lunes 14 de septiembre 2026

Santo del día 14 de septiembre

Exaltación de la Santa Cruz

Exaltación de la Santa Cruz

La solemnidad de la Exaltación de la Santa Cruz, que la Iglesia conmemora cada otoño, nos invita a contemplar el misterio de la redención a través del máximo símbolo del amor divino. Esta celebración litúrgica arraiga sus orígenes en los acontecimientos históricos que devolvieron al mundo cristiano la reliquia más preciada de la pasión de Nuestro Señor Jesucristo, transformando el antiguo instrumento de suplicio en un árbol de vida eterna y de victoria sobre la muerte.

La memoria de este día está íntimamente ligada al hallazgo de la madera sagrada en el siglo IV, un acontecimiento que conmovió a la cristiandad y que nació del empeño de una madre entregada a la búsqueda de las huellas de la salvación. A través de esta fiesta, la Iglesia no glorifica el sufrimiento en sí mismo, sino la entrega voluntaria y redentora de Cristo, quien en el madero reconcilió al ser humano con el Creador.

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Los otros santos de hoy

Beato Claudio Laplace

Mártir

En el mar frente a Rochefort, en la costa francesa, beato Claudio Laplace, sacerdote y mártir, que, arrojado durante la Revolución Francesa por su sacerdocio a una galera anclada, llevó a cabo su martirio extenuado por un contagio letal.

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San Gabriel Taurino Dufresse

Obispo y mártir

San Gabriel Taurino Dufresse fue un hombre de fe inquebrantable, cuya vida estuvo marcada por una entrega total a la misión evangelizadora en tierras lejanas. Nacido en Lezoux, Francia, en el año 1750, consagró su existencia al servicio de Dios desde su ordenación sacerdotal, emprendiendo un largo camino que lo llevaría desde su patria natal hasta el corazón de China. Su labor pastoral, desarrollada en condiciones de creciente adversidad, lo define como una figura ejemplar de constancia y entrega absoluta al Evangelio.

Es recordado hoy como un testigo valiente de la fe cristiana, quien selló su compromiso con el martirio en el siglo diecinueve. Su vida, coronada por la entrega de su propia sangre en Chengdu, es un testimonio de fidelidad que trasciende las fronteras geográficas. Canonizado por el Papa Juan Pablo Segundo en el año 2000, su memoria permanece viva como un faro de esperanza y fortaleza espiritual para todos los fieles que buscan perseverar en el amor a Dios ante cualquier circunstancia o dificultad.

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Sant' Alberto de Jerusalén

Obispo y mártir

Sant' Alberto di Gerusalemme, nato a Castel Gualtieri nel 1149, fu una figura di grande rilievo nel panorama ecclesiastico tra il dodicesimo e il tredicesimo secolo. La sua esistenza fu segnata da un servizio instancabile alla Chiesa, che lo portò a guidare diverse comunità con saggezza e profonda dedizione. Divenne una guida spirituale riconosciuta, capace di armonizzare il rigore della vita canonica con le necessità pastorali delle diocesi a lui affidate, lasciando un segno indelebile nel cammino di fede di molti fedeli.

È ricordato in modo particolare per il suo generoso ministero come Patriarca latino di Gerusalemme e per aver redatto la Regola per gli eremiti del Monte Carmelo, documento che ancora oggi costituisce il fondamento spirituale dell'Ordine Carmelitano. La sua vita si concluse tragicamente a San Giovanni d'Acri nel 1214, dove subì il martirio durante la processione dedicata all'Esaltazione della Santa Croce. La sua testimonianza di fedeltà, culminata nel sacrificio supremo, continua a illuminare il cammino di quanti cercano di vivere con coerenza il Vangelo, offrendo un esempio di dedizione totale alla missione cristiana.

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Santa Placilla (Ælia Flaccilla)

Emperatriz

Santa Placilla, nacida en España, fue una figura fundamental en el cuarto siglo como esposa del emperador Teodosio Primero, con quien contrajo matrimonio en el año trescientos setenta y seis. Su vida representa un testimonio de fe profunda, manifestada tanto en la esfera pública del Imperio como en la intimidad de su compromiso personal con los más vulnerables. Su legado trasciende el poder terrenal, siendo recordada por su firmeza en la defensa de la ortodoxia cristiana y por su incansable labor de auxilio hacia los pobres y necesitados.

La memoria de esta soberana permanece viva especialmente en los sinassarios de la Iglesia Ortodoxa Griega, donde se le venera por su integridad espiritual. Tras su fallecimiento en el año trescientos ochenta y cinco en Costantinopoli, su figura fue honrada con una solemne oración fúnebre pronunciada por Gregorio de Nissa, subrayando la relevancia de su influencia en la consolidación de la fe cristiana durante su tiempo. Su existencia nos invita a reflexionar sobre cómo el servicio a Dios puede ejercerse incluso desde las posiciones de mayor responsabilidad humana.

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San Materno de Colonia

San Materno de Colonia fue un destacado obispo que desarrolló su ministerio durante el siglo cuarto. Su figura es recordada fundamentalmente por su labor incansable en la expansión del Evangelio, llevando la luz de la fe a las poblaciones de Tongeren, Colonia y Treviri. Su vida estuvo marcada por un profundo compromiso con la unidad de la Iglesia y el servicio diligente a su comunidad cristiana en tiempos de grandes cambios históricos.

Más allá de su labor misionera local, San Materno desempeñó un papel relevante en la estructura eclesial de su época. Por encargo del emperador Constantino, intervino en asuntos de gran trascendencia para la paz de los fieles, actuando como juez en el caso de Ceciliano y participando activamente en el concilio de Roma del año trescientos trece, convocado para abordar el complejo problema del cisma donatista. Su legado permanece como testimonio de fidelidad al mensaje de Cristo y de entrega al servicio de los demás.

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Santa Notburga de Eben

Doméstica

Santa Notburga de Eben fue una mujer cuya vida, transcurrida entre los siglos trece y catorce, destaca por su profunda sencillez y su entrega constante al servicio de los más necesitados. Nacida en Rattenberg, en el Tirol, dedicó su existencia cotidiana a las labores domésticas, transformando el trabajo humilde en un camino de santidad. Su memoria es honrada hoy por su capacidad de armonizar las obligaciones terrenales con un espíritu de caridad inquebrantable, convirtiéndose en un testimonio luminoso de fidelidad cristiana en medio de las tareas diarias.

La santa es recordada principalmente por su compromiso con los pobres y su respeto por el tiempo dedicado a Dios. Durante su servicio en el castillo de Rottenburg, se distinguió por repartir los alimentos sobrantes entre quienes carecían de lo necesario. Más tarde, trabajando en Eben, defendió con firmeza el derecho al descanso festivo para honrar al Señor. Tras su fallecimiento en el año mil trescientos trece, su vida fue reconocida oficialmente por la Iglesia, siendo canonizada por el Papa Pío Noveno en el año mil ochocientos sesenta y dos, quedando su recuerdo ligado indisolublemente a la tierra del Tirol donde reposan sus restos.

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San Pedro II de Tarantaise

Obispo

San Pedro II de Tarantaise fue un prelado del siglo doce, cuya vida estuvo profundamente marcada por la entrega a Dios y el servicio a los más desprotegidos. Nacido en Saint-Maurice-de-l'Exil en el año mil ciento dos, consagró su juventud a la vida monástica tras ingresar en el monasterio cisterciense de Bonnevaux a los veinte años. Su trayectoria espiritual lo llevó a ser nombrado primer abad de la abadía de Tamié en mil ciento treinta y dos, desde donde desplegó una labor de guía y santidad que pronto fue reconocida por sus contemporáneos.

Es recordado con veneración por su ministerio como arzobispo de Tarantaise, con sede en Moutiers, donde supo conjugar la autoridad pastoral con una caridad desbordante. Su figura destaca por haber instituido el llamado Pane de mayo, una iniciativa de auxilio destinada a socorrer a los pobres en tiempos de carestía. Además de su labor caritativa, desempeñó un papel crucial como mediador de paz en las complejas relaciones políticas entre el rey Luis séptimo de Francia y Enrique segundo de Inglaterra, buscando siempre la concordia y el bien común sobre los intereses terrenales.

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Del Martirologio Romano

Fiesta de la exaltación de la Santa Cruz, que, el día después de la dedicación de la basílica de la Resurrección erigida sobre el sepulcro de Cristo, es exaltada y honrada como trofeo de su victoria pascual y signo que aparecerá en el cielo para anunciar a todos la segunda venida del Señor. — Martirologio Romano