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16 de febrero

San Pánfilo y compañeros

Mártires de Cesarea de Palestina

Actualizado el 18 de septiembre de 2026

Orígenes y formación de San Pánfilo

San Pánfilo nació en la ciudad de Berito dentro de una familia de nobles orígenes y se trasladó posteriormente a Cesarea de Palestina. En esta nueva tierra se dedicó con profundidad a las ciencias religiosas y recibió la ordenación sacerdotal, destacando por su sólido rigor intelectual. La tradición recoge que fue discípulo fervoroso del ilustre filósofo Origene, una figura capital que vivió entre los años 185 y 254.

El sacerdote Pánfilo es citado de manera principal por Eusebio de Cesarea en su célebre obra titulada Historia Eclesiastica. Durante los años en que la persecución contra los cristianos infurecía con extrema dureza, el gobernador Urbano interrogó a Pánfilo acerca de sus cogniciones literarias y de su filosofía, intentando doblegar su convicción espiritual.

El cautiverio y la persecución en Cesarea

El gobernador Urbano obligó a San Pánfilo a sacrificar a los dioses paganos del imperio romano, pero el sacerdote se negó con firmeza a pesar de las severas amenazas y de la furia desatada del magistrado. Ante esta negativa, Urbano ordenó someterlo a durísimas torturas, disponiendo de manera personal la aplicación insistente y malvada de uñas de hierro en sus flancos, tras lo cual lo mandó a arrojar a la prisión junto a otros fieles encarcelados.

El grupo de detenidos permaneció confinado en la cárcel durante aproximadamente dos años de acuta y tormentata prigionia. Con posterioridad, el gobernador Urbano fue destituido de su cargo y sustituido por Firmiliano, bajo cuya administración continuaron los juicios y las condenas contra los cristianos que poblaban la región palestina.

La llegada de los confesores y el martirio final

Un grupo de cinco cristianos procedentes de Egipto, llamados Elia, Geremia, Samuele, Isaia y Daniele, llegó a Cesarea tras haber acompañado a otros hermanos de la fe condenados a las duras minas de la Cilicia. Estos cinco egipcios fueron arrestados por orden del gobernador Firmiliano bajo el mandato del emperador Galerio Maximiano, siendo cruelmente torturados y finalmente trifitos con la espada.

Junto a Pánfilo, los egipcios y otros compañeros de celda como Valente, cualificado como diacono de Gerusalemme, y Paolo, originario de la ciudad de Iamnia, fueron conducidos ante el juez para sufrir nuevos interrogatorios y tormentos corporales. Entre los allegados figuraba también Porfirio, indicado como el doméstico de Pánfilo y un servo adolescente, quien protestó públicamente por las condenas, siendo arrestado y decapitado tras haber sido hecho a piezas.

Seleucio, descrito como un hombre de físico excepcional, exsoldado de la armada romana convertido en emulo de los ascetas y originario de la Cappadocia, se acercó a Pánfilo para comunicarle la valerosa muerte de Porfirio. Tras cumplir esta labor de nunzio, Seleucio fue arrestado de inmediato, condenado con rapidez y ejecutado de manera sbrigativa por las autoridades romanas.

Valente, Paolo y el propio presbítero Pánfilo fueron finalmente decapitados tras su prolongado encarcelamiento, sellando su fidelidad con la sangre. A este núcleo se sumaron otros testigos como Teodúlo, definido como un anziano servitore del gobernador Firmiliano y de avanzada edad, el cual fue condenado a la cruz. El grupo de martiri vittime de la persecución iniciada en el año 307 alcanzó la cifra de diez, a los cuales se añadieron ulteriormente Teodulo y Giuliano.

Giuliano era originario de la Cappadocia y, al regresar de un viaje, se percató de la presencia de los cuerpos inertes de los mártires expuestos al aire libre. Al acercarse con devoción para besarlos, fue descubierto como cristiano, arrestado en el acto y quemado a fuego lento por orden expresa del gobernador local.

El destino de los cuerpos y la difusión del culto

Los cuerpos de los doce mártires permanecieron expuestos a la voracidad de las bestias durante cuatro días y cuatro noches consecutivas por orden directa del gobernador Firmiliano, buscando infundir temor en la comunidad cristiana. Sin embargo, transcurrido dicho plazo, los cuerpos se mantuvieron completamente intactos por un designio providencial, tras lo cual recibieron finalmente unos funerales adecuados y dignos antes de ser depositados con respeto en una tumba.

Todos los miembros del grupo murieron de forma conjunta el dieciséis de febrero del año 309, aunque algunos estudiosos y cronistas calculan la fecha exacta al año 310. El odio anticristiano de ottusi governatori tolse la vita terrena ai dodici santi martiri, aprendo il godimento eterno dei cieli e il ricordo perenne del loro sacrificio celebrato dopo 2000 anni.

El moderno Martirologio Romano recoge la memoria de estos doce mártires de Cesarea de Palestina, especificando sus procedencias y roles particulares en los textos litúrgicos universales. Asimismo, las reliquias de San Pánfilo, Teodulo, Porfirio y Paolo fueron trasladadas solemnemente a Constantinopla con motivo de la dedicación de la primera iglesia de Santa Sofia, bajo el reinado del emperador Costante, quien vivió entre los años 320 y 350.

Preguntas frecuentes

Cuándo se festeja San Pánfilo y compañeros?

La memoria litúrgica y festividad de San Pánfilo y sus compañeros mártires se celebra el 16 de febrero según el calendario del Martirologio Romano.

De qué es patrono San Pánfilo?

Las fuentes históricas y los catálogos litúrgicos tradicionales no consignan patronatos específicos vinculados a este grupo de mártires de Cesarea de Palestina.

En Cesarea en Palestina, santos mártires Elías, Jeremías, Isaías, Samuel y Daniel: cristianos de Egipto, por haberse espontáneamente preocupado por los confesores de la fe condenados a las minas en Cilicia, fueron arrestados y por el gobernador Firmiliano, bajo el emperador Galerio Maximiano, cruelmente torturados y finalmente traspasados con la espada. Después de ellos recibieron la corona del martirio también Pánfilo sacerdote, Valente diácono de Jerusalén, y Pablo, originario de la ciudad de Iamnia, que ya habían transcurrido dos años en la cárcel, y también Porfirio, doméstico de Pánfilo, Seleuco de Capadocia, de grado avanzado en el ejército, Teódulo, anciano servidor del gobernador Firmiliano, y finalmente Juliano de Capadocia, que, vuelto justo en aquel momento de un viaje, después de haber besado los cuerpos de los mártires, se reveló como cristiano y por orden del gobernador fue quemado a fuego lento. — Martirologio Romano