Santi Hipacio, Asiano y Andrés

Mártires

Actualizado el 21 de julio de 2026

Santi Hipacio, Asiano y Andrés

Su camino de servicio

La trayectoria de los santos Hipacio, Asiano y Andrés comenzó en la región de Lidia, desde donde extendieron su labor pastoral hacia la Tracia. Su ministerio fue fruto de la confianza de la Iglesia, siendo Hipacio elevado a la dignidad de obispo, mientras que Asiano y Andrés fueron ordenados sacerdotes por el metropolita de Éfeso. Desde sus inicios, estos hombres se distinguieron por una profunda devoción y un compromiso inalterable con la enseñanza recibida, preparando sus corazones para la prueba definitiva que habría de llegar años más tarde durante su estancia en Constantinopoli.

La historia de estos mártires está marcada por el periodo de controversia respecto al culto de las imágenes sagradas. Al ser llamados a comparecer ante el emperador León tercero, los tres hombres no dudaron en defender con firmeza la tradición que honraba la presencia de lo sagrado en los iconos. Esta postura, que desafiaba directamente la autoridad imperial, los convirtió en blanco de una persecución sistemática. A pesar de las amenazas y las torturas infligidas con el fin de doblegar su voluntad, permanecieron constantes en su confesión de fe. El desenlace de su vida terrenal tuvo lugar en el barrio de Xirolofo, donde entregaron sus almas a Dios tras sufrir un tormento extremo. Su sacrificio, ocurrido en el año setecientos cuarenta, ha quedado grabado en los sinaxarios bizantinos, recordándonos que la defensa de la verdad cristiana a menudo conlleva un precio elevado, pero siempre bajo la luz de la esperanza eterna.

El culto y memoria

El culto a los santos Hipacio, Asiano y Andrés se ha mantenido a través de los siglos como un recordatorio de la fidelidad incondicional a la Iglesia. Su memoria no solo celebra la valentía humana, sino la gracia divina que sostiene a los creyentes en los momentos de mayor aflicción. En los sinaxarios bizantinos, su nombre es invocado con reverencia, situando su fiesta en las jornadas del veinte o veintiuno de septiembre.

La veneración de estos mártires invita a las comunidades cristianas a reflexionar sobre la importancia de las tradiciones sagradas y el respeto a los símbolos que nos acercan al misterio de Dios. Al recordar su muerte, sucedida en condiciones de extrema dureza, la Iglesia contemporánea encuentra en ellos un ejemplo de fortaleza espiritual. Su vida, aunque marcada por el sufrimiento físico, resplandece como un faro de rectitud para quienes, en la madurez de su propia existencia, buscan profundizar en el significado de la entrega y el servicio desinteresado al Reino de los Cielos.

Preguntas frecuentes

Cuando se celebra la fiesta de estos santos?

Se conmemoran el 20 o el 21 de septiembre, según los antiguos sinaxarios bizantinos.

De qué son patronos?

Los hechos proporcionados no mencionan ningún patronazgo específico para estos mártires.

En Constantinopla, santos mártires Hipacio y Asiano, obispos, y Andrés, sacerdote, que por haber defendido el culto de las sagradas imágenes bajo el emperador León el Isáurico, después de crueles y atroces torturas, fueron dados de comer a los perros. — Martirologio Romano