Enciende una vela por quien amas — arde aquí durante 7 díasEnciende la tuya →

25 de junio

San Salomón

Rey de Bretaña

Actualizado el 18 de septiembre de 2026

Orígenes y ascenso al trono

San Salomón III perteneció a la dinastía de los antiguos príncipes bretones que gobernaban la Bretaña, región de la Francia nordoccidental. El joven príncipe era todavía muy joven cuando su padre Rivallon falleció, circunstancia que motivó que su tío Nominoé manifestara hacia él una especial premura y bondad. Salomón conservó siempre una sincera y profunda gratitud hacia aquel tío protector. Sin embargo, tras la muerte de su tío en el año 851, Salomón no mantuvo los mismos riguardi ni el mismo apego hacia Erispoé, quien se había convertido en su sucesor. Movido por la convicción de descender del hermano primogénito de Nominoé y de poseer mayores derechos sobre la Bretaña en comparación con su primo, Salomón comenzó a urdir intrigas y a complotar contra Erispoé. Como parte de sus maniobras políticas, logró obtener la corona de la Bretaña de manos del rey Carlos el Calvo en el año 853, permaneciendo formalmente bajo la soberanía de Erispoé. Esta primera satisfacción política mantuvo al soberano en una actitud pacífica durante algunos años.

El regicidio y el gobierno

En el año 857, impulsado por el temor de ver la corona transferida a otra familia a causa del matrimonio proyectado de la hija de su rival, Salomón tramó una nueva y más grave conspiración. En el transcurso de estos acontecimientos, persiguió a Erispoé hasta el interior de un templo y lo asesinó de manera implacable sobre el mismo altar. A pesar de la gravedad del acto, los bretones pasaron por alto el crimen y terminaron aceptando a Salomón como su legítimo rey. Con el respaldo de su pueblo, Salomón logró rechazar con éxito a los francos que intentaban invadir el territorio bretón. El monarca se distinguía por una estatura verdaderamente maestosa, un profundo conocimiento de la ciencia de la guerra y un valor completamente intrépido. Dios, sin embargo, quiso someter a Salomón a una serie de duras pruebas que sirvieron como necesaria expiación por su grave pecado y como camino para la santificación de su alma. En cumplimiento de estos designios, debió sostener continuas contiendas tanto contra los francos como contra los normandos. Asimismo, debió afrontar la delicada cuestión de los obispos que habían sido depuestos en el año 847 por Nominoé, un asunto espinoso que le causó gran correspondencia e imbarazo en sus relaciones con los prelados locales y con el papa de Roma. Deseoso de purificar su espíritu, Salomón multiplicó las obras de misericordia, cumplió rigurosas penitencias y edificó el monasterio de Plélan o de Saint-Maixent, al cual colmó de magníficos donativos.

Persecución, martirio y reliquias

El destino del rey cambió cuando una nueva conspiración fue tramada en su contra por fuerzas opositoras. Sorprendido de manera imprevista y hallándose totalmente incapaz de oponer resistencia, Salomón optó por emprender la huida. Logró refugiarse en un pequeño monasterio situado en los confines de las regiones de Poher y de Léon, en un paraje que con el tiempo recibiría el nombre de Mezzer-Salün y que hoy en día es universalmente conocido como La Martyre. Los rebeldes que lo perseguían decidieron detener las operaciones y retirarse el 23 de junio del año 874, evitando llevar a cabo cualquier acción al día siguiente por celebrarse la solemne fiesta de la Natividad de San Giovanni Battista. No obstante, hasta el lugar de su asilo fue enviado un obispo con el propósito de invitarlo a abandonar voluntariamente su refugio y entregarse para impedir de este modo la profanación del espacio sagrado. Fortalecido espiritualmente, Salomón se munió del sacramento de la Eucaristía y se mostró ante sus enemigos con un valor admirable. Por respeto a su persona, los bretones presentes no se atrevieron a sguainare la espada contra él, decidiendo en su lugar entregarlo a Fulcoald y a un grupo de soldados franceses. Con extrema crueldad, los franceses hicieron que su propio figlioccio le cavara los ojos. El anciano rey fue hallado sin vida al día siguiente, el 25 de junio del año 874. El texto del martirologio atestigua que, tras haber abandonado el reino, fue agredido y ultimado por los enemigos de la fe mientras permanecía en el interior de una iglesia. Su cuerpo fue sepultado inicialmente en el monasterio de Plélan, reposando al lado de la reina Wembrit. Durante los años de las devastadoras invasiones normandas, la sagrada salma debió ser trasladada a la localidad de Pithiviers, situada en la diócesis de Orléans, donde se erigió un templo en su honor. Una porción de sus reliquias permaneció o fue devuelta posteriormente a la Bretaña, quedando custodiada celosamente en la iglesia de Saint-Salomon de Vannes hasta el estallido de la Revolución Francesa. Tras la destrucción de dicho edificio religioso en el año 1793, las reliquias fueron trasladadas con solemnidad a la catedral de Vannes, donde todavía hoy continúan siendo objeto de fervorosa veneración por parte de los fieles.

Preguntas frecuentes

Cuándo se celebra la festividad de San Salomón?

La memoria litúrgica de San Salomón se celebra el 25 de junio de cada año.

En Bretaña, san Salomón, mártir, que, por el tiempo que gobernó como rey, instituyó sedes episcopales, amplió monasterios y conservó la justicia; dejado después el reino, fue cegado y asesinado en iglesia por sus adversarios. — Martirologio Romano