10 de septiembre
Beato Sebastián Kimura
Primer sacerdote japonés, mártir
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
Orígenes y vocación sacerdotal
La historia de la evangelización del Japón registra dos periodos de terrible persecución contra los misioneros extranjeros y los cristianos japoneses. La primera persecución ebbe inicio el 9 de diciembre de 1596 por obra del shogun Hideyoshi, y condujo al martirio de los primeros veintiséis católicos, entre ellos tres jesuitas japoneses y seis franciscanos. Aquellas víctimas fueron crucificadas y trefittas el 5 de febrero de 1597 en la zona de Nagasaki sobre la santa collina, y posteriormente fueron proclamadas santas por papa Pio IX en el año 1862. En este contexto de fe y tribulación creció el beato Sebastián Kimura, cuya estirpe estaba profundamente ligada a los inicios del cristianismo en aquellas tierras. El beato Kimura era descendiente del primer neofita instruido y bautizado a Hirado por san Francesco Saverio, y pariente de otros dos mártires japoneses, Kimura Leonardo y Kimura Antonio, que divennero anch'essi beati. Sebastiano nacque a Firando en 1565 en una familia convertita al cattolicesimo, y al bautismo se le otorgó también el nombre cristiano de Sebastiano. A la edad de once años, Sebastiano Kimura se dedicó al servicio de la iglesia de los jesuitas en la ciudad de Firando, para pasar posteriormente a Bungo en el seminario de los padres de la misma compañía. A la edad de diecinueve años, Sebastiano pidió y obtuvo entrar a formar parte de la Compagnia de Gesù, vinculando su vida religiosa al instituto fundado por san Ignacio de Loyola. Como seminarista, Sebastiano ejerció como catechista a Meaco y en el distretto dello Scimo, antes de trasladarse al colegio de Macao en China para estudiar la teología. Nel settembre de 1601, Sebastiano tornò en Japón y fue ordenado sacerdote a Nagasaki, convirtiéndose de este modo en el primer sacerdote de la Nación japonesa.
La segunda persecución y el ministerio oculto
La segunda persecución fue scatenata dallo shogun Ieyasu desde el año 1614 y prosiguió con sus sucesores hasta el año 1632. Esta violenta embestida fue precedida por un proficuo periodo de paz que vio l'arrivo di missionari jesuitas, francescani, domenicani ed agostiniani, los cuales fomentaron el crecimiento de las comunidades cristianas. Sin embargo, la segunda persecución se convirtió en una furiosa carneficina que colpì missionari, catechisti, laici di ogni condizione sociale, bambini e intere famiglie. Las víctimas de esta segunda fase fueron uccise secondo lo stile orientale fra vari e raffinati supplizi, e la maggior parte delle migliaia di martiri morì legata a un palo e bruciata a fuoco lento. La santa collina de Nagasaki fu illuminata per parecchie sere e notti dalla fila di torce umane costituite dai corpi dei martiri bruciati, mentre altri martiri furono decapitati o tagliati membro per membro. La Chiesa ha riconosciuto la validità storica del martirio per almeno doscientos cinco vittime di questa seconda persecuzione, e papa Pio IX proclamò Beati i 205 martiri il 7 luglio de 1867. Entre los beatos de esta segunda persecución se annovera precisamente el beato Kimura. Durante la seconda feroce persecuzione, padre Sebastiano Kimura fu abilissimo nel camuffarsi e trasformarsi per eludere le spie grazie alla sua spiccata eloquenza. Padre Kimura se travestiva da soldato, mercante, agricoltore, vetturale e medico para ocultar su identidad sacerdotal. Gracias a estos travestimenti, padre Kimura riusciva a penetrare nei luoghi più pericolosi e persino nelle carceri per confortare i futuri martiri che attendevano la sentenza capitale. El padre Provinciale de los jesuitas esortò padre Kimura ad allontanarsi il più presto possibile da Nagasaki después de haber sabido que era estrechamente buscado por las autoridades. Sin embargo, era demasiado tarde cuando padre Kimura fu tradito da una schiava coreana y arrestato el 30 de junio de 1621, mientras era ospite in casa del cattolico Antonio da Corea. Insieme a padre Kimura furono presi anche i suoi catechisti, e l'intero gruppo fu rinchiuso nella prigione di Suzuta.
