28 de septiembre
Santa Lioba
Venerada en Fulda
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
La vocación y el llamado a Germania
Lioba mantuvo un constante intercambio de corrispondenza con el obispo Bonifacio con el claro propósito de mejorar su conocimiento de la poesía latina. Gracias a su perseverancia, Lioba obtuvo finalmente el benévolo consenso de la badessa Tetta de Wimborne para dedicarse por completo al apostolato. Fue así como Lioba acudió al llamado procedente de Inglaterra para marchar a Germania, convocada directamente por san Bonifacio, su ilustre parente.
Ya establecida en el continente, Lioba fundó el importante convento de Tauberbischofsheim en la región del Baden. Lioba fue puesta a capo de este monasterio de Tauberbischofsheim, donde supo reunir rápidamente a su alrededor a un grupo ferviente de monaches que estaban animadas por el mismo celo espiritual. Con una entrega absoluta, Lioba guio a todas aquellas ancelle de Dio sobre la vía de la perfección mediante su palabra constante y su ejemplar conducta.
La relación con san Bonifacio
Santa Lioba mantuvo siempre muy frequentes contactos epistolares con san Bonifacio durante toda su vida. Hasta el día de hoy existe una valiosa carta redactada por Lioba dirigida a Bonifacio que se muestra sumamente rica de afecto y de profunda devoción cristiana. Antes de partir definitivamente para su misión en la Frisia, san Bonifacio exhortó con ternura a Lioba para que permaneciera siempre constante y firme en su compromiso con la causa de Dios.
Con un espíritu profético, Bonifacio marchó hacia el territorio de la Frisia, donde la tradición refiere que predijo o bien fue directamente al encuentro del martirio. Como signo de afecto entrañable, Bonifacio dejó su propio mantello a Lioba antes de su partida. Asimismo, el obispo expresó firmemente el deseo piadoso de que sus restos mortales descansaran muy cerca en la tumba. Tras el martirio, el cuerpo del obispo Bonifacio fue finalmente traslato hasta la ciudad de Fulda.
El tránsito y la memoria litúrgica
La piadosa Lioba obtuvo el permiso especial de poder rezar asiduamente sobre la tumba del santo obispo Bonifacio, recibiendo para ello una dispensa de la estricta clausura monástica. Lioba falleció hacia el año 782, entregando su alma al Creador en la localidad de Schorusheim, situada en las cercanías de Magonza. Su santa muerte aconteció con exactitud el día veintiocho de septiembre. Cumpliendo sus deseos, Lioba fue sepultada en la ciudad de Fulda, quedando ubicada a muy poca distancia del venerado sepolcro de san Bonifacio.
El solemne proceso de elevación del cuerpo de Lioba se llevó a cabo con gran devoción en el año 819. Tiempo después, el ilustre abad de Fulda, Rabano Mauro, trasladó personalmente el cuerpo de Lioba en el año 838 hacia la iglesia del Monte San Pedro, emplazada hacia el este de la abadía. El mismo abad Rabano Mauro tuvo el cuidado espiritual de inscribir a Lioba dentro de su propio Martirologio litúrgico. Además, el abad Rabano Mauro encargó al monaco Rodolfo que escribiera la detallada obra sobre la Vida de la santa, un texto para el cual el autor supo atesorar y beber de los recuerdos directos de cuatro fieles discepole de Lioba llamadas Agata, Tecla, Maria y Eoliba.
Su camino espiritual
La vida de Santa Lioba comenzó en Inglaterra, tierra que vio nacer su vocación y donde recibió una sólida formación cristiana. Sus primeros pasos en la vida consagrada se desarrollaron bajo el amparo de los monasterios de Minster y Wimborne. En estos centros de espiritualidad, Lioba cultivó las virtudes que más tarde le permitirían emprender una misión de gran trascendencia en el continente europeo.
Llamada a colaborar en la vasta obra evangelizadora de San Bonifacio, Santa Lioba se trasladó a Germania. Con espíritu misionero y una clara vocación para la vida comunitaria, fundó el convento de Tauberbischofsheim. Este monasterio se convirtió en un faro de luz y formación, consolidando la presencia de la Iglesia en la región. Su labor no fue solo organizativa, sino profundamente espiritual, guiando a sus hermanas con el ejemplo de una vida austera y entregada por completo al servicio de la comunidad y del prójimo.
Hacia el final de sus días, Santa Lioba se retiró a Schorusheim, cerca de Magonza, donde entregó su alma al Creador en el año setecientos ochenta y dos. Su tránsito a la casa del Padre marcó el fin de una etapa fecunda, pero también el inicio de una veneración que no ha cesado de crecer con el paso de los siglos, reconociendo en ella a una mujer de fe inquebrantable.
El culto y la memoria
La figura de Santa Lioba ha permanecido viva en la tradición de la Iglesia, especialmente en la región de Fulda. Su importancia fue tal que, en el año ochocientos diecinueve, se procedió a la elevación de su cuerpo, un acto que confirmó su santidad ante el pueblo fiel. Este acontecimiento, ocurrido apenas unas décadas después de su fallecimiento, consolidó el culto a su persona como una intercesora ante Dios.
Es particularmente significativo que Santa Lioba descanse en Fulda, un lugar de gran relevancia espiritual, donde reposa junto a San Bonifacio. Esta cercanía física en la sepultura simboliza la unión profunda que mantuvieron en vida durante su misión evangelizadora. Hoy, la memoria de Santa Lioba invita a los fieles a reflexionar sobre la importancia de la fidelidad a la vocación recibida y el valor del servicio comunitario. Su recuerdo se celebra con gratitud cada veintiocho de septiembre, permitiendo que su ejemplo continúe inspirando a las nuevas generaciones de creyentes en su caminar cotidiano.
Preguntas frecuentes
Cuando se festeggia Santa Lioba?
La festividad y memoria litúrgica de Santa Lioba se celebra el 28 de septiembre, fecha en la que está inscrita en el Martirologio Romano y en la que es recordada con especial devoción en la región de Magonza, en Renania, Alemania.
De cosa es patrono Santa Lioba?
En los datos históricos y biográficos disponibles sobre Santa Lioba no se mencionan patronatos específicos.
Cerca de Maguncia en Renania, en Alemania, santa Lioba, virgen: llamada desde Inglaterra a Alemania por san Bonifacio, su pariente, fue puesta al frente del monasterio de Tauberbischofsheim, donde guio a las siervas de Dios por el camino de la perfección con la palabra y el ejemplo. — Martirologio Romano