Beato Felipe Hernández Martínez
Clérigo salesiano, mártir
Actualizado el 21 de julio de 2026
Su camino de fe
La vida del beato Felipe Hernández Martínez comenzó en la localidad de Villena en el año 1913. Desde muy joven, sintió el llamado del Señor, lo que le llevó a ingresar entre los salesianos en 1924, con apenas once años de edad. Este paso marcó el inicio de un camino de formación y crecimiento espiritual que culminaría con la emisión de sus votos religiosos el primero de agosto de 1930. A lo largo de los años siguientes, su labor y su presencia lo llevaron a transitar por diversos lugares de España, incluyendo Campello, Girona, Ciudadela y Carabanchel Alto, donde consolidó su identidad como clérigo y su compromiso con la misión salesiana.
A pesar de la juventud que lo caracterizaba, Felipe demostró una madurez espiritual profunda, cultivada en la oración y en la vida comunitaria. Su existencia estuvo marcada por el deseo de seguir los pasos de su fundador y servir a los jóvenes con el espíritu de entrega que caracteriza a su congregación. La etapa final de su vida transcurrió en Barcelona, donde la situación política y social de la época se tornó especialmente hostil hacia la fe cristiana. Fue en esa ciudad donde fue arrestado a causa de su condición de religioso. Mantuvo su fidelidad hasta el último instante, siendo asesinado por causa de su fe el 27 de julio de 1936. Su sacrificio no fue un final, sino el cumplimiento de una entrega que había comenzado años atrás, al ofrecer su vida entera al servicio del Señor y de los hombres.
El recuerdo del mártir
El testimonio del beato Felipe Hernández Martínez ha dejado una huella indeleble en la familia salesiana, que lo honra como un ejemplo de coherencia y amor a Cristo. Su beatificación, realizada por el papa Juan Pablo II el 11 de marzo de 2001, supuso un reconocimiento oficial de su martirio, elevando su figura a los altares para la veneración de los fieles. Este acto no solo honra su memoria personal, sino que celebra la fortaleza de tantos otros que, como él, no dudaron en dar testimonio de su fe en tiempos de persecución.
La Iglesia celebra su memoria litúrgica el 22 de septiembre, junto a otros mártires salesianos de la guerra civil española, uniendo su recuerdo al de aquellos que compartieron su mismo destino. Su vida, aunque breve en años, permanece como un faro de esperanza y un recordatorio constante de que el amor a Dios trasciende cualquier límite humano. Los fieles que se acercan a su historia encuentran en Felipe un intercesor que, desde la presencia de Dios, nos alienta a vivir nuestra fe con la misma sencillez y determinación que él mostró en el siglo veinte.
Preguntas frecuentes
Cuando se celebra su memoria?
Su festividad es el 27 de julio, aunque su memoria litúrgica se celebra el 22 de septiembre junto a los mártires salesianos.
De que es patrono el beato Felipe Hernandez Martinez?
Es un referente y protector especial para la familia salesiana.
En Barcelona, también en España, beatos Felipe Hernández Martínez, Zacarías Abadía Buesa y Jaime Ortíz Alzueta, religiosos de la Sociedad Salesiana y mártires, que padecieron el martirio también en la misma persecución. — Martirologio Romano