El cautiverio en Suzuta y el martirio final
Nella prigione di Suzuta se encontraban ya prisioneros desde hacía cuatro años padre Carlo Spinola, nacido en 1564 y fallecido en 1622, junto con cuatro novicios. Las condiciones de la prisión de Suzuta erano terribili, ya que estaba situada sobre una vetta di montagna gelida ed esposta a tutti i venti. Ai prigionieri di Suzuta veniva data una sola coperta y como sustento alimenticio un poco de arroz y dos sardinas. Las condiciones igieniche della prigione di Suzuta erano miserevoli, senza poter lavare i panni né asciugarli al sole, costringendo i detenuti a sopportare gravi privazioni fisiche. A pesar de estas penurias, i prigionieri trascorsero il periodo carcerario impegnati in preghiere, penitenze e fervorosi colloqui spirituali per fortificare il proprio spirito. Il 9 de septiembre de 1622 giunse l'ordine di trasferire i prigionieri a Nagasaki, poiché padre Kimura, padre Spinola y otros veintidós entre novicios y fieles católicos habían sido condenados a muerte por el gobernador Gourocu. Los prisioneros fueron unidos ad altri provenienti dalle carceri locali, y los condannati furono trasportati su barche fino a Nagaic y desde allí su muli fino alle colline che sovrastano Nagasaki. Sulle colline di Nagasaki erano già pronti i pali e la legna per essere arsi vivi, e il supplizio del rogo toccò a ventidue de los prisioneros, mentre altri trenta furono decapitati. L'esecuzione avvenne il 10 de septiembre de 1622, y padre Kimura y padre Carlo Spinola furono tra i condannati bruciati sul rogo. La legna del rogo fu sistemata sparsa in largo cerchio para rendere più lungo il tormento de las víctimas. Una folla sterminata sparsa sul monte y su barche in mare assistette alla barbara esecuzione, la cual duró tres horas continuas. El grupo de los martiri comprendía sacerdotes, religios, coniugi, giovani, catechisti, vedove e bambini, destacando entre ellos Sebastiano Kimura junto a Francesco Morales, perteneciente a los Predicatori, y cincuenta compagni che subirono il martirio insieme a ellos. Padre Sebastiano Kimura, primer sacerdote del Japón, murió por último, permaneciendo immobile e legato con le braccia in croce per tre ore finché il fuoco non lo raggiunse. La canonización como beato fue proclamada el 7 de julio de 1867 por papa Pio IX, estableciéndose su ricorrenza liturgica el 10 de septiembre, memoria perpetua de su entrega incondicional a Dios.
Su camino sacerdotal
Sebastián Kimura nació en el año mil quinientos sesenta y cinco en Firando, Japón. Desde su juventud sintió el llamado de Dios, ingresando en la Orden de los Jesuitas a los diecinueve años. Su formación espiritual y académica lo preparó para una misión trascendental en la historia del cristianismo japonés. Tras recorrer diversos lugares como Bungo, Meaco y Macao, alcanzó la meta de su vocación al ser ordenado como el primer sacerdote japonés en la ciudad de Nagasaki, en el año mil seiscientos uno.
A partir de aquel momento, su vida se convirtió en una ofrenda constante. Al desatarse la persecución contra los cristianos en el país, el padre Sebastián no abandonó a su comunidad. Por el contrario, intensificó su labor mediante una actividad clandestina como catequista, recorriendo con discreción y celo apostólico los lugares donde los fieles necesitaban guía y fortaleza. Su presencia era un refugio para quienes vivían su fe en el anonimato, arriesgando su propia seguridad para administrar los sacramentos y mantener viva la llama del Evangelio. Esta labor heroica continuó hasta el momento de su detención en Nagasaki, el treinta de junio del año mil seiscientos veintiuno, marcando el inicio de su camino definitivo hacia el encuentro con el Señor.
El testimonio del martirio
El desenlace de la vida del beato Sebastián Kimura tuvo lugar en la ciudad de Nagasaki. Tras permanecer detenido en Suzuta, fue condenado a causa de su fe y de su ministerio sacerdotal. El diez de septiembre del año mil seiscientos veintidós, entregó su alma a Dios mediante el martirio en la hoguera. Su muerte no fue un final, sino el cumplimiento de una vida ofrecida enteramente al servicio de la Iglesia y del pueblo japonés.
La Iglesia reconoció su sacrificio y su entrega al proclamarlo beato mediante la autoridad del papa Pío Noveno en el año mil ochocientos sesenta y siete. Su figura es venerada especialmente el diez de septiembre, fecha en la que recordamos su tránsito al cielo. La memoria del beato Sebastián Kimura nos recuerda que la fe es un don que se fortalece en la adversidad y que el testimonio de los mártires sigue siendo, en el presente, una fuente viva de inspiración para todos los creyentes que buscan vivir con rectitud y esperanza.
Preguntas frecuentes
Quando si festeggia il beato Sebastián Kimura?
La ricorrenza liturgica del beato Sebastián Kimura está fijada en el calendario el 10 de septiembre.
Qual è il ruolo storico del beato Sebastián Kimura?
Sebastián Kimura pertenece a la Compagnia de Gesù y pasó a la historia por haber sido ordenado sacerdote en septiembre de 1601, convirtiéndose en el primer sacerdote de la Nación japonesa.
En Nagasaki, en Japón, beatos Sebastián Kimura, de la Compañía de Jesús, Francisco Morales, de la Orden de los Predicadores, sacerdotes, y cincuenta compañeros, mártires, que, sacerdotes, religiosos, cónyuges, jóvenes, catequistas, viudas y niños, murieron por Cristo en una colina ante una gran multitud entre crueles torturas. — Martirologio Romano