Santi Lorenzo Ruiz de Manila y 15 compañeros
Actualizado el 21 de julio de 2026
El testimonio del martirio
La historia de San Lorenzo Ruiz y sus quince compañeros está profundamente ligada a la labor evangelizadora de la Orden de los Predicadores en las Filipinas, el Japón y la isla de Formosa. Durante el siglo diecisiete, la Iglesia enfrentó una persecución sistemática bajo el mandato del shogun Tokugawa Yemitsu, quien a partir del año mil seiscientos treinta y tres buscó erradicar la presencia cristiana en sus dominios. En este contexto de hostilidad, los misioneros y los fieles laicos que les acompañaban fueron capturados y sometidos a un riguroso cautiverio en la ciudad de Nagasaki.
Dentro de los muros del presidio, los confesores de la fe sufrieron torturas crueles diseñadas para doblegar su voluntad y obligarles a abandonar sus creencias. A pesar del dolor físico y la presión psicológica, ninguno de ellos flaqueó en su decisión de seguir a Jesucristo. El desenlace de su testimonio se produjo mediante el suplicio de la forca y la fossa, un método de ejecución extremadamente severo empleado contra quienes se negaban a renunciar a su religión. La muerte de estos mártires, ocurrida mayoritariamente hacia el año mil seiscientos treinta y siete, puso de manifiesto una coherencia de vida que marcó profundamente a la comunidad cristiana de la época. Poco tiempo después de estos sucesos, entre los años mil seiscientos treinta y siete y mil seiscientos treinta y ocho, se iniciaron los procesos diocesanos destinados a investigar los hechos y documentar la heroicidad de estos testigos, sentando las bases para su futura elevación a los altares.
Memoria y veneración
La veneración de San Lorenzo Ruiz y sus compañeros es un acto de gratitud hacia quienes mantuvieron encendida la llama de la fe en tiempos de oscuridad. La Iglesia los conmemora colectivamente en el Martirologio Romano, reconociendo el sacrificio de aquellos que entregaron su existencia entre los años mil seiscientos treinta y tres y mil seiscientos treinta y siete. Su inclusión en el catálogo de los santos no solo es un reconocimiento a su martirio, sino una invitación a reflexionar sobre la importancia de la perseverancia y la entrega personal en el seguimiento de Cristo.
El culto a estos mártires se consolidó con la solemne canonización presidida por el Papa Juan Pablo Segundo en octubre de mil novecientos ochenta y siete. Desde entonces, su figura es recordada como un puente entre diversas culturas y naciones, uniendo a Filipinas, Japón y Formosa en una misma historia de santidad. Cada año, al celebrar su fiesta, los fieles encuentran en ellos un ejemplo de resistencia espiritual y un estímulo para vivir con rectitud y esperanza, confiando en que el testimonio de estos hombres y mujeres sigue hablando al corazón de los cristianos de nuestro tiempo.
Preguntas frecuentes
Cuando se celebra la fiesta de estos santos?
La festividad de San Lorenzo Ruiz y sus compañeros se celebra el veintiocho de septiembre.
De qué son patronos estos santos?
Los hechos proporcionados no mencionan patronatos específicos para estos santos.
Santos Lorenzo Ruiz de Manila y quince compañeros, mártires, que, sacerdotes, religiosos y laicos, después de haber sembrado la fe cristiana en las islas Filipinas, en Taiwán y en Japón, por orden del comandante supremo Tokugawa Yemitsu sufrieron en días diferentes en Nagasaki en Japón el martirio por amor a Cristo, pero son hoy celebrados todos en una única conmemoración. — Martirologio Romano