25 de febrero
San Turibio Romo Gonzalez
Sacerdote y mártir
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
Orígenes y vocación
San Turibio Romo Gonzalez nace en el año 1900, concretamente el dieciséis de abril de dicho año, en el seno de una familia mexicana de umili condiciones situada en Santa Ana de Guadalupe, en el territorio de Guadalajara en México. En su hogar todos los miembros, incluidos los más pequeños, deben trabajar para asegurar el sustento diario. Sus padres se muestran contrarios a su deseo de ingresar en el seminario, ya que las manos del joven son necesarias para mantener a la familia y no disponen del dinero necesario para adquirir los libros de estudio. Ante esta situación tan adversa, su hermana mayor Maria decide intervenir encargándose de cuidar su vocación mediante el trabajo directo en los campos en su lugar y poniendo a su disposición los ahorros necesarios para que pueda continuar sus estudios eclesiásticos.
El camino hacia el sacerdocio presenta más obstáculos de índole administrativa cuando llega el momento de su ordenación. Para poder ordenar a Toribio como prete resulta indispensable contar con una dispensa especial del papa, debido a que el joven cuenta únicamente con veintidós años y algunos meses de edad. A pesar de estas limitaciones iniciales y de la incomprensión que sufre en los comienzos de su ministerio en su primera parroquia, donde la gente no logra entenderle y le genera diversas dificultades, el joven sacerdote persevera en su labor. Las tensiones continúan en su segunda parroquia, donde las autoridades eclesiásticas o locales le prohíben explícitamente celebrar la santa misa y recitar el rosario en público. Su firme postura al lado de los pobres provoca que sea visto como un elemento que disturba el orden establecido, pero él opta por soportar todas estas pruebas en riguroso silencio y acude al obispo no para reclamar justicia personal, sino únicamente con el propósito de explicar la verdad de los hechos, tras lo cual el prelado decide trasladarle.
Ministerio y clandestinidad
En un lapso de apenas cinco años, el sacerdote toma servicio de forma consecutiva en cuatro parroquias distintas, demostrando una notable disponibilidad a la obediencia. A lo largo de estos diversos destinos, su labor pastoral se concentra en organizar la Acción Católica, enseñar el catecismo a los niños, ofrecer ayuda material a los necesitados y respaldar con firmeza a los trabajadores. Marcado profundamente por la experiencia de la pobreza vivida desde su nacimiento, San Turibio se sitúa de inmediato al lado de los pobres y marginados. En septiembre del año 1927, en el pleno desarrollo de la persecución religiosa y de la revuelta de los cristeros, es enviado como nuevo parroco de Tequila, un destino considerado un clima rovente al que nadie desea acudir por el alto peligro que representa.
En Tequila, el sacerdote aporta su gran amor por la Eucaristía, una espiritualidad fuerte y una prolungada oración que sostiene sus jornadas. Cada vez que no se encuentra administrando los sacramentos, permanece en el templo a los pies del tabernacolo, repitiendo cada día una jaculatoria que define su entrega: Non lasciarmi un solo giorno senza Eucaristia. Convertido ya en un prete en incognito, se dedica a bautizar, predicar y celebrar de manera clandestina para escapar de la implacable cacería de sacerdotes ordenada por el general Calles en México. En diciembre de 1927 su hermano Roman recibe la ordenación sacerdotal y el obispo lo asigna como viceparroco de Toribio. Poco después, la hermana Maria va a habitar con ellos para continuar cuidando de sus respectivas vocaciones y colaborar activamente en la enseñanza del catecismo, estableciendo todos ellos su quartier general en el interior de una antigua fábrica de tequila donde pueden celebrar los misterios sagrados ocultos de las miradas de los perseguidores. Durante la celebración de la primera comunión de un grupo de niños, el propio padre Toribio pronuncia unas palabras proféticas dirigidas al Señor: Gesù, accetteresti il mio sangue per la pace del Messico?.
Martirio y gloria
Al alba del veinticinco de febrero de 1928, después de pasar toda la noche anterior dedicada a ordenar cuidadosamente los registros parroquiales, el sacerdote es despertado de manera violenta por un grupo armado que actúa guiado por un contadino local. Al encontrarse frente a él, el campesino lo identifica de inmediato diciendo a los agresores: Questo è il prete. Ante semejante amenaza, padre Toribio responde con serenidad y valentía: Sì, sono il prete, ma non uccidermi. A pesar de sus palabras, el comando armado lo crivella a balazos, segando su vida en el acto en la localidad de Tequila. Su hermana Maria acude presurosa y recoge entre lágrimas su último suspiro terrenal. El cuerpo sin vida del mártir es colocado sobre una barella improvisada y trasladado hasta la plaza principal, donde es expuesto a la burla y a las obscenidades de los asesinos. Al día siguiente, los fieles de la parroquia logran recuperar los restos mortales y les dan una digna sepultura en medio de una ceremonia que es recordada como una auténtica canonización popular.
San Turibio Romo es propiamente sacerdote y martire asesinado en Tequila, en el territorio de Guadalajara en México, muriendo durante el paroxismo de la persecución en odio manifiesto a su ministerio sagrado, y sus fechas biográficas comprenden desde el dieciséis de abril de 1900 hasta el veinticinco de febrero de 1928. Muy pronto su sepulcro comienza a ser escenario de numerosos prodigios y la tradición refiere que a su tumba acuden con fe malati di tumore, mujeres desiderose di un figlio y una multitud de emigrantes tanto regulares como clandestinos en busca de auxilio. Con el paso del tiempo, su popularidad crece de forma desmedida, atrayendo incluso a personajes famosos y futbolistas contagiados por la llamada toribiomania generada por los medios de comunicación mexicanos, hasta el punto de que su santuario en el villaje natal llega a recibir hasta doscientos pullman cada fin de semana. Su fama de santidad es reconocida formalmente cuando el papa Giovanni Paolo II lo beatifica en el año 1992 y posteriormente lo proclama oficialmente santo el veintiuno de mayo del año 2000.
La vida y el martirio
La trayectoria de San Turibio Romo González comenzó en su tierra natal de Santa Ana de Guadalupe, donde desde joven manifestó su deseo de servir al Señor. Su formación fue intensa y providencial, permitiéndole alcanzar el sacerdocio a una edad temprana gracias a una dispensa especial otorgada por el Papa. Este inicio temprano de su ministerio le permitió estar preparado para los tiempos difíciles que la Iglesia en México estaba por enfrentar. Durante el periodo de persecución religiosa, Turibio desarrolló un ministerio clandestino, moviéndose con prudencia pero con absoluta determinación entre comunidades como Tequila y Guadalajara para administrar los sacramentos y sostener la fe de los fieles que vivían en el temor y la incertidumbre.
Su vida llegó a su fin de manera violenta cuando, el veinticinco de febrero de 1928, fue asesinado por un grupo armado en Tequila, México. Este evento, lejos de silenciar su labor, selló su compromiso con el Señor a través del martirio. Su entrega no fue el resultado de una búsqueda personal de protagonismo, sino la consecuencia lógica de un amor profundo por los fieles que le habían sido confiados. La sobriedad de su vida, dedicada enteramente a Dios en condiciones de extrema precariedad, lo convirtió en una luz en medio de las tinieblas de aquel tiempo. Su testimonio de fidelidad hasta la muerte sigue siendo hoy un ejemplo de rectitud y valentía para todos aquellos que, en el mundo actual, buscan vivir su fe con coherencia, enfrentando las pruebas de la vida con la paz que solo nace de una entrega total a la voluntad divina.
El culto y la devoción
La devoción a San Turibio Romo González creció significativamente tras su fallecimiento, consolidándose como una presencia espiritual indispensable para muchos fieles. Su canonización, presidida por el Papa Juan Pablo Segundo el veintiuno de mayo del año 2000, fue el acto oficial que reconoció ante la Iglesia universal la santidad de este mártir mexicano. Desde entonces, su figura ha sido honrada con una memoria litúrgica cada veinticinco de febrero, el mismo día en que entregó su vida en el martirio.
La intercesión de San Turibio es buscada especialmente por los emigrantes y por los enfermos de cáncer, quienes encuentran en él un compañero de camino que comprendió el sufrimiento y la fragilidad humana. Los fieles acuden a él solicitando su auxilio en momentos donde la esperanza parece desvanecerse, confiando en que aquel que vivió en la clandestinidad y el peligro conoce bien las angustias de quienes se encuentran lejos de su hogar o enfrentan la enfermedad con valentía. Su culto es, ante todo, un recordatorio de que la santidad es posible en cualquier circunstancia y que el sacrificio por los demás tiene un valor eterno a los ojos de Dios.
Preguntas frecuentes
Quando si festeggia San Turibio Romo Gonzalez?
Se celebra cada 25 de febrero, día en el que entregó su vida como mártir por la fe.
Di cosa è patrono San Turibio Romo Gonzalez?
Es patrono de los enfermos de tumores, de las mujeres deseosas de un hijo y de los emigrantes tanto regulares como clandestinos.
En la localidad de Tequila, en el territorio de Guadalajara en México, san Turibio Romo, sacerdote y mártir, que fue asesinado en el auge de la persecución en odio de su sacerdocio. — Martirologio Romano