucaristía, descrita como el pan del Espíritu, comentando los capítulos decimotercero al decimoquinto del Evangelio según san Juan y presentando a Jesús como el Cordero inmolado para la redención humana. En sus sermones, conservados en un valioso código membranáceo del siglo trece compuesto por ciento cuarenta y un folios, Oglerio exhortaba a sus monjes recordando que Cristo es el camino, la verdad y la vida, y que aquel que nos amó sin medida merece ser amado sin medida. Durante mucho tiempo, los escritos del beato fueron atribuidos erróneamente a Saint Bernard de Clairvaux, hasta que en el año 1661 el Cardenal Giovanni Bona restituyó la legítima autoría al abad de Lucedio. El mencionado códice manuscrito fue conservado inicialmente en la Abadía de Staffarda, pasó después a la Biblioteca Real de Turín y fue trasladado de forma definitiva en el año 1724 a la Biblioteca Universitaria de Turín, año en el cual el erudito Giovanni Andrea Irico dio inicio a los primeros estudios críticos sobre estos textos.

Tránsito y posteridad del culto

La tradición monástica y popular atribuye al Beato Oglerio episodios prodigiosos, como aquel en el que, durante su paso por una ciudad ligure, alejó a algunos espíritus malignos gracias a su profunda autoridad espiritual. Este acontecimiento marcó su iconografía, asemejándolo a Saint Bernard, y motivó que en el martirologio cistercense sea recordado con el título de terror de los espíritus inmundos, apelativo que evoca también su infatigable labor como constructor de paz. El Beato Oglerio entregó su alma al Creador el diez de septiembre del año 1214, en una edad avanzada y rodeado por una inmensa fama de santidad tanto entre el pueblo fiel como en el seno de su Orden. Sus restos mortales fueron sepultados inicialmente en el claustro del monasterio para ser trasladados más tarde bajo el altar mayor. En el año 1577 se le dedicó un altar propio, convirtiéndose en titular de la parroquia local. El dos de septiembre del año 1616, el monasterio sufrió un violento saqueo por parte de las tropas del Duque de Saboya, durante el cual, por especial providencia, las reliquias del beato se mantuvieron intactas y no fueron dispersadas. Posteriormente, en el año 1786, los monjes cistercienses trasladaron las reliquias a Castelnuovo Scrivia a causa de un cambio de sede, pero los habitantes de Trino lograron recuperarlas el nueve de septiembre del año 1792, colocándolas de manera definitiva en la iglesia parroquial de su localidad natal. Tras la supresión de la abadía decretada por el Papa Pío sexto en el año 1784, el complejo de Lucedio sufrió numerosas modificaciones a lo largo de los siglos, conservando hoy en día su hermoso campanario y algunos elementos arquitectónicos originales. Finalmente, tras un largo proceso canónico, el ocho de abril del año 1875 el Beato Pío nono confirmó solemnemente el culto litúrgico tributado desde antiguo al Beato Oglerio, cuya fiesta se celebra cada diez de septiembre, perpetuando la memoria de un insigne pastor de la Iglesia.

Preguntas frecuentes

Cuando se celebra la festividad del Beato Oglerio?

Su memoria litúrgica se celebra cada diez de septiembre, fecha que conmemora su tránsito hacia el Padre.

De qué lugar era originario el Beato Oglerio?

El Beato Oglerio nació en la localidad de Trino Vercellese, en la provincia de Vercelli, donde desarrolló gran parte de su vínculo espiritual y terrenal.

En el monasterio de Lucedio cerca de Vercelli, beato Oglerio, abad de la Orden Cisterciense. — Martirologio Romano