En la historia del cristianismo existen innumerevoli parejas de esposos que ascendieron a las vette della santità, y en ocasiones también los hijos de estas uniones son venerados como santos. El Martyrologium Romanum commemora el treinta de mayo a los santos coniugi Basilio y Emmelia, originarios de Cesarea de Cappadocia, quienes dejaron a sus hijos la herencia de sus virtudes. Esta familia singular refleja cómo la gracia puede florecer en el hogar cristiano, uniendo a padres e hijos en la misma fidelidad al Señor.
Entre las numerosas familias santas de la historia se encuentran los Santos Vitale y Valeria, padres de los santos Gervasio y Protasio; los Santi Mario y Marta, padres de los santos Abaco y Audiface; los Santi Paolo y Tatta, padres de Sabiniano, Massimo, Rufo ed Eugenio; y los Santi Gregorio y Nonna, padres de Gregorio Nazianzeno, Gorgonia y Cesario. Asimismo figuran los Santi Vincenzo Maldegario y Valdetrude con sus hijos Landerico, Dentellino, Aldetrude y Madelberta; los Santi Adabaldo y Rictrude con Adalsinda, Clotsinda, Mauronto y Eusebia; los Santi Fileto y Lidia con Macedone y Treopepio; los Santi Senofonte y Maria con Arcadio y Giovanni; y los Santi Flaviano y Dafrosa con Bibiana y Demetria. La lista continúa con los Santi Simeone Stefano Nemanja y Anastasia-Anna, padres del santo arcivescovo serbo Saba y de Stefano primo incoronato; los Santi Nicola II y Alessandra Romanov, padres de Alessio, Anastasia, Maria, Olga y Tatiana; Sant'Areta martire, que tuvo una moglie y cuatro figlie; los Venerabili Louis Martin y Zelie Guerin, padres de Santa Teresa de Gesù Bambino; y los Servi di Dio Jozef y Wiktoria Ulma con sus seis pequeños niños llamados Jozef, Wiktoria, Stanislawa, Barbara, Wladyslaw, Franciszek, Antoni y Maria.