La Visitación de la Bienaventurada Virgen María conmemora el encuentro de fe y caridad entre la joven Madre de Dios y su anciana prima Isabel. En el umbral del Nuevo Testamento, esta fiesta litúrgica nos invita a contemplar el misterio de la encarnación en camino, donde la Virgen, llevando en su seno al Salvador recién concebido, se convierte en la primera portadora de la buena nueva y en modelo de servicio humilde.
Este misterio, situado en los albores del siglo I, es recordado en la Iglesia no solo como un hecho histórico de asistencia familiar, sino como el momento culminante en que la creación entera, representada por el precursor en el vientre de Isabel, reconoce la presencia del Redentor. La solemnidad del encuentro revela cómo la gracia divina se manifiesta en la sencillez de lo cotidiano y en la comunión de los corazones creyentes.