16 de febrero
Beato Nicolás Paglia
Sacerdote dominico
Actualizado el 18 de septiembre de 2026
Vocación y primeros años
Nicolás Paglia nació en el seno de una noble familia en Giovinazzo en el año 1197 y recibió desde pequeño una esmerada educación. Durante su infancia, la tradición refiere que se le apareció un ángel para transmitirle un mandato divino: debía abstenerse para siempre de la carne, un anuncio que presagiaba su ingreso en una orden religiosa caracterizada por una ley perpetua de abstinencia. Al crecer, marchó a la ciudad de Bologna para cumplir con sus estudios universitarios. Fue precisamente allí donde su camino se cruzó con el patriarca Santo Domingo, quien le entregó el hábito dominicano y lo introdujo en el camino de la perfección evangélica y de la predicación.
Fatigas apostólicas y gobierno
Dotado de una palabra ardiente que frecuentemente se veía confirmada por grandes milagros, el padre Nicolás recorrió una gran cantidad de ciudades de Italia predicando la fe con immenso fruto. Su cercanía a Santo Domingo se consolidó al ser su fiel compañero en los viajes apostólicos. La confianza de la Iglesia en sus capacidades quedó demostrada cuando el papa Gregorio IX le encomendó la delicada misión de visitar diversos monasterios y la tarea de predicar la cruzada contra los sarracenos. Años más adelante, fue elegido como el tercer provincial de la provincia romana, jurisdicción que entonces abarcaba desde la Toscana hasta la Sicilia. Desempeñó este encargo durante dos mandatos, guiando a la comunidad con una armonía entre la firmeza y la soavidad que lograba hacer grato cada uno de sus mandatos.
Avisos del más allá y tránsito al cielo
Durante su ministerio, el padre Nicolás experimentó diversas gracias místicas y avisos sobre la vida eterna. En una ocasión, mientras exhortaba a sus religiosos a vivir la caridad recíproca, les confió que se le había aparecido un religioso fallecido recientemente. Dicho hermano le había causado no pocos disgustos en vida, pero se le presentó para pedirle perdón. Aunque Nicolás le sugirió que se lo pidiera directamente a Dios, el difunto le explicó que el Señor exigía aquella satisfacción para aplicarle su misericordia, y aprovechó para advertirle sobre la gravedad y el peligro de ofender al prójimo sin buscar su pacificación. Tras largos años de entrega, el beato se retiró al convento de Perugia. Estando allí, recibió la visita de fra Fraone Romano, un entrañable amigo de su juventud religiosa, quien le anunció de parte de la Virgen la proximidad de su tránsito. Su muerte acaeció en 1256 y resultó ser profundamente santa, reflejo fiel de toda su existencia.
Su vida y misión
La trayectoria del Beato Nicolás Paglia comenzó en su tierra natal de Giovinazzo, desde donde partió para abrazar la vida religiosa en un momento crucial para la cristiandad. El encuentro personal con San Domenico en Bolonia, donde recibió el hábito de la Orden, definió el rumbo de su apostolado. A partir de aquel momento, su vida estuvo marcada por el movimiento y la construcción de espacios dedicados a la vida comunitaria y la contemplación. Su labor como fundador fue notable, pues estableció los conventos de Trani y Perugia, centros que pronto se convirtieron en focos de luz espiritual y formación teológica para los fieles de la época.
Su capacidad de servicio fue reconocida ampliamente por sus hermanos de orden y por la jerarquía eclesiástica. Al ser nombrado tercer Provincial de la Provincia Romana, Nicolás asumió la responsabilidad de guiar a sus hermanos en dos periodos distintos, demostrando una madurez y una prudencia que fueron fundamentales para la consolidación de la Orden de los Predicadores en tierras italianas. La confianza que el Papa Gregorio Noveno depositó en él al confiarle la tarea de predicar la Cruzada da testimonio de su elocuencia y de su probada solvencia moral. Nicolás Paglia no solo fue un administrador capaz, sino un hombre cuya voz resonaba con la autoridad de quien vive aquello que predica. Su fallecimiento en Perugia, ocurrido en el año 1256, cerró una vida de incansable entrega, dejando tras de sí una herencia de fidelidad que fue reconocida formalmente por la Iglesia en el año 1828, cuando el Papa León Duodécimo confirmó su culto, permitiendo que su memoria siga inspirando a quienes buscan servir al Señor con rectitud y humildad.
El culto y memoria
La figura del Beato Nicolás Paglia es celebrada con particular devoción dentro de la Orden de los Predicadores. Su beatificación, confirmada por el Papa León Duodécimo en el año 1828, permitió que su nombre fuera inscrito en el martirologio, asegurando que su ejemplo de vida no cayera en el olvido. A través de los siglos, su memoria ha sido custodiada por aquellos que ven en él a un fiel discípulo de San Domenico.
La conmemoración del Beato Nicolás no es solo un acto de recuerdo histórico, sino una invitación a valorar el servicio humilde y la entrega generosa a la Iglesia. Aunque su labor se desarrolló en el siglo decimotercero, su legado sigue vivo en los lugares donde su presencia física fue un signo de esperanza. Los fieles que honran su memoria encuentran en el Beato Nicolás a un intercesor que, desde la paz de Dios, continúa alentando la predicación del Evangelio y el fortalecimiento de las comunidades religiosas.
Preguntas frecuentes
Quando se festeggia il beato Nicolás Paglia?
Se conmemora el 16 de febrero, fecha en la que el Martirologio recuerda a este sacerdote de la Orden de los Predicadores en Perugia.
Chi ha confermato il culto del beato Nicolás Paglia?
Su culto fue confirmado oficialmente por el papa Leone XII el 26 de marzo de 1828.
En Perugia, conmemoración del beato Nicolás Paglia, sacerdote de la Orden de los Predicadores, que de san Domingo recibió el hábito y el encargo de la predicación. — Martirologio Romano