Santa Luisa de Marillac
Viuda y religiosa
Santa Luisa de Marillac, nacida en las postrimerías del siglo XVI y consagrada a Dios en el siglo XVII, brilla en la historia de la Iglesia como un testimonio elocuente de entrega y compasión. Tras transitar por los caminos del matrimonio, la maternidad y la viudez, su existencia encontró un norte definitivo en el servicio a los más desfavorecidos de la sociedad, convirtiéndose en una de las grandes figuras de la caridad cristiana en París.
Su legado perdura principalmente a través de la fundación de las Hijas de la Caridad, obra que erigió junto a San Vicente de Paúl. Recordada por su templanza y su entrega incansable ante el sufrimiento ajeno, su vida transformó la asistencia social de su época, devolviendo la dignidad a los marginados y mostrando que el amor divino se manifiesta en el cuidado humilde de los hermanos más vulnerables.