El Beato Jaime Llach Candell nació el primero de octubre de 1878 en Torelló de Barcellona, en el seno de una familia profundamente cristiana. Sus padres se llamaban Vicente y Concepción, y el hogar estuvo bendecido con una numerosa prole que entregó varios miembros al servicio de Dios, pues contaba con dos hermanos sacerdotes de nombre Ramón y Francisco, otros dos hermanos clarettiani, una hermana religiosa del instituto Vedruna y otras dos hermanas casadas. El camino espiritual del joven Jaime lo llevó a ingresar en el instituto religioso de los Figli Sacra Famiglia, una congregación fundada por San Giuseppe Manyanet en 1864 cuyo noble propósito consistía en difundir la devoción a la Sagrada Familia y promover la formación cristiana de las familias mediante la educación católica de fanciulli y jóvenes. Tras completar su formación, recibió la ordenación sacerdotal y desempeñó importantes encomiendas dentro de su comunidad, destacando como tesorero de su congregación religiosa y como esaminatore generale. Su paso por la tierra estuvo marcado por una entrega fiel al ministerio y por una notable sabiduría, ya que era considerado un hombre de grande cultura ecclesiastica y civile, que además eccelleva nella scienza e nella matematica.
Su labor sacerdotal y educativa se desarrolló con entrega en las aulas y parroquias hasta que el estallido de la contienda armada alteró el curso de su vida. Trabajó con celo en la escuela de San Ramón de Vilafranca del Penedés y posteriormente en la escuela de Sant Julià de Vilatorta hasta el estallido de la guerra. Obligado a buscar refugio, se trasladó a Barcellona, donde acompañó a su hermano Ramón en los varios rifugi de Barcellona y Gerona, intentando preservar sus vidas y pagando ingenti somme di denaro para protegerlos del peligro inminente. Sin embargo, la persecución religiosa truncó sus esfuerzos cuando fue arrestato en Plaza Sepúlveda a Barcellona, junto a su hermano y al propietario del apartamento donde alloggiavano. Conducidos primero al quartier generale della milizia, luego trasladados al comando de calle Muntaner-París y finalmente ingresados en la prisión del convento de San Elías, los prisioneros sufrieron el cautiverio hasta que la tradición presume que fueron uccisi el 19 marzo en el cimitero di Montcada, cuando el padre Jaime tenía 59 años. Sus resti mortali non furono mai identificati y su desaparición formal fue registrada presso il Tribunale di Barcellona. El reconocimiento de su sacrificio llegó en el siglo veintiuno, cuando el 10 mayo de 2012 Papa Benedetto XVI autorizó la promulgación del decreto del martirio de 19 religiosi y sacerdoti de los Figli della Sacra Famiglia y jóvenes laicos ex alumnos. Finalmente, el 13 octubre de 2013 se celebró el rito de la beatificación en Tarragona, en la región española de la Catalogna, presidido por el delegado de Papa Francesco, el Cardinale Angelo Amato, en una solemne ceremonia donde fueron beatificate 522 persone uccise in odio alla fede durante la guerra civile spagnola, entre las cuales figuraba el padre Jaime.