La solemnidad de la Epifanía del Señor, celebrada con profunda reverencia cada seis de enero, conmemora la manifestación de Jesucristo como Salvador de toda la humanidad. Este misterio sagrado, arraigado en los acontecimientos del siglo primero, revela la divinidad del Hijo de Dios a través de momentos decisivos que marcaron el inicio de su presencia redentora en la tierra, vinculando para siempre la promesa divina con la historia de los hombres.
Esta conmemoración es recordada y venerada por los fieles como el testimonio de que la luz de Cristo no brilla solo para un pueblo, sino para el mundo entero. A través de la adoración de los sabios de Oriente y de las primeras manifestaciones de su poder, la Iglesia contempla la revelación del Salvador, invitando a los creyentes a renovar su fe y a postrarse ante el misterio del Dios hecho hombre que sale al encuentro de su creación.