Santi Jorge, Aurelio, Félix, Natalia y Liliosa
Mártires de Córdoba
Actualizado el 21 de julio de 2026
La vida y el testimonio
La historia de estos cinco mártires está profundamente arraigada en la Córdoba del siglo noveno. Aurelio y Natalia, junto a Félix y Liliosa, vivieron su fe con una intensidad que los llevó a realizar una conversión pública al cristianismo, un acto que en aquel contexto histórico implicaba un riesgo supremo. Aurelio, quien quedó huérfano a temprana edad, fue educado por una tía cristiana, lo que sembró en su alma las raíces de su devoción. Junto a su esposa Natalia, tomaron la decisión de confiar el futuro de sus hijas al monasterio de Tabanense, buscando asegurar para ellas un entorno de oración y formación espiritual mientras ellos se preparaban para enfrentar las consecuencias de su fe.
A este grupo se sumó Jorge, un diácono y monje que había recorrido lugares como Jerusalén y África antes de llegar a España, procedente del monasterio de San Saba. Jorge tomó la determinación voluntaria de buscar el martirio, llegando a pronunciar palabras contra Mahoma para provocar la condena de las autoridades. Todos ellos fueron arrestados y condenados a muerte por el cargo de haber renunciado a la fe islámica y reafirmado su pertenencia a la Iglesia. La ejecución tuvo lugar el veintisiete de julio del año ochocientos cincuenta y dos, mediante la decapitación. Su muerte no fue un acto de desesperación, sino la culminación de una vida puesta al servicio de Dios, aceptando el sacrificio como la última y más elocuente profesión de su creencia en el Reino de los Cielos.
El culto y la memoria
La Iglesia celebra la memoria litúrgica de los santos Jorge, Aurelio, Félix, Natalia y Liliosa el día veintisiete de julio, fecha que marca el aniversario de su glorioso tránsito al cielo. Esta conmemoración anual invita a los fieles a reflexionar sobre la firmeza de estos mártires y su total entrega a la voluntad divina. Su ejemplo ha sido venerado a lo largo de los siglos como un símbolo de la resistencia espiritual y la fidelidad al bautismo.
Además de la festividad principal en julio, existe una fecha dedicada a la traslación de sus reliquias, que se celebra el día veinte de octubre. Este acto litúrgico subraya la importancia de la presencia física de los restos de los santos como vínculo sagrado con aquellos que nos precedieron en la fe. Al honrar a estos mártires, la comunidad cristiana no solo recuerda un hecho histórico, sino que renueva su propio compromiso de vivir con coherencia y valentía, inspirándose en quienes, en la ciudad de Córdoba, supieron mantener encendida la antorcha de la fe a pesar de la adversidad y el peligro.
Preguntas frecuentes
Cuando se celebra la fiesta de estos mártires?
Su memoria litúrgica se celebra el veintisiete de julio, mientras que la traslación de sus reliquias tiene lugar el veinte de octubre